Frases de La filosofía en el tocador - Página 2

28. No hay ninguna acción, por singular que podáis suponerla, que sea verdaderamente criminal; ninguna que pueda llamarse realmente virtuosa. Todo es en razón de nuestras costumbres y del clima que habitamos.

Singular


29. Abandonad todos vuestros sentidos al placer; que sea el único dios de vuestra existencia; es el único al que una joven debe sacrificar todo, y a sus ojos nada debe ser tan sagrado como el placer.

Sagrado


30. Hay espinas en todas partes, pero las rosas se encuentran por encima de ellas en la carrera del vicio; sólo en los senderos cenagosos de la virtud no las ha hecho nacer nunca la naturaleza.

Espina


31. Resumamos para vuestra educación el único consejo que puede sacarse de cuanto acabamos de deciros: no escuchéis nunca a vuestro corazón, (...); es el guía más falso que hemos recibido de la naturaleza.

Guía


32. Ten por seguro que no ahorraré nada para pervertirla, para degradarla, para echar por tierra en ella todos los falsos principios de moral con que hayan podido aturdirla; en dos lecciones quiero volverla tan malvada como yo..., tan impía..., tan corrompida.

Malvado


33. (...) Como si la felicidad de una joven no estuviera en el desenfreno y la inmoralidad, como si la más feliz de todas las mujeres no tuviera que ser, indiscutiblemente, la que más se revuelca en la porquería y el libertinaje.

Inmoralidad


34. La incertidumbre en que el hombre se encuentra en relación a su Dios es precisamente el motivo que lo vincula a su religión. El hombre tiene miedo, tanto físico como moral, en las tinieblas; el miedo se vuelve habitual en él y se convierte en necesidad; creería que le falta algo si no tuviera nada que esperar o que temer.

Incertidumbre


35. La más leve ojeada sobre las operaciones de la naturaleza, ¿No prueba que las destrucciones son tan necesarias para sus planes como las creaciones? ¿Qué estas dos operaciones están ligadas y encadenadas tan íntimamente que le resulta imposible a una actuar sin la otra? ¿Qué nada nacería, ni nada se regeneraría sin destrucciones? La destrucción es, por tanto, una de las leyes de la naturaleza, igual que la creación.

Destrucción

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