Frases de Murciélagos

Murciélagos

14 frases de Murciélagos (Fledermause) de Gustav Meyrink, libro de 1916.... Uno de los libros de relatos más importante del autor, donde reúne incestos, crímenes, obsesiones, sátiras y secretos místicos. "Maese Leonhard", "El cardenal Napellus" y "Los cuatro hermanos lunares" son algunos de sus cuentos.

Frases de Gustav Meyrink Libros de Gustav Meyrink

Frases de Murciélagos Gustav Meyrink

01. Los habitantes de la casa ya sólo se comunican entre sí mediante cuchicheos, nadie se atreve a decir una sola palabra en voz alta, todos parecen tener la conciencia intranquila aunque no exista el menor motivo para ello.

Censura


02. Debes luchar por hallar un punto fijo en ti mismo, al que el mundo exterior no pueda vulnerar.

Invulnerable


03. Contempla todo lo que sucede como a una pintura sin vida y no permitas que nada de ello te conmueva.

Conmover


04. Busca y escarba en su interior sin poder hallar el motivo que lo vuelve tan impotente contra esa mujer de eterno y zigzagueante vuelo de murciélago.

Impotencia


05. Proyectos que no lo son, ideas que se contradicen a sí mismas, deseos sin objetivo, apetitos ciegos y voraces que se desplazan entre sí o se estrellan uno contra otros, emergen desde los torbellinos de su sangre y de su mente para ser absorbidos de inmediato por las mismas profundidades en que nacieron; hay gritos que se ahogan dentro del pecho sin llegar jamás hasta la superficie.

Jamás


06. Sus sentidos están heridos y le duelen como nervios a flor de piel; cuando está acostado en su cama no sabe, por momentos, si está dormido o despierto...

Nervios


07. Existen, así me dijeron, dos caminos para alcanzar esas alturas que sobrepasan todos los poderes humanos: uno, que es el de la "luz" -la compenetración con Buda- y otro opuesto: el "camino de la mano izquierda", al que solamente tiene acceso un Dugpa de nacimiento...Y que viene a ser un camino espiritual lleno de horror y de espanto.

Espiritual


08. Detrás de tu voluntad hay una infinita cantidad de deseos, algunos que conoces y otros que no conoces, y todos ellos son más fuertes que tú.

Afán


09. Eso que consideras tu propio nombre no es más que una palabra hueca inventada por tus padres. Cuando duermes te lo olvidas.

Nombre


10. Por primera vez, desde que lo conocía el tibetano se desconcertó. Su rostro fue invadido por una inquietud tan grande, que no le fue posible disimularla. Una expresión de crueldad salvaje, para mí inexplicable, se alternaba con otra de hondo regocijo. En todos estos meses que anduvimos juntos hemos pasado semanas enteras corriendo peligro de muerte, hemos cruzado abismos que llenarían de pánico a cualquiera, pasando sobre puentes de bambú de apenas un pie de ancho, y a mí más de una vez me pareció que se me paralizaba el corazón; hemos cruzado desiertos y casi nos hemos muerto de sed, y él nunca perdía, ni por un solo minuto, su equilibrio interior. ¿Y ahora? ¿Cuál podía ser la causa que le hacía ponerse tan fuera de sí? Con sólo mirarlo me bastó para saber que en su mente las ideas se agitaban en loco torbellino.

Inquietud


11. Parece querer inventar las cosas más estúpidas que se puedan realizar sobre un tablero de ajedrez...De otra manera no me explico por qué se lo pasa meditando tanto tiempo...

Tablero


12. Su rostro estaba iluminado por esa paz orgullosa que ninguna esperanza puede turbar.

Paz


13. (...) Prefiero la libertad con su lucha por la vida, antes que permanecer un sólo día más con ese ser indigno.

Indigno


14. En la aldea se contaban de él historias por demás extrañas: que no se mojaba cuando llovía y cosas por el estilo; también aseguraban que cuando pasaba de noche delante de las viviendas campesinas, en las casas se paraban todos los relojes.

Extraordinario

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