Frases de La isla del día de antes

La isla del día de antes

21 frases de La isla del día de antes (L'isola del giorno prima) de Umberto Eco, libro de 1994.... Roberto de la Grive arriba como náufrago a una nave desierta. Mientras lleva a cabo la inspección del barco, escribe cartas narrando los sucesos de su vida.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Umberto Eco son: amor, correspondencia, ficción histórica, isla, náufrago, realismo mágico, religiones, supervivencia.

Frases de Umberto Eco Libros de Umberto Eco

Frases de La isla del día de antes Umberto Eco

01. Para sobrevivir, hace falta contar historias.

Sobrevivir


02. La tarea de una novela es enseñar deleitando, y lo que enseña es a reconocer las insidias del mundo.

Novela


03. Es necesario meditar antes, y muchas veces, sobre el arte de morir, para después conseguir hacerlo bien una sola vez.

Meditar


04. Un hombre de bien puede estar enamorado como un loco, mas no como un necio.

Estar enamorado


05. Disimular es extender un velo compuesto de tinieblas honestas, del cual no se forma lo falso sino que se da un cierto descanso a lo verdadero.

Disimular


06. Los placeres de amor son unos males que se dejan desear, donde coinciden dulzura y martirio, y el amor es voluntaria insania, paraíso infernal e infierno celestial.

¿Qué es el amor?


07. La primera prenda de un hombre de bien es el desprecio de la religión, que nos quiere temerosos de la cosa más natural del mundo, que es la muerte, aborrecedores de lo único bello que el destino nos ha dado, que es la vida.

Desprecio


08. Simular con los iguales era defecto, pero no simular con los mayores es temeridad.

Simular


09. (...) No obraba ni siquiera con demasiada franqueza, y de todas maneras no siempre, temiendo que los demás habrían dado en la cuenta de esta uniformidad suya y habrían prevenido un día sus acciones. Tampoco exageraba al actuar con doblez, temiendo que después, la segunda vez, habrían descubierto su engaño.

Franqueza


10. Antes, cuando ni siquiera esperaba poderla alcanzar, la Isla parecía aún al alcance de la mano. Ahora que estaba aprendiendo el arte que lo habría conducido allá abajo, la Isla se alejaba.

Isla


11. La tierra formaba como un seno orlado de arena que blanqueaba en la pálida oscuridad pero, como le acontece a todo náufrago, no podía decir si era isla o continente.

Náufrago


12. Un hermoso caso para un náufrago: con los pies en lugar sólido y tierra firme al alcance del brazo.

Náufrago


13. Al alivio por la muerte evitada se acompañaba ahora la desazón por aquella triple soledad: del mar, de la isla vecina y del navío.

Soledad


14. Él estaba vivo, en estado de vigilia, y allá al fondo, isla o continente que fuere, había una cosa. Qué podía ser, no lo sabía...

Continente


15. La verdad es una doncella tan vergonzosa cuanto hermosa, y por esto anda siempre tapada.

Doncella


16. La ausencia es al amor como el viento al fuego, apaga el pequeño, hace inflamarse el grande.

Ausencia


17. Si los celos nacen del intenso amor, quien no experimenta celos por la amada no es amante, o ama con el corazón ligero.

Celos


18. El contacto amoroso, que el celoso imagina, es la única manera en la que pueda representarse con verisimilitud un enlace ajeno que, si no indudable, es a lo menos posible, mientras el propio es imposible.

Contacto


19. Los placeres de amor son unos males que se dejan desear, donde coinciden dulzura y martirio.

Martirio


20. La presencia mengua la fama y la lejanía la acrecienta. Estando lejos seréis tenido por un león, y estando presente podríais convertiros en un ratoncito alumbrado por la montaña.

Fama


21. A veces hacía consistir la ostentación en una elocuencia muda, en un mostrar las eminencias al descuido, y tenía la habilidad de no descubrirse jamás de una vez.

Ostentación

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