Frases de La ciudad y los perros


Eres el único amigo que tengo. Antes no tenía amigos, sino conocidos. Quiero decir en la calle, aquí ni siquiera eso. Eres la única persona con la que me gusta estar. Primera parte - V, frases La ciudad y los perros

Frases de buen amigo


-Teresa no me contesta -dijo el Esclavo-. Van dos cartas que le escribo. - ¿Y qué mierda te importa? -dijo Alberto-. El mundo está lleno de mujeres. -Pero a mí me gusta ésa. Las otras no me interesan. ¿No te das cuenta? Primera parte - V, frases La ciudad y los perros

Frases de eres tú


El amor es lo peor que hay. Uno anda hecho un idiota y ya no se preocupa de sí mismo. Las cosas cambian de significado y uno es capaz de hacer las peores locuras y de fregarse para siempre en un minuto. Segunda parte - IV, frases La ciudad y los perros

Frases de morir de amor


Ha olvidado los hechos minúsculos, idénticos, que constituían su vida, esos días que siguieron al descubrimiento de que tampoco podía confiar en su madre, pero no ha olvidado el desánimo, la amargura, el rencor, el miedo que reinaban en su corazón y ocupaban sus noches. Lo peor era simular... Primera parte - VII, frases La ciudad y los perros

Frases de desánimo


La mujer sonreía teatralmente y se había lanzado a hablar sin pausas. En el chisporroteo de palabras, las fórmulas de cortesía que Alberto había escuchado en su infancia aparecían como en caricatura, condimentadas con adjetivos lujosos y gratuitos, y a ratos comprendía que lo trataban de señor y de don y lo interrogaban sin esperar su respuesta. Se halló envuelto en una costra verbal, en un laberinto sonoro. Primera parte - IV, frases La ciudad y los perros

Frases de cortesía


(...) Robo de exámenes, robo de prendas, emboscadas contra los superiores, abuso de autoridad con los cadetes de tercero. ¿Sabes lo que eres? Un delincuente. -No es cierto -dijo el Jaguar-. No he hecho nada. He hecho lo que hacen todos. - ¿Quién? -dijo Gamboa-. ¿Quién más ha robado exámenes? -Todos -dijo el Jaguar-. Los que no roban es porque tienen plata para comprarlos. Segunda parte - V, frases La ciudad y los perros

Frases de abuso


Pero no olvide tampoco que lo primero que se aprende en el Ejército es a ser hombres. Los hombres fuman, se emborrachan, tiran contra, culean. Los cadetes saben que, si son descubiertos, se les expulsa. Ya han salido varios. Para hacerse hombre hay que correr riesgo, hay que ser audaz. Eso es el Ejército, Gamboa, no sólo la disciplina. Segunda parte - IV, frases La ciudad y los perros

Frases de ejército


Mentira, el recuerdo del colegio despertaba aún esa inevitable sensación sombría y huraña bajo la cual su espíritu se contraía como una mimosa al contacto de la piel humana. Sólo que el malestar era cada vez más efímero, un pasajero granito de arena en el ojo, ya estaba bien de nuevo. Epílogo, frases La ciudad y los perros

Frases de colegio


Se sintió viejo; la vida era monótona, sin alicientes, una pesada carga. En las clases, sus compañeros hacían bromas apenas les daba la espalda el profesor: cambiaban morisquetas, bolitas de papel, sonrisas. Él los observaba, muy serio y desconcertado: ¿Por qué no podía ser como ellos, vivir sin preocupaciones, tener amigos, parientes solícitos? Segunda parte - I, frases La ciudad y los perros

Frases de bromas


Pero qué importaba el pasado, la mañana desplegaba ahora a su alrededor una realidad luminosa y protectora, los malos recuerdos eran de nieve, el amarillento calor los derretía. Mentira, el recuerdo del colegio despertaba aún esa inevitable sensación sombría y huraña bajo la cual su espíritu se contraía como una mimosa al contacto de la piel humana. Sólo que el malestar era cada vez más efímero, un pasajero granito de arena en el ojo, ya estaba bien de nuevo. Epílogo, frases La ciudad y los perros

Frases de efímero


Ha olvidado también el resto de aquella noche, la frialdad de las sábanas de ese lecho hostil, la soledad que trataba de disipar esforzando los ojos para arrancar a la oscuridad algún objeto, algún fulgor, y la angustia que hurgaba su espíritu como un laborioso clavo. "Los zorros del desierto de Sechura aúllan como demonios cuando llega la noche; ¿Sabes por qué? : para quebrar el silencio que los aterroriza", había dicho una vez tía Adelina. Él tenía ganas de gritar para que la vida brotara en ese cuarto, donde todo parecía muerto. Primera parte - I, frases La ciudad y los perros

Frases de hostil


Los domingos en la mañana, después del desayuno, hay misa. El capellán del colegio es un cura rubio y jovial que pronuncia sermones patrióticos donde cuenta la vida intachable de los próceres, su amor a Dios y al Perú y exalta la disciplina y el orden y compara a los militares con los misioneros, a los héroes con los mártires, a la Iglesia con el Ejército. Los cadetes estiman al capellán porque piensan que es un hombre de verdad: lo han visto, muchas veces, vestido de civil, merodeando por los bajos fondos del Callao, con aliento a alcohol y ojos viciosos. Primera parte - V, frases La ciudad y los perros

Frases de sermones

Obras relacionadas

La ciudad y los perros

La ciudad y los perros (1963), Mario Vargas Llosa
  • Libro, 1963
  • Frases de La ciudad y los perros: Diatriba contra la brutalidad ejercida en un grupo de jóvenes alumnos del Colegio Militar y un ataque al concepto erróneo de la virilidad, de sus funciones y de las consecuencias de una educación castrense malentendida.
  • Libro esencial

Autor

Mario Vargas Llosa (1936): Escritor, novelista y ensayista peruano, autor de "La ciudad y los perros" (1963), "Pantaleón y las visitadoras" (1973), "La tía Julia y el escribidor" (1977), "¿Quién mató a Palomino Molero?" (1986), "La Fiesta del Chivo" (2000), "El sueño del celta" (2010).


Palabras clave

Crueldad Disciplina Humillación Ficción con estudiantes Virilidad Educación castrense Vida militar Ambientada en Lima (Perú)

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