Frases de Las brujas

11 frases de Las brujas (The witches) de Roald Dahl, libro de 1983... Historia de un niño de 7 años que, con la ayuda de su abuela, se enfrenta a la terrible asociación de brujas de Inglaterra, que visten ropa corriente y llevan una vida normal

También puedes leer todas las frases de Roald Dahl que tenemos.

Frases del libro

Las brujas

01.Las brujas son siempre mujeres. No quiero hablar mal de las mujeres. La mayoría de ellas son encantadoras. Pero es un hecho que todas las brujas son mujeres. No existen brujos.

Frases de brujos


02.Mi abuela era noruega. Los noruegos lo saben todo sobre las brujas, porque Noruega, con sus oscuros bosques y sus heladas montañas, es el país de donde vinieron las primeras brujas.

Frases de abuela


03.(...) Por otra parte, los vampiros siempre son hombres. Y lo mismo ocurre con los duendes. Y los dos son peligrosos. Pero ninguno de los dos es ni la mitad de peligroso que una bruja de verdad.

Frases de duendes


04.No olvides que las brujas tienen magia en los dedos y un poder diabólico en la sangre. Pueden hacer que las piedras salten como ranas y que lenguas de fuego pasen sobre la superficie del agua. Estos poderes mágicos son terroríficos. Afortunadamente, hoy en día no hay un gran número de brujas en el mundo. Pero todavía hay suficientes como para asustarte.

Frases de diabólico


05.(...) Lo único que han hecho es encogeros y poneros cuatro patitas y una piel peluda, pero no han podido transformaros en un ratón cien por cien. Sigues siendo tú mismo en todo menos en el aspecto. Sigues teniendo tu propia mente, tu propio cerebro y tu propia voz, gracias a dios.

Frases de aspecto


06.Hay veces en las que algo es tan espantoso que te fascina y no puedes apartar la vista de ello. Eso me pasó a mí en ese momento. Me quedé traspuesto, alelado. Estaba hipnotizado por el absoluto horror de las facciones de aquella mujer.

Frases de horror


07.Cariño -dijo ella, al fin-, ¿Estás seguro de que no te importa ser un ratón el resto de tu vida? No me importa en absoluto -dije-. Da igual quién seas o qué aspecto tengas mientras que alguien te quiera.

Frases de ratón


08.No quiero decir, naturalmente, ni por un segundo, que tu profesora sea realmente una bruja. Lo único que digo es que podría serlo. Es muy improbable. Pero -y aquí viene el gran "pero"- no es imposible.

Frases de profesor


09.Las ranas se metieron debajo de la cama otra vez de un rápido salto. Yo las seguí como una flecha, sin soltar el frasquito, y corrí hacia la pared y me oculté detrás de una pata de la cama. Oí pasos sobre la alfombra. Asomé la cabeza y vi que las ranas estaban apiñadas debajo del centro de la cama. Las ranas no pueden esconderse como los ratones. Ni correr como los ratones. Lo único que saben hacer, las pobres, es saltar torpemente.

Frases de rana


10.Hasta podría serlo -y esto te hará dar un brinco- hasta podría serlo tu encantadora profesora, la que te está leyendo estas palabras en este mismo momento. Mira con atención a esa profesora. Quizá sonríe ante lo absurdo de semejante posibilidad. No dejes que eso te despiste. Puede formar parte de su astucia. No quiero decir, naturalmente, ni por un segundo, que tu profesora sea realmente una bruja. Lo único que digo es que podría serlo. Es muy improbable. Pero -y aquí viene el gran "pero"- no es imposible.

Frases de atención


11.No es tan difícil enseñar a un ratón inteligente a andar sobre la cuerda floja como un experto, siempre y cuando sepas exactamente cómo hay que hacerlo. Primero, hay que tener un trozo de cuerda. Yo lo tenía. Luego, hay que tener un poco de bizcocho bueno. La comida favorita de los ratones blancos es un buen bizcocho con pasas. Se vuelven locos por él. Yo había traído un bizcocho que me había guardado en el bolsillo el día anterior, cuando estaba merendando con mi abuela. Así es como se hace. Sostienes la cuerda tirante entre las dos manos, pero empiezas poniéndola muy corta, sólo de unos siete centímetros. Te pones al ratón en la mano derecha y un pedacito de bizcocho en la mano izquierda. Por lo tanto, el ratón está solamente a siete centímetros del bizcocho. Puede verlo y oler lo. Sus bigotes se estremecen por la excitación. Casi puede alcanzar el bizcocho inclinándose hacia delante, pero no llega del todo. Únicamente tiene que dar dos pasitos para alcanzar su sabroso manjar. Se aventura hacia delante, una patita en la cuerda, después la otra. Si el ratón tiene un buen sentido del equilibrio, y la mayoría lo tienen, cruzará fácilmente.

Frases de ratón

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