Frases de Los cuadernos de Malte Laurids Brigge

Los cuadernos de Malte Laurids Brigge

16 frases de Los cuadernos de Malte Laurids Brigge (Die sufzeichnungen des Malte Laurids Brigge) de Rainer Maria Rilke, libro de 1910.... Un joven descendiente de un aristocrático linaje danés, pero pobre, atemorizado, sin familia ni amigos, que deambula por un parís ruidoso y masificado, lleno de enfermos y mendigos.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Rainer Maria Rilke son: amor, amor por la naturaleza, búsqueda de sentido, conciencia de la muerte, diario personal, parís, paso del tiempo, reflexiones, secuelas infancia infeliz, soledad.

Frases de Rainer Maria Rilke

Frases de Los cuadernos de Malte Laurids Brigge Rainer Maria Rilke

01. ¡Los versos significan tan poco cuando se han escrito joven! Se debería esperar y saquear toda una vida, a ser posible una larga vida; Y después, por fin, más tarde, quizás se sabrían escribir las diez líneas que serían buenas.

Inexperiencia


02. ¿Es posible, que no se haya aún visto, reconocido, ni dicho nada verdadero e importante? ¿Es posible que haya habido milenios para observar, reflexionar y escribir, y que se hayan dejado transcurrir esos milenios como un recreo escolar, durante el cual se come una rebanada de pan y una manzana?

Observar


03. ¿Quién concede todavía importancia a una muerte bien acabada? Nadie. Hasta los ricos, que podrían sin embargo permitirse ese lujo, comienzan a hacerse descuidados e indiferentes; el deseo de tener una muerte propia es cada vez más raro. Dentro de poco será tan raro como una vida personal.

Personal


04. Los versos no son, como creen algunos, sentimientos (se tienen siempre demasiado pronto), son experiencias. Para escribir un solo verso, es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; Hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las florecitas al abrirse por la mañana.

Verso


05. No pidas a nadie que hable de ti ni siquiera con desdén. Y si pasa el tiempo y echas de ver que tu nombre circula entre los hombres, no hagas de ello más caso que de todo lo que encuentres en sus bocas. Piensa que se ha vuelto malo, y arrójalo. Toma otro cualquiera, para que Dios pueda llamarte en plena noche. Y guárdalo en secreto para todos.

Secreto


06. Sí sabía que en ese momento se alejaba de todo; no sólo de los hombres. Todavía un instante y todo había perdido su sentido, y esta taza y esta silla a la que se agarraba, todo lo cotidiano y próximo, se había hecho ininteligible, extraño y pesado. Así, él estaba allí sentado y esperaba que ello se consumara. Y no se defendía ya.

Cotidiano


07. ¿Es posible que a pesar de las invenciones y progresos, a pesar de la cultura, la religión y el conocimiento del universo, se haya permanecido en la superficie que, después de todo, aún habrá sido algo; que se le haya recubierto de un tejido increíblemente aburrido, que le hace parecerse a muebles de salón en vacaciones de verano?

Muebles


08. No, no, no hay nada en el mundo que se pueda imaginar, ni la menor cosa. Todo se compone de tantos y tantos detalles únicos, que no se puede nada prever. Al imaginar se pasa sobre ellos, y con tal rapidez que no se da cuenta uno de que faltara. Pero las realidades son lentas e indescriptiblemente circunstanciadas.

Detalles


09. Un perro ladra. ¡Qué alivio! Un perro. Hacia la madrugada hay hasta un gallo que canta, y es una infinita delicia. Después, de pronto, me duermo. Hay los ruidos. Pero hay algo aún más terrible: el silencio. Creo que en los grandes incendios sobreviene a veces un momento de máxima tensión: los chorros de agua declinan; los bomberos no trepan ya; nadie se mueve. Silenciosamente, una negra cornisa se desprende desde arriba, y un alto muro, tras del que salen las llamas, se inclina sin ruido hacia adelante.

Madrugada


10. Fuera, muchas cosas se han transformado. No sé cómo. Por dentro, ante ti, Dios mío, dentro, ante ti. Espectador: ¿No estamos sin acción? Nos damos bien cuenta de que no sabemos el papel, buscamos un espejo, querríamos despintarnos, renunciar a toda simulación, y ser sinceros. Pero en alguna parte queda aún sobre nosotros un resto de disfraz que olvidamos. Una huella de exageración permanece en nuestras cejas, no nos damos cuenta de que las comisuras de nuestros labios están replegadas. Y vamos y venimos así, burlones, y siendo nosotros mismos a medias, ni seres reales ni actores.

Ser uno mismo


11. Sueño, por ejemplo, que todavía no había tenido conciencia del número de rostros que hay. Hay mucha gente, pero más rostros aún, pues cada uno tiene varios. Hay gentes que llevan un rostro durante años. Naturalmente, se aja, se ensucia, brilla, se arruga, se ensancha como los guantes que han sido llevados durante un viaje. Éstas son gentes sencillas, económicas; No lo cambian, no lo hacen ni siquiera limpiar. Les es suficiente, dicen, y ¿Quién les probará lo contrario? Sin duda, puesto que tienen varios rostros, uno se puede preguntar qué hacen con los otros. Los conservan. Sus hijos los llevarán. También sucede que se los ponen sus perros. ¿Por qué no? Un rostro es un rostro.

Semblante


12. Pero ahora que todo se hace diferente, ¿No ha llegado la ocasión de transformarnos? ¿No podríamos tratar de desarrollarnos algo y tomar poco a poca sobre nosotros nuestra parte de esfuerzo en el amor? Nos han evitado toda su pena, y así es como se ha deslizado hasta nosotros entre las distracciones, como a veces cae en el cajón de un niño un trozo de encaje fino, y le gusta, y deja de gustarle, y queda allí entre cosas rotas y deshechas, peor que todo lo demás. Estamos corrompidos por el goce superficial, como todos los dilettanti, y rastreamos tras el dominio. Pero ¿Qué sucedería si despreciásemos nuestro éxito? ¿Qué, si comenzásemos desde el principio a aprender el trabajo del amor que ha estado siempre hecho para nosotros? ¿Qué si regresásemos y fuésemos principiantes, ahora que tantas cosas se disponen a cambiar?

Superficial


13. En la vida no hay clases para principiantes. En seguida exigen de uno lo más difícil.

Principiante


14. Los que son amados llevan una vida difícil y llena de peligros. ¡Ah! ¿Por qué no se sobreponen para amar a su vez?

Amar y dejarse amar


15. ¿Es posible que a pesar de las invenciones y progresos, a pesar de la cultura, la religión y el conocimiento del universo, se haya permanecido en la superficie de la vida?

Progreso


16. Aprendo a ver. No sé por qué, todo penetra en mí más profundamente, y no permanece donde, hasta ahora, todo terminaba siempre. Tengo un interior que ignoraba. Así es desde ahora. No sé lo que pasa.

Crecimiento personal

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