Frases de Lo que perdimos

Lo que perdimos

11 frases de Lo que perdimos (What was lost) de Catherine O'Flynn, libro de 2007.... El libro es una historia de misterio que trata sobre una niña que desaparece en un centro comercial en 1984, y las personas que intentan descubrir lo que le sucedió veinte años después. ¿Qué pasó?.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Catherine O'Flynn son: búsqueda de la felicidad, centro comercial, crítica del consumismo, detective, infancia, misterio, paso del tiempo, personas desaparecidas, sospechas, verdadera amistad.

Frases de Catherine O'Flynn Libros de Catherine O'Flynn

Frases de Lo que perdimos Catherine O'Flynn

01. El perro es lo de menos: cuidado con la mujer.

Cuidado


02. Supongo que si eres muy infeliz en casa, cualquier lugar es mejor que estar en casa...

Infeliz


03. (...) El hombre solitario en busca de camisas nuevas. La pareja infeliz que trata de sobrevivir a un domingo. La mujer que busca atraer la atención de quien sea. Son cuatrocientas mil historias diferentes en un día ajetreado, flotando en el aire como globos plateados, pegados al techo.

Domingo


04. Las tardes empezaron a ser largas y vacías, y por las noches era peor. Temía la llegada de los fines de semana.

Fin de semana


05. No tenía confianza alguna en su propio juicio, pero no había nadie más en quien poder confiar.

Confiar


06. (...) No entendía cómo podía haber gente que quisiera comprar en un sitio así. No entendía por qué la gente había dejado de ir a las tiendas del barrio para acudir al centro en tropel; en las tiendas del barrio sabían cómo te llamabas y te preguntaban por la familia.

Tienda


07. (...) Se dio cuenta de que ésta era una de las cosas que más le gustaban acerca de Green Oaks: allí nadie la conocía. En Green Oaks no era la compañera de clase, la niña callada. No era la niña sin padre ni madre. Era una detective, una agente invisible que se deslizaba en silencio por el centro comercial, viendo cosas que ninguna otra persona percibía.

Huérfano


08. La campaña televisiva que anunciaba el álbum de Queen estaba cumpliendo con su oscuro cometido y uno de cada dos clientes se estaba haciendo con un ejemplar de los Greatest Hits. Anoche, en cada uno de los hogares de esos clientes, alguien había visto una nueva promoción para un álbum que llevaba años en el mercado, y ahora tenían que comprárselo. Le asustaba presenciar esos flujos y reflujos, trabajar para una compañía tan a la vanguardia de toda esa insinuación y manipulación.

Consumismo


09. Se alegraba de que parte del dolor se estuviera desvaneciendo; gran parte del dolor ya se había desvanecido desde que pasara el primer año. Había sido como un canje: el dolor desaparecía, pero con éste también desaparecían detalles y recuerdos. La gente le había dicho: "El tiempo lo cura todo", pero él se había dado cuenta de que el tiempo no lo curaba todo, el tiempo sólo lo erosionaba y lo confundía todo, y él no creía que fuera lo mismo.

Contratiempo


10. Lo pasó mal durante muchos meses. El sueño se iba acurrucando lentamente a su alrededor mientras leía un libro, el sueño le engañaba haciéndole pensar que estaba despierto, el sueño emitía las mejores películas. Sin embargo, poco a poco fue ganándole la batalla al sueño, y ahora, como con cualquier adicto, sencillamente le parecía que la vida se alargaba segundo a segundo, e incluso cuatro años después a veces todavía podía sentir cómo el sueño le tentaba con su conocido abrazo.

Adicción


11. Era, por el contrario, un sistema que perseguía el equilibrio absoluto. La clase se dividía en grupos de dos pupitres, y de cada grupo debía emanar, en la medida de lo posible, el mismo grado de inteligencia, travesura, ruido y mal olor. Ningún par de alumnos debía destacar sobre el resto en ninguna de estas cuatro categorías. Un niño hablador era emparejado con uno silencioso, uno travieso emparejado con un chivato. (...) Pero lo cierto es que gracias a su método la mayoría de los alumnos habían conseguido acabar junto a sus amigos. La feliz mayoría de los alumnos no tenían rasgos o características distintivos, y a éstos no cabía más que emparejarlos con alumnos igualmente mediocres, pues de lo contrario podría darse un peligroso desequilibrio.

Mediocres

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