Frases de La Hojarasca


13 frases de La Hojarasca, libro de 1955.

01.Las cigarras habían instalado un aserradero en el patio.

Frases de cigarra


02.Me desconcierta tanto pensar que dios existe, como que no existe.

Frases de dios existe


03.Mientras oye el tren que se pierde en la última vuelta, la señora Rebeca inclina la cabeza hacia el ventilador, atormentada por la temperatura y el resentimiento, con las aspas de su corazón girando como las paletas del ventilador (pero en sentido inverso) y murmura: "El diablo tiene la mano en todo esto", y se estremece, atada a la vida por las minúsculas raíces de lo cotidiano.

Frases de resentimiento


04.Era evidente que aquella noche (...) tenía deseos de recordar. Y mientras lo hacía, se tenía la impresión de que durante los años anteriores se había mantenido parada en una sola edad estática y sin tiempo y que aquella noche, al recordar, ponía otra vez en movimiento su tiempo personal y empezaba a padecer su largamente postergado proceso de envejecimiento.

Frases de envejecimiento


05.Mientras se mueva algo, puede saberse que el tiempo ha transcurrido. Antes no.

Frases de paso del tiempo


06.Me acordé de Macondo, de la locura de su gente que quemaba billetes en las fiestas; de la hojarasca sin dirección que lo menospreciaba todo, que se revolcaba en su ciénaga de instintos y encontraba en la disipación el sabor apetecido.

Frases de macondo


07.Antes me había sentido vinculado a él por sentimientos complejos, en ocasiones contradictorios y tan variables como su personalidad. Pero en aquel instante no tuve la menor duda de que había empezado a quererlo entrañablemente.

Frases de gustar


08.Créame que no soy ateo...Lo que sucede es que me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como pensar que no existe. Entonces prefiero no pensar en eso.

Frases de ateo


09.Viéndola, yo me acordaba de otros tiempos. Le dije: "Estás guapísima, mujer". Y entonces ella se puso triste. Dijo: "Debe ser que los recuerdos hacen engordar".

Frases de guapa


10.Entonces veo otra vez la calle, el polvo luminoso, blanco y abrasador, que cubre las casas y que le ha dado al pueblo un lamentable aspecto de mueble arruinado. Es como si Dios hubiera declarado innecesario a Macondo y lo hubiera echado al rincón donde están los pueblos que han dejado de prestar servicio a la creación.

Frases de macondo


11.Hay un minuto en que se agota la siesta. Hasta la secreta, recóndita, minúscula actividad de los insectos cesa en ese instante preciso; el curso de la naturaleza se detiene; la creación tambalea al borde del caos y las mujeres se incorporan, babeando, con la flor de la almohada bordada en la mejilla, sofocadas por la temperatura y el rencor; y piensan: "Todavía es miércoles en Macondo".

Frases de macondo


12.Esa noche, cuando empezaba a dormirme, sentí un olor que no existe en ninguno de los cuartos de la casa. Era un olor fuerte y tibio como si hubieran puesto a remecer un jazminero. Abrí los ojos, olfateando el aire grueso y cargado; Dije: " ¿Lo sientes? ". Ada estaba mirándome, pero cuando le hablé cerró los ojos y miró hacia el otro lado. Yo volví a decirle: " ¿Lo sientes? Parece como si hubiera jazmines en alguna parte". Entonces ella dijo: -Es el olor de los jazmines que estuvieron hasta hace nueve años contra el muro. Yo me senté en sus piernas. "Pero ahora no hay jazmines", dije. Y ella dijo: "Ahora no. Pero hace nueve años, cuando tú naciste, había una mata de jazmines contra la pared del patio. De noche hacía calor y olía lo mismo que ahora". Yo me recliné en su hombro. Le miraba la boca mientras hablaba. "Pero eso fue antes de que naciera", dije. Y ella dijo: "Fue que en ese tiempo hubo un gran invierno y fue necesario limpiar el jardín". El olor seguía allí, tibio, casi palpable, meneando los otros olores de la noche. Yo le dije a Ada: "Quiero que me digas eso". Y ella guardó silencio un instante, miró después hacia el muro blanco de cal con luna y dijo: -Cuando estés grande, sabrás que el jazmín es una flor que sale. Yo no entendí, pero sentí un extraño estremecimiento, como si me hubiera tocado una persona. Dije: "Bueno"; y ella dijo: "Con los jazmines sucede lo mismo que con las personas, que salen a vagar de noche después de muertas".

Frases de alma en pena


13.Frío, silencioso, dinámico, el candado elabora su herrumbre.

Frases de candado

Obras relacionadas

La Hojarasca

La Hojarasca (1955), Gabriel García Márquez
  • Libro, 1955
  • Relato del entierro de un hombre, un médico misterioso y odiado, al que sus vecinos quieren dejar insepulto y al mismo tiempo es la historia del odio acumulado durante veinticinco años en Macondo

Autor

Gabriel García Márquez (1927-2014): Escritor, novelista, editor, guionista y periodista colombiano, autor de "Cien años de soledad" (1967), "Relato de un náufrago" (1970), "Crónica de una muerte anunciada" (1981), "El amor en los tiempos del cólera" (1985) y "Noticia de un secuestro" (1996).


Palabras clave

Pueblo chico Realismo mágico Retrospección Macondo Alma en pena Resentimiento

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