Frases de Moby Dick

Moby Dick

29 frases de Moby Dick (The whale) de Herman Melville, libro de 1851.... Travesía del barco ballenero Pequod, comandado por el capitán Ahab, junto a Ishmael y el arponero Queequeg en la obsesiva y autodestructiva persecución de un gran cachalote blanco. Obra de profundo simbolismo.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Herman Melville son: autoritarismo, aventura marina, balleneros, caza de ballenas, fortaleza, ideales, leviatán, marinero, miedos, obsesión, racismo, venganza.

Frases de Herman Melville Libros de Herman Melville

Frases de Moby Dick Herman Melville

01. La verdad no tiene confines.

Verdad


02. (...) Pero la guerra es dolor, y el odio es sufrimiento.

Odio


03. No está marcada en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca.

Mapa


04. Existen empresas en las cuales el verdadero método lo constituyen un cierto y cuidadoso desorden.

Empresas


05. Yo no sé todo lo que podrá pasar, pero, sea lo que quiera, iré a ello riendo.

Reír


06. No hay locura de los animales de este mundo que no quede infinitamente superada por la locura de los hombres.

Locura


07. Aunque en muchos de sus aspectos este mundo visible parece formado en amor, las esferas invisibles se formaron en terror.

Terror


08. ¿Hemos de seguir persiguiendo a ese pez asesino hasta que hunda al último hombre? ¿Nos ha de arrastrar al fondo del mar?

Pez


09. Ah tú, claro espíritu, de tu fuego me hiciste, y, como auténtico hijo del fuego, te lo devuelvo en mi aliento.

Aliento


10. ¡Ah, qué valientemente trato de arrancar de los corazones de los demás lo que se ha prendido tan fuerte en el mío!

Fuerte


11. Permítanos hablar, aunque mostremos todos nuestros defectos y debilidades: porque ser consciente de ello y no esconderlo es una señal de fortaleza.

Fortaleza


12. Este hombre es un ser humano lo mismo que yo: tiene tantos motivos para tener miedo de mí, como yo para tener miedo de él.

Tener miedo


13. Nuestras almas son como esos huérfanos cuyas madres solteras murieron al parirles: el secreto de nuestra paternidad yace en su tumba, y tenemos que ir a ella para saberlo.

Tumba


14. No tengo objeciones contra la religión de nadie, sea cual sea, mientras esa persona no mate ni insulte a ninguna otra persona porque ésta no cree también lo mismo.

Religión


15. La locura humana es a menudo una cosa astuta y felina. Cuando se piensa que ha huido, quizá no ha hecho sino transfigurarse en alguna forma silenciosa y más sutil.

Locura


16. Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a los míos respecto del océano.

Océano


17. Era un barco pequeño más bien y con aspecto descuidado, todo él lleno de dibujos y relieves grotescos, que el capitán Peleg había mandado durante muchos años. Parecía un trofeo ambulante.

Barco


18. Por alguna curiosa fatalidad, así como se nota a menudo de los filibusteros de ciudad que siempre acampan en torno a los palacios de justicia, igualmente, caballeros, los pecadores suelen abundar en las cercanías más sagradas.

Pecadores


19. No ve el cielo negro y el mar encolerizado, no nota las tablas agitadas, y bien poco escucha ni atiende al lejano rumor de la poderosa ballena, que ya, con la boca abierta, surca el mar persiguiéndole.

Ballena


20. (...) Era un barco de antigua escuela, más bien pequeño si acaso, todo él con un anticuado aire de patas de garra. Curtido y atezado por el clima, entre los ciclones y las calmas de los cuatro océanos...

Barco


21. En aquel mar del Japón, los días de verano son maravillosos. El cielo parece de laca, no hay nubes y el sol brilla de tal manera que el sextante de Acab tenía vidrios de colores para poder mirarlo.

Japón

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