Frases de La voz del silencio

La voz del silencio

16 frases de La voz del silencio (The voice of the silence) de Helena Blavatsky, libro de 1889.... En uno de sus viajes por el Tíbet y sus monasterios, la aristócrata rusa se aprendió de memoria las enseñanzas espirituales aquí vertidas, y las tradujo para occidente a finales del siglo XIX.

Frases de Helena Blavatsky

Frases de La voz del silencio Helena Blavatsky

01. Siembra buenas acciones, y recogerás el fruto de ellas.

Todo vuelve


02. Para llegar al nirvana, debe uno conseguir el conocimiento de sí mismo; y el conocimiento de sí mismo es hijo de las buenas obras.

Nirvana


03. Puedes tú crear en este "día" las eventualidades para tu "mañana".

Crear


04. La mente es el gran destructor de lo real. Destruya el discípulo al destructor.

Discípulo


05. Hasta qué punto ha coronado el éxito mis esfuerzos, el lector es quien ha de juzgarlo.

Lector


06. Mata en ti mismo todo recuerdo de pasadas experiencias. No mires atrás, o estás perdido.

Viejos recuerdos


07. Sé a manera del océano, que recibe todos los ríos y torrentes. La poderosa calma del mar permanece inalterable, sin sentirlos.

Océano


08. Si no puedes tú ser sol, sé el planeta humilde.

Humilde


09. Antes de que el alma pueda ver, debe haberse alcanzado la armonía interior, y los ojos carnales han de estar cegados a toda ilusión.

Interior


10. (...) Así como cae exánime la mariposa en el umbral, sorprendida por el cierzo helado, así también todos los pensamientos terrenos deben caer muertos ante el templo.

Templo


11. La propia alabanza, discípulo, es a manera de una torre elevada, a la cual ha subido un loco presuntuoso, que permanece allí en orgullosa soledad e inadvertido de todos, excepto de él mismo.

Alabanza


12. (...) La mente es parecida a un espejo; se cubre de polvo mientras refleja. necesita de las suaves brisas de la sabiduría del alma para que arrebaten el polvo de nuestras ilusiones. Procura fundir tu mente con tu alma.

Sabiduría


13. El peregrino que ansía refrescar sus secos labios en las aguas vivas, y sin embargo no se atreve a lanzarse en ellas por temor a la corriente, se expone a sucumbir de calor. La inacción originada del miedo egoísta, no puede producir sino malos frutos.

Sucumbir


14. Huye de la ignorancia, huye igualmente de la ilusión. Aparta tu faz de las decepciones mundanales; desconfía de tus sentidos, porque son falsos. Pero en lo interior de tu cuerpo, en el sagrario de tus sensaciones, busca en lo impersonal al "hombre eterno", y una vez lo hayas encontrado, mira hacia dentro: eres Buda.

Impersonal


15. No creas que viviendo en selvas sombrías, en orgulloso retiro y apartamiento de los hombres, no creas tú que alimentándote sólo de hierbas y raíces y mitigando la sed con la nieve de la gran cordillera; no creas tú, devoto, que todo esto pueda conducirte a la meta de la liberación final.

Liberación


16. Cuanto más avances, tantos más lazos encontrarán tus pies. El sendero que a la meta conduce está iluminado por una luz única, la luz del arrojo, que arde en el corazón. Cuanto más osa uno, tanto más obtendrá. Cuanto más teme, tanto más palidecerá aquella luz, la única que puede guiarle.

Meta

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