Frases de La cena secreta

La cena secreta

21 frases de La cena secreta de Javier Sierra, libro de 2004.... Fray Agustín Leyre, inquisidor dominico experto en la interpretación de mensajes cifrados, es enviado a Milán para supervisar los trazos finales que el maestro Leonardo da Vinci está dando a La Última Cena. ¿Será culpable de herejía?.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Javier Sierra son: bellas artes, cristianismo, descifrar código, enigmas, fundamentalismo, herejía, inquisición, la última cena, leonardo da vinci, persecución religiosa, relaciones entre el arte y el poder, representación de la realidad mediante el arte, secretos, vaticano.

Frases de Javier Sierra Libros de Javier Sierra

Frases de La cena secreta Javier Sierra

01. ¡El arte es la más necesaria de vuestras armas!

Armas


02. Un libro hermético que ahora Leonardo pretendía desvelar al mundo.

Libro


03. Los secretos más grandes son los que nunca emergen a la luz.

Secreto


04. (...) Daba cuenta de las doce formas distintas que existen para esconder un mensaje en una obra de arte.

Obra de arte


05. -Nada que los verdaderos fieles no puedan leer. -La mayoría de los buenos cristianos no saben leer, maestro.

Fieles


06. (...) Estaba sorprendido. La peste de la herejía había infectado su convento más allá de lo imaginable.

Convento


07. (...) Llegará un día en el que todo este patio estará sembrado de huesos. - ¿Es vuestro cementerio? -Es mucho más que eso. Es nuestra antesala al cielo.

Patio


08. (...) Dice que está buscando el menú para la Última Cena. Que la comida que debe estar sobre esa mesa es tan importante como el retrato de los apóstoles...

Retrato


09. Lo que el maestro Leonardo está terminando en el refectorio no es una Última Cena, padre Agustín; es La Última Cena. Lo entenderéis cuando la tengáis frente a vuestros ojos.

Maestro


10. La maravilla del Cenacolo estaba destinada a desaparecer por expreso deseo del maestro, y sólo un esfuerzo continuado, meticuloso y planificado para reproducirlo y difundirlo por doquier lograría salvar su verdadero proyecto...

Proyecto


11. ¿No os habéis dado cuenta aún de que ninguno de los apóstoles, ni siquiera el propio Jesucristo, lucen su halo de santidad? ¡No me diréis que eso es normal en el arte cristiano!

Santidad


12. ¿No veis que ha llegado ya la hora de transmitir vuestro secreto? La Inquisición cierra el cerco en torno a vos. Puede que mañana quieran deteneros e interrogaros. Si lo hacen, todo vuestro proyecto se perderá.

Inquisición


13. ¿Me juráis, pues, que habéis escondido un secreto en este muro? Marco d'Oggiono se rascaba la barbilla, perplejo, mientras echaba un nuevo vistazo al mural que pintaba el maestro. Leonardo da Vinci se divertía con aquellos juegos.

Mural


14. Cuando las tropas del Papa entraban en una ciudad en la que se había instalado la herejía, los mataban a todos sin discernir entre cátaros o cristianos. Dios, decían, ya distinguiría a los suyos cuando llegaran al cielo.

Papa


15. (...) Pero su móvil fue el de siempre; el mismo que llevó a santo Domingo a fundar la Inquisición: acabar con los últimos cristianos puros. Pretenden sofocar por la fuerza lo que no consiguieron sofocar en Montségur aplastando a los cátaros.

Inquisición


16. Si ésta es, en verdad, La Última Cena, ¿Por qué Jesucristo no tiene frente a sí el pan y el vino para consagrarlos? ¿Dónde está el Santo Grial que contiene su preciada sangre redentora? ¿Y por qué su escudilla está vacía? ¡Hereje! ¡Es un hereje!

Hereje


17. La Iglesia (...) quiso corregir a aquellos bastardos desde los púlpitos, pero su remedio no funcionó. Sus cada vez más numerosos simpatizantes se dieron cuenta de lo desproporcionada que era su lucha y la mayoría terminó apiadándose de los herejes, a los que muchos consideraban vecinos ejemplares.

Hereje


18. Si hubiera tenido el don de la profecía y hubiera visto lo que estaba a punto de ocurrirme, es seguro que me habría retenido a su lado. Pero el destino es impredecible, y Dios, en aquella jornada de enero, lanzó los dados de mi devenir fiel a su inescrutable proceder.

Profecía


19. Cada vez que admires una pintura recuerda que te adentras en la más sublime de las artes. No te quedes nunca en su superficie: penetra en la escena, muévete entre sus elementos, descubre los ángulos inéditos, husmea en la trastienda... y así alcanzarás su verdadero significado. Pero, te lo advierto: se necesita valor para ello.

Pintura


20. El mensaje hablaba de la fuerza de la geometría. El número, la armonía, el sonido, eran elementos que podían aplicarse a una obra de arte para que irradiara influencias benéficas a su alrededor. Pitágoras, uno de los griegos defensores de la Edad de Oro que deslumbró a Cosme de Médicis, decía que "los únicos dioses comprobables son los números".

Geometría


21. Todo lo que yo he averiguado sobre el verdadero mensaje de Jesús no es nada en comparación con lo que queda por ser revelado. Y al igual que para mi arte he bebido de fuentes egipcias, y he accedido a los secretos geométricos que tradujeran Ficino o Pacioli, os auguro que a la Iglesia le queda mucho por beber de los Evangelios que aún reposan en las orillas del Nilo.

Evangelio

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