Frases de La tregua

La tregua

31 frases de La tregua de Mario Benedetti, libro de 1960.... Martín Santomé, viudo con tres hijos en vísperas de su jubilación conoce a Laura Avellaneda, nueva empleada a sus órdenes y casi sin proponérselo, abre un paréntesis luminoso.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Mario Benedetti son: conflictos familiares, corrupción, felicidad, incomunicación, muerte, poder del amor, sexualidad, soledad, volver a enamorarse.

Frases de Mario Benedetti Libros de Mario Benedetti

Frases de La tregua Mario Benedetti

01. Se es o no se es, no importa el día.

ser alguien


02. Hablo con ella como si hablara conmigo mismo.

complicidad


03. Me aburrí de mí mismo, de mi propia paciencia.

monotonía


04. Para mirar los diarios hay que bajar los ojos.

periódico


05. Debe ser una regla general que los solitarios no simpaticemos ¿O será que sencillamente, somos antipáticos?

solitario


06. Cuántas palabras, sólo para decir que no quiero parecer patético.

angustia


07. No es la eternidad pero es el instante, que, después de todo, es su único sucedáneo verdadero.

instante


08. Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.

juntos


09. Tenía 20 años y era joven; tenía treinta y era joven; tenía cuarenta y era joven. Ahora tengo 50 años y soy "todavía joven". Todavía quiere decir: se termina.

años


10. Lloraba con los ojos en alto, sin pasarse las manos por la cara, lloraba con orgullo.

llanto


11. ¿Por qué las palmas de mi mano tienen una memoria más fiel que mi memoria?

palma


12. Lo qué uno quiere de verdad, es lo que está hecho para uno; entonces hay que tomarlo, o intentar: en eso se te puede ir la vida, pero es una vida mucho mejor...

intentar


13. ¿Estaré reseco? Sentimentalmente, digo.

desamor


14. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo.

mi vida


15. Así estamos, cada uno en su orilla, sin odiarnos, sin amarnos, ajenos.

frialdad


16. Lo nuestro es ese indefinido vínculo que ahora nos une.

vínculo


17. Creen en Dios sólo porque ignoran que hace mucho tiempo que Dios ha dejado de creer en ellos.

creer


18. El plan trazado es la absoluta libertad. Conocernos y ver que pasa, dejar que corra el tiempo y revisar. No hay trabas. No hay compromisos.

búsqueda de la libertad


19. Cómo la necesito. Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios.

carencia


20. Ojalá te sientas a la vez protector y protegido, que es una de las más agradables sensaciones que puede permitirse el ser humano.

sensaciones


21. La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible y suicida.

seguridad


22. Posiblemente me quisiera, vaya uno a saberlo, pero lo cierto es que tenía una habilidad especial para herirme.

herir


23. Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir la suya.

felicidad


24. Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar enseguida el reloj.

reloj


25. La verdadera división de las clases sociales habría que hacerla teniendo en cuenta la hora en que cada uno se tira de la cama.

clases sociales


26. Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz.

tedio


27. Ignoraba porque te quería. El deleite frente al misterio, el goce frente a los inesperado, son sensaciones que aveces las módicas fuerzas no soportan.

deleite


28. Y padecen la más horrible variante de la soledad: la soledad del que ni siquiera se tiene a sí mismo.

solitario


29. Me tomó de un brazo y me dijo, casi apoyándose en mí: ¿Sabés lo que te pasa? Que no vas a ninguna parte.

inmovilidad


30. Si alguna vez me suicido será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo.

domingo


31. A mí me cuesta ser cariñoso, inclusive en la vida amorosa. Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco reticente, reservando, el máximo sólo para las grandes ocasiones. De modo que si siempre estuviera expresando el máximo ¿Qué dejaría para esos momentos (siempre hay cuatro o cinco en cada vida, en cada individuo) en que uno debe apelar el corazón en pleno? También siento un leve resquemor frente a lo cursi, y a mí lo cursi me parece justamente eso: andar siempre con el corazón en la mano.

arriesgarse a ser feliz

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