Frases de Las correcciones


Un beso, una mano en la rodilla, le despertaban el cuerpo a la noción de sí mismo. Se sintió habitada, animada, acelerada a tope, por el fantasma de todos y cada uno de los encuentros coitales que en su matrimonio había ninguneado. El Generador, frases Las correcciones

Frases de coito


Dos personas pueden tener la misma personalidad y seguir siendo singulares. Dos personas con el mismo coeficiente intelectual pueden diferir en cuanto a sus conocimientos y al contenido de sus memorias. ¿Cierto? Dos personas muy cariñosas pueden tener objetos de afecto completamente distintos... En el mar, frases Las correcciones

Frases de personalidad


Las hojas de los girasoles tenían manchas negras y pálidas senescencias en los bordes; las cabezas, en cambio, eran carnudas y espléndidas, pesadas como bizcochos de chocolate, gruesas como palmas de la mano. En mitad del rostro, tan de Kansas, de un girasol, había un botón sutilmente pálido sobre una aréola sutilmente oscura. Chip pensó que la naturaleza difícilmente podía haber concebido un lecho más provocativo para que un insectito con alas se dejara caer dentro. Tocó el terciopelo marrón y el éxtasis se apoderó de él. El fracaso, frases Las correcciones

Frases de girasoles


Temía que la explicación consistiese en decirle que había sido un amante espantoso e inseguro hasta que tomó la droga. Y por supuesto que había sido un amante espantoso e inseguro, pero con la esperanza de que ella no se hubiese dado cuenta. El fracaso, frases Las correcciones

Frases de amante


Él piensa que nuestra cultura otorga demasiado importancia a los sentimientos, dice que hemos perdido el control, que no son los ordenadores quienes están convirtiéndolo todo en virtual, que es la salud mental. Todos andamos empeñados en corregir nuestras ideas y en mejorar nuestros sentimientos y en trabajarnos las relaciones y la capacidad para educar a los hijos, en vez de hacer como se ha hecho toda la vida, es decir, casarnos y tener hijos y ya está. En el mar, frases Las correcciones

Frases de corregir


Todo mi trabajo está en mi cabeza. Muevo de aquí para allá un millón de piececitas de la nada, un millón de ideas y de sensaciones y de recuerdos, dentro de la cabeza, día tras día, durante años, hay como un andamio y un plano enorme, como si estuviera levantando una catedral de palillos de dientes dentro de mi cabeza. En el mar, frases Las correcciones

Frases de cabeza


La especie humana dominaba la tierra y aprovechaba este dominio para exterminar otras especies y calentar la atmósfera y, en general, estropearlo todo, modificándolo a semejanza del hombre; pero también pagaba su precio por tales privilegios: que el cuerpo animal de su especie, finito y concreto, contuviera un cerebro capaz de concebir lo infinito, y ansioso de serlo. Unas últimas Navidades, frases Las correcciones

Frases de dominio


Lo que sí le constaba, de modo categórico, el principio que ella defendía con más crecida pasión cuanto más lo hacían objeto de mofa y befa en los medios y en los programas de éxito popular, era el carácter inmoral de las relaciones prematrimoniales. El fracaso, frases Las correcciones

Frases de inmoral


Y la triste verdad era que no todo el mundo podía ser extraordinario, ni todo el mundo podía estar en el rollo. Porque, entonces, ¿Dónde queda lo normal y corriente? ¿Quién desempeñará la desagradecida tarea de ser una persona relativamente no enrollada? Cuanto más lo pensaba, más se enfadaba, frases Las correcciones

Frases de extraordinario


Hoy en día, la gente parecía guardarles rencor a las compañías ferroviarias por haber abandonado las viejas locomotoras de vapor en favor del diésel. La gente no tenía ni pajolera idea de lo que era mantener en marcha un ferrocarril. Las locomotoras diésel eran polifacéticas, eficaces y de bajo coste de mantenimiento. La gente pensaba que el ferrocarril le debía favores románticos, pero luego todo se le volvía protestar cuando el tren iba despacio. Eso era lo que casi toda la gente era: estúpida. En el mar, frases Las correcciones

Frases de ferrocarril


Los mamíferos llegaron con el enfriamiento de la Tierra. Escarcha en las calabazas. Cosas peludas en madrigueras. Pero ahora somos unos mamíferos muy inteligentes y estamos extrayendo todo el carbono enterrado para devolverlo a la atmósfera. (...) Una vez que hayamos quemado todo el carbón y todo el petróleo y todo el gas, habremos recuperado la atmósfera de antaño. Una atmósfera tórrida y desagradable, que nadie ha conocido en los últimos trescientos millones de años. Así será, en cuanto liberemos al genio del carbono de su botella lítica. En el mar, frases Las correcciones

Frases de carbón


Antes, más temprano, mientras mataba el tiempo rodeando con un círculo de tinta azul todas las emes mayúsculas de la primera página de un New York Times con fecha de hacía un mes, había llegado a la conclusión de que estaba comportándose como una persona deprimida. Ahora, cuando el teléfono empezó a sonar, lo primero que pensó fue que una persona deprimida debía permanecer con los ojos fijos en la pantalla del televisor, haciendo caso omiso de la llamada; y encender un cigarrillo; y, sin dar la menor muestra de afecto sentimental, verse otro episodio de dibujos animados, mientras el contestador se hacía cargo del mensaje de quienquiera que fuese. Que su impulso consistiera, sin embargo, en ponerse en pie de un brinco y contestar el teléfono -que pudiera traicionar tan a la ligera todo un día de arduo desperdiciar el tiempo- ponía muy en tela de juicio la autenticidad de sus padecimientos. Pensó que le faltaba capacidad para quedarse sin volición y perder por completo el contacto con la realidad, como hacían todos los deprimidos en los libros y en las películas. Pensó, mientras quitaba el sonido del televisor y acudía corriendo a la cocina, que estaba fracasando hasta en la mísera tarea de fracasar como es debido. El fracaso, frases Las correcciones

Frases de deprimido

Obras relacionadas

Las correcciones

Las correcciones (2001), Jonathan Franzen
  • Libro, 2001
  • Original: The corrections
  • Frases de Las correcciones: Meticuloso retrato de las tribulaciones de una familia del Medio Oeste, los Lambert, que deja al descubierto las angustias y contradicciones de toda una sociedad, la norteamericana, y de una época.
  • Libro esencial

Autor

Jonathan Franzen (1959): Escritor, novelista y ensayista estadounidense, autor de "Las correcciones" (2001), "Cómo estar solo" (2002) y "Libertad" (2010).


Palabras clave

Obsesión Conflictos familiares Sátira Humor Pederasta Enfermedad de Parkinson Sociedad americana

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