Frases de Los cantos de Maldoror

Los cantos de Maldoror

18 frases de Los cantos de Maldoror (Les Chants de Maldoror) de Conde de Lautréamont, libro de 1869.... Los cantos que forman el libro son obra de un hombre de veintidós años que reniega ferozmente de Dios y del género humano y encarna la rebelión adolescente y la victoria de lo imaginario sobre lo real.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Conde de Lautréamont son: abandono, blasfemia, castigo, deshumanización, horror, inmortalidad, muerte, sadomasoquismo, surrealismo, violencia.

Frases de Conde de Lautréamont

Frases de Los cantos de Maldoror Conde de Lautréamont

01. No reneguéis la inmortalidad del alma.

Inmortalidad


02. ¡Adiós! ¡Adiós! ¡Te amaré siempre! Desde ahora, abandono la virtud.

Abandono


03. No soy todavía un esqueleto y la vejez no se ha pegado a mi frente.

Vejez


04. ¡Aritmética! ¡Algebra! ¡Geometría! ¡Trinidad grandiosa! ¡Triangulo luminoso! ¡El que no os ha conocido es un insensato!

Aritmética


05. La gran familia universal de los hombres es una utopía digna de la lógica más mediocre.

Mediocre


06. Es preciso que la crítica ataque la forma, jamás el fondo de vuestras ideas, de vuestras frases.

Crítica


07. ¿Cuál es más profundo, más impenetrable de los dos; el océano o el corazón humano?

Profundo


08. Sepulturero, es hermoso contemplar las ruinas de las ciudades, pero es más hermoso todavía contemplar las ruinas de los hombres.

Ruinas


09. No es bueno que todo el mundo lea las páginas que van a seguir; sólo algunos podrán saborear este fruto amargo sin peligro.

Páginas


10. Nadie ha visto aún las arrugas verdes de mi frente, ni los huesos que sobresalen de mi rostro descarnado, semejantes a las espinas de un gran pez.

Espina


11. Hay que saber arrancar bellezas literarias hasta en el seno de la muerte, pero esas bellezas no pertenecen a la muerte. La muerte no es más que la causa ocasional.

Causa


12. Tu grandeza moral, imagen del infinito, es inmensa como la reflexión del filósofo, como el amor de la mujer, como la belleza divina del ave, como la meditación del poeta.

Meditación


13. Para describir el cielo, no es necesario transportar hasta él los materiales de la tierra. Es necesario dejar la tierra, sus materiales, allí donde están, a fin de embellecer la vida con su ideal.

Ideal


14. (...) No me quejaré. He recibido la vida como una herida y he prohibido al suicidio que cure la cicatriz. Quiero que el Creador contemple, en cada hora de su eternidad, la grieta abierta. Es el castigo que le inflijo.

Castigo


15. ¡Alma regia entregada en un momento de olvido al cangrejo del libertinaje, al pulpo de la debilidad de carácter, al tiburón de la abyección individual, a la boa de la inmoralidad, y al caracol monstruoso de la idiotez!

Inmoralidad


16. Viejo océano de olas de cristal, te pareces, en las proporciones, a esas marcas azuladas que se ven sobre el dorso magullado de los grumetes, eres un inmenso azul aplicado en el cuerpo de la tierra: me gusta esta comparación.

Océano


17. ¿Qué es entonces el bien y el mal? ¿Es la misma cosa, por medio de la cual testimoniamos con rabia nuestra impotencia y la pasión de alcanzar el infinito, incluso por los medios más insensatos? ¿O bien son dos cosas diferentes?

Rabia


18. Viejo océano, tu forma armoniosamente esférica, que alegra la cara grave de la geometría, me recuerda demasiado los ojos pequeños del hombre, similares por su pequeñez a los del jabalí, y a los de las aves nocturnas por la perfección circular de su contorno.

Océano

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