Frases de La vida y la muerte me están desgastando

La vida y la muerte me están desgastando

11 frases de La vida y la muerte me están desgastando (Shengsi píláo) de Mo Yan, libro de 2006.... Novela histórica que sigue el desarrollo de China durante la segunda mitad del siglo XX a través de los ojos de un noble y generoso terrateniente que es asesinado y reencarnado como varios animales de granja en la China rural.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Mo Yan son: brutalidad, campesinos, censura, clases sociales, corrupción política, egoísmo, gran revolución cultural, gran salto adelante, inframundo, mao zedong, odio, partido comunista, persecución ideológica, realismo mágico, reencarnación, resistencia, vida rural, vida y muerte.

Frases de Mo Yan

Frases de La vida y la muerte me están desgastando Mo Yan

01. Donde hay opresión, ha de haber resistencia, ¿No crees?

Resistencia


02. (...) Sin ninguna duda, aquella táctica era muy cruel, pero era un momento de suma importancia en mi vida y no podía preocuparme de los sermones cargados de hipocresía.

Sermones


03. "Somos cerdos rojos revolucionarios que hemos llegado a Tiananmen desde Gaomi" cantaban, aunque esa letra no sería apropiada hoy en día, pero en aquella época era perfecta, y la historia no se puede cambiar por capricho.

Cerdos


04. Tal y como había predicho, pasados tres años todos tus impulsos revolucionarios se han evaporado. Eres una persona egoísta, tu pensamiento es retrógrado y quieres llevar un estilo de vida más disipado del que llevaba tu anterior terrateniente.

Egoísta


05. (...) Era un paseo romántico y también un trecho tortuoso; era un vergonzoso pasaje y también una noble acción; era una retirada y también un ataque; era una rendición y también una resistencia; era debilidad y era fuerza; era un reto y también un compromiso.

Romántico


06. No es una cuestión de odio personal, sino de odio entre clases. Como representante de la clase que está condenada a la eliminación, podrías haberme disparado a matar, pero eso me habría convertido en un mártir de la revolución. El gobierno te habría ejecutado, convirtiéndote en un mártir contrarrevolucionario.

Mártir


07. Pero te pido que no te suicides. Quién sabe, quizá te dejamos que vivas lo bastante como para ver cómo nosotros, los campesinos pobres, ascendemos y se nos tiene en cuenta, para ver cómo nos llenamos de orgullo, para ver cómo nos convertimos en propietarios de nuestro propio destino y creamos una sociedad justa e igualitaria.

Campesino


08. Eres un hombre que sabe cómo están las cosas, un hombre con una perspectiva amplia y, como hombre, te respeto. Más que eso, eres un hombre con el que estaría encantado de compartir una botella, incluso con el que haría un juramento de hermandad. Pero hablando como miembro de las masas revolucionarias, tú y yo somos enemigos irreconciliables y estoy obligado a acabar contigo.

Hermandad


09. Toda la nación es roja y no dejamos un solo punto sin tocar. La Revolución Cultural se ha puesto en marcha para sellar el destino de los seguidores del capitalismo, de los terratenientes, de los campesinos ricos y de los contrarrevolucionarios. Ningún campesino independiente se va a deslizar por entre las rendijas. Si se niega a abandonar sus actividades independientes y continúa por el camino del capitalismo, le ahogaremos en un cubo de pintura negra.

Campesino


10. Un tiempo después, cuando volví a reencarnarme en perro, un amigo mío, un pastor alemán experimentado, inteligente y sabio al que le habían encomendado la tarea de cuidar una pensión regida por el gobierno de la ciudad, llegó a la siguiente conclusión: la gente en los años cincuenta era inocente, en los años sesenta era fanática, en los setenta tenía miedo de su propia sombra, en los ochenta sopesaba meticulosamente las palabras y los actos de los demás y en los noventa simplemente era mala.

Conclusión


11. Mi pequeña burra, si yo no hubiera aparecido, tu desafortunado destino se habría sellado. El amor te ha salvado. ¿Acaso hay algo más que pueda borrar los temores innatos de un burro y enviarle al rescate de una muerte segura? No. El amor es el único que puede conseguirlo. Lanzando una llamada a las armas, yo, el burro Ximen, salí a toda velocidad de la orilla y me dirigí directamente hacia el lobo que estaba siguiendo de cerca a mi amada. Mis pezuñas golpearon la arena y el polvo mientras descendía desde mi posición privilegiada. Ningún lobo, ni siquiera un tigre, podría haber evitado la punta de lanza que le acometía. El animal se percató demasiado tarde de mi presencia como para apartarse a tiempo, le golpeé con fuerza y voló por los aires. A continuación, me di la vuelta y le dije a mi burra: -No tengas miedo, mi amada, ¡Estoy aquí!

Presencia

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