Frases de La llave

La llave

14 frases de La llave (Kagi) de Junichiro Tanizaki, libro de 1956.... Historia de un matrimonio en declive, contada a través de dos diarios paralelos. A través de la escritura, establecen un refinado y peligroso juego de erotismo, cargado de celos y tensión sexual.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Junichiro Tanizaki son: celos, diario personal, erotismo, exhibicionismo, juegos íntimos, lujuria, matrimonio, recuperar la pasión, secretos, voyerismo.

Frases de Junichiro Tanizaki

Frases de La llave Junichiro Tanizaki

01. (...) Aunque quisiera rechazarme, su cuerpo respondería de buena gana a mi abrazo.

Abrazo


02. Lo que superaba cuanto yo había imaginado era la pureza absoluta de su piel.

Pureza


03. No es que no temiera morir, sino que mi instinto no me dejaba insistir en ello.

Morir


04. No voy a limitarme, por descontado, a las cosas que a ella le gustaría leer.

Leer


05. Todo lo que hice, temerosa y de una manera indirecta, fue provocar los celos de mi marido.

Provocar


06. (...) Probé cuanto me pasó por la imaginación, cosas, según decía ella, "demasiado vergonzosas para mencionarlas".

Vergüenza


07. Mi marido parecía contemplar inexpresivamente la pálida silueta de las flores, como si estuviera sumido en sus pensamientos.

Flores


08. Finalmente he sido embrujado y convertido en un animal que vive de noche, un animal que sólo sirve para copular.

Noche


09. No voy a insistir más, pues sólo conseguiría resultar más sospechoso. Que el propio diario sea testigo de la verdad que contiene.

Sospechoso


10. (...) Pero, por encima de todo, había empezado a comprender que volverle celoso era la manera de hacerle feliz, y que ése era el deber de una "esposa modélica".

Esposa


11. Sus actitudes seductoras, la audacia de su técnica, su manera de tomar la iniciativa, paso a paso, hasta el éxtasis supremo... todo esto demostraba hasta qué punto se ha abandonado al amor.

Éxtasis


12. (...) No era el de siempre, tímido y flojo, sino un hombre lo bastante potente para satisfacer la lujuria de Ikuko. Pensé que, a partir de entonces, tendría que hacerla beber más a menudo.

Lujuria


13. Mi marido puede escribir y pensar lo que le plazca, y yo haré lo mismo. Este año doy comienzo a mi propio diario. Una mujer como yo, que no abre su corazón al prójimo, por lo menos tiene que hablar consigo misma.

Diario


14. Aunque sus piernas son largas y elegantes, difícilmente se las podría considerar armónicas. Las pantorrillas son protuberantes y los tobillos no tan delgados como debieran. Pero, más que las piernas esbeltas, de aspecto extranjero, siempre me han gustado las piernas un poco arqueadas de la anticuada mujer japonesa, como las de mi madre y mi tía.

Piernas

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