Frases de Las palabras y las cosas

Las palabras y las cosas

20 frases de Las palabras y las cosas (Les mots et les choses: Une archéologie des sciences humaines) de Michel Foucault, libro de 1966.... Todos los periodos de la historia poseen ciertas condiciones fundamentales de verdad que constituyen lo que es aceptable o no. Estas condiciones cambian a través del tiempo.

Frases de Michel Foucault Libros de Michel Foucault

Frases de Las palabras y las cosas Michel Foucault

01. Toda riqueza es amonedable; así es como entra en circulación.

Riqueza


02. Lo propio del saber no es ni ver ni demostrar, sino interpretar.

Interpretar


03. El oro es precioso por ser moneda y no a la inversa.

Oro


04. En la representación, un signo debe poder remitir al pensamiento que representa.

Signo


05. La moneda es una memoria sólida, una representación que se desdobla, un cambio diferido.

Moneda


06. El estructuralismo no es un método nuevo; es la conciencia despierta e inquieta del saber moderno.

Método


07. Las riquezas son riquezas porque las estimamos, así como nuestras ideas son lo que son porque nos las representamos.

Riqueza


08. El Diccionario está hecho para controlar el juego de las derivaciones a partir de la primera designación de las palabras

Diccionarios


09. La moneda sólo mide en verdad si su unidad es una realidad que existe realmente y a la cual puede referirse cualquier mercancía.

Moneda


10. Es necesario que el valor de la moneda esté regulado por la masa metálica que contiene, es decir, que vuelva a lo que antes fue.

Patrón


11. Los códigos fundamentales de una cultura (...) fijan de antemano para cada hombre los órdenes empíricos con los cuales tendrá algo que ver y dentro de los que se reconocerá.

Código


12. El lenguaje es, de un cabo a otro, discurso, gracias a este poder singular de una palabra que hace pasar el sistema de signos hacia el ser de lo que se significa.

Discurso


13. Entre todas las mutaciones que han afectado al saber de las cosas y de su orden, (...), una sola, la que se inició hace un siglo y medio y que quizá está en vías de cerrarse, dejó aparecer la figura del hombre.

Aparecer


14. La ley de la naturaleza es la diferencia de las palabras y las cosas... La regla de las convenciones es la semejanza de las palabras entre sí, la gran red horizontal que forma las palabras unas a partir de otras y las propaga hasta el infinito.

Palabras


15. Las cosas y las palabras van a separarse. El ojo será destinado a ver y sólo a ver; la oreja sólo a oír. El discurso tendrá desde luego como tarea el decir lo que es, pero no será más que lo que dice.

Discurso


16. El sistema de signaturas invierte la relación de lo visible con lo invisible. La semejanza era la forma invisible de lo que, en el fondo del mundo, hacía que las cosas fueran visibles; sin embargo, para que esta forma salga a su vez a la luz, es necesaria una figura visible que la saque de su profunda invisibilidad.

Invisible


17. Sade llega al extremo del discurso y del pensamiento clásico. Reina exactamente en su límite. A partir de él, la violencia, la vida y la muerte, el deseo, la sexualidad van a extender, por debajo de la representación, una inmensa capa de sombra que ahora tratamos de retomar, como podemos, en nuestro discurso, en nuestra libertad, en nuestro pensamiento.

Representación


18. (...) Los discursos de los antiguos son la imagen de lo que enuncian; si tienen para nosotros el valor de un signo es porque, en el fondo de su ser, y por la luz que no deja de atravesarlos desde su nacimiento, se ajustan a las cosas mismas, en forma de espejo y de emulación; son con respecto a la verdad eterna lo que estos signos a los secretos de la naturaleza (son la marca por descifrar de esta palabra); tienen, con las cosas que develan, una afinidad intemporal.

Descifrar


19. Hasta fines del siglo XVI, la semejanza ha desempeñado un papel constructivo en el saber de la cultura occidental. En gran parte, fue ella la que guió la exégesis e interpretación de los textos; la que organizó el juego de los símbolos, permitió el conocimiento de las cosas visibles e invisibles, dirigió el arte de representarlas. El mundo se enrollaba sobre sí mismo: la tierra repetía el cielo, los rostros se reflejaban en las estrellas y la hierba ocultaba en sus tallos los secretos que servían al hombre.

Cultura


20. (...) Hablar de "ciencias del hombre" en cualquier otro caso es un puro y simple abuso de lenguaje. Se mide por ello cuán vanas y ociosas son todas las molestas discusiones para saber si tales conocimientos pueden ser llamados científicos en realidad y a qué condiciones deberán sujetarse para convertirse en tales. Las "ciencias del hombre" forman parte de la episteme moderna como la química, la medicina o cualquier otra ciencia; o también como la gramática y la historia natural formaban parte de la episteme clásica. Pero decir que forman parte del campo epistemológico significa tan sólo que su positividad está enraizada en él, que allí encuentran su condición de existencia, que, por tanto, no son únicamente ilusiones, quimeras seudocientíficas, motivadas en el nivel de las opiniones, de los intereses, de las creencias, que no son lo que otros llaman, usando un nombre caprichoso, "ideología". Pero, a pesar de todo, esto no quiere decir que sean ciencias.

Gramática

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