Frases de La condesa sangrienta


Nunca nadie no quiso de tal modo envejecer, esto es: morir. Torturas clásicas, frases La condesa sangrienta

Frases de envejecer


Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible. Medidas severas, frases La condesa sangrienta

Frases de absoluto


La magia negra de Darvulia se inscribió en el negro silencio de la condesa: la inició en los juegos más crueles; le enseño a mirar morir y el sentido de mirar morir; la animó a buscar la muerte y la sangre en un sentido literal, esto es: a quererlas por sí mismas, sin temor. Magia negra, frases La condesa sangrienta

Frases de brujería


(...) Porque nadie tiene más sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz que estas criaturas que habitan los fríos espejos. El espejo de la melancolía, frases La condesa sangrienta

Frases de feroz


Podemos conjeturar que habiendo creído diseñar un espejo, Erzébet trazó los planos de su morada. El espejo de la melancolía, frases La condesa sangrienta

Frases de morada


Un color invariable rige al melancólico: su interior es un espacio de color de luto; nada pasa allí, nadie pasa. Es una escena sin decorados donde el yo inerte es asistido por el yo que sufre por esa inercia. El espejo de la melancolía, frases La condesa sangrienta

Frases de melancólico


Y ahora comprendemos por qué sólo la música más arrebatadoramente triste de su orquesta de gitanos o las riesgosas partidas de caza o el violento perfume de las hierbas mágicas en la cabaña de la hechicera o -sobre todo- los subsuelos anegados de sangre humana, pudieron alumbrar en los ojos de su perfecta cara algo a modo de mirada viviente. El espejo de la melancolía, frases La condesa sangrienta

Frases de caza


(...) Nunca pudieron aclararse los rumores acerca de la homosexualidad de la condesa, ignorándose si se trataba de una tendencia inconsciente o si, por lo contrario, la aceptó con naturalidad, como un derecho más que le correspondía. En lo esencial, vivió sumida en su ámbito exclusivamente femenino. No hubo sino mujeres en sus noches de crímenes. Luego, algunos detalles, son obviamente reveladores: por ejemplo, en la sala de torturas, en los momentos de máxima tensión, solía introducir ella misma un cirio ardiente en el sexo de la víctima. El espejo de la melancolía, frases La condesa sangrienta

Frases de homosexualidad


Sólo un quedar en suspenso en el exceso del horror, una fascinación por un vestido blanco que se vuelve rojo, por la idea de un absoluto desgarramiento, por la evocación de un silencio constelado de gritos en donde todo es la imagen de una belleza inaceptable. Medidas severas, frases La condesa sangrienta

Frases de horror


(...) Azuza a la prisionera quien, al retroceder -y he aquí la gracia de la jaula- se clava por sí misma los filosos aceros mientras su sangre mana sobre la mujer pálida que la recibe impasible con los ojos puestos en ningún lado. Cuando se repone de su trance se aleja lentamente. Han habido dos metamorfosis: su vestido blanco, ahora es rojo y donde hubo una muchacha hay un cadáver. La jaula mortal, frases La condesa sangrienta

Frases de metamorfosis


(...) El guerrero no admitía ser importunado con historias que relacionaban a su mujer con mordeduras, agujas, etc. Grave error: ya de recién casada, durante esas crisis cuya fórmula era el secreto de los Báthory, Erzébet pinchaba a sus sirvientas con largas agujas; y cuando, vencida por sus terribles jaquecas, debía quedarse en cama, les mordía los hombros y masticaba los trozos de carne que había podido extraer. Mágicamente, los alaridos de las muchachas le calmaban los dolores. Un marido guerrero, frases La condesa sangrienta

Frases de tortura


La mayor obsesión de Erzébet había sido siempre alejar a cualquier precio la vejez. Su total adhesión a la magia negra tenía que dar por resultado la intacta y perpetua conservación de su "divino tesoro". Las hierbas mágicas, los ensalmos, los amuletos, y aún los baños de sangre, poseían, para la condesa, una función medicinal: inmovilizar su belleza para que fuera eternamente comme un reve de pierre. Siempre vivió rodeada de talismanes. Magia negra, frases La condesa sangrienta

Frases de talismán

Obras relacionadas

La condesa sangrienta

La condesa sangrienta (1971), Alejandra Pizarnik
  • Libro, 1971
  • Frases de La condesa sangrienta: Relato, mezcla de narrativa, ensayo y prosa poética, que habla de la leyenda de Erzsébet Báthory, condesa húngara medieval conocida por haber cometido más de 630 asesinatos.
  • Libro esencial

Autor

Alejandra Pizarnik (1936-1972): Escritora y poetisa surrealista argentina, autora de "Árbol de Diana" (1962), "Extracción de la piedra de locura" (1968) y "El infierno musical" (1971).


Palabras clave

Suicidio Asesino en serie Basado en hechos reales Antigua leyenda Asesinato múltiple Obra con ilustraciones Grotesco

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