Frases de Oryx y Crake - Página 2

Oryx y Crake

33.Estaba claro -dijo Oryx- que tener un valor económico no era sustitutivo del amor. Todo niño debería ser amado, toda persona debería ser amada. Ella misma habría preferido tener el amor de su madre -un amor en el que seguía creyendo, un amor que la había seguido por toda la selva en forma de pájaro para que no estuviera tan sola, tan asustada-, pero el amor era impredecible, llegaba y se iba, así que tampoco estaba de más tener un valor económico, porque así, al menos, los que querían obtener un provecho de ti se aseguraban de que estuvieras bien alimentada y de que no te hicieran demasiado daño. Además, había muchos que no tenían ni amor ni valor económico, y tener una de las dos cosas era mejor que no tener ninguna.

Frases de provecho


34.¿Cuándo empezó el cuerpo a vivir sus propias aventuras? , piensa Hombre de las Nieves; tras deshacerse de sus viejas compañeras de viaje, la mente y el alma, de las que en otro tiempo se consideró un mero receptáculo corrupto, o en todo caso una marioneta que interpretaba sus obras o una compañía perniciosa que las llevaba a la deriva. Seguramente se había cansado de las quejas constantes del alma y de los giros incesantes de la mente, tela de araña en espiral tejida por la ansiedad, que lo distraían cada vez que se disponía a hincarle el diente a algo jugoso, a meter los dedos en algo bueno. Se había librado de ellas, las había arrojado a algún santuario húmedo o a algún salón mal ventilado mientras él se ponía a la cola de algún club de topless, arrojando junto con ellas a la cultura: la música, la pintura, la poesía, el teatro. La sublimación y todo eso. Nada más que sublimación, según el cuerpo. ¿Por qué no cortarla de raíz? Pero el cuerpo tenía sus propias formas de cultura. Tenía su propio arte. Las ejecuciones eran sus tragedias, la pornografía era su romanticismo.

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