Frases de La casa de las bellas durmientes


(... ) ¿Sería que una muchacha profundamente dormida, que no dijera nada ni oyera nada, lo oía todo y lo decía todo a un anciano que, para una mujer, había dejado de ser hombre? 1, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de anciano


Un extraño pensamiento lo asaltó: ¿Por qué, entre todos los animales, en el largo curso del mundo, sólo los pechos de la hembra humana habían llegado a ser hermosos? ¿No era para gloria de la raza humana que los pechos femeninos hubiesen adquirido semejante belleza? 1, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de senos


Casarse, criar a sus hijas, todas esas cosas, en la superficie, eran buenas; pero haberlas tenido durante largos años en su poder, haber controlado sus vidas, haber deformado sus naturalezas, todas esas cosas podían ser malas. Tal vez, engañado por la costumbre y el orden, nuestro sentido del mal se atrofiaba. 3, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de tradición


- ¿Acaso los otros llegan aquí medio paralizados? ¿Tiene que conducirlos y sostenerlos? -No debe hacer preguntas sobre los demás. -Pero el invierno ha de ser peligroso para ellos. ¿Qué haría usted si uno sufriera un ataque cardíaco? -Eso significaría el fin -dijo ella con frialdad-. Para el caballero podría significar el paraíso, naturalmente. -Usted no saldría indemne. -No. 4, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de hacer preguntas


Y en esta muchacha no había afirmación ni negativa, no había ninguna respuesta. Lo único que la distinguía de un cadáver era que respiraba y que tenía la sangre caliente. De hecho, cuando se despertara a la mañana siguiente, ¿Acaso sería muy distinta de un cadáver con los ojos abiertos? Ahora no había en la muchacha amor, vergüenza ni miedo. Cuando se despertara, podría haber amargura y remordimiento. No sabría quién la había poseído. 5, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de indefensión


Le gustaría verla antes de que se durmiera, podría haber dicho. Pero por alguna razón las palabras se le ahogaron en la garganta. Habría desafiado la regla secreta de la casa. Precisamente por ser una regla tan extraña, tenía que ser cumplida del modo más estricto. Una vez transgredida, la casa no sería más que un burdel ordinario. Las tristes peticiones de los ancianos, la atracción, todo desaparecería. 2, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de normas


"Estas muchachas han sido narcotizadas. Es como si las hubieran paralizado. Les han dado un veneno o una droga muy fuerte". ¿Y por qué? ¿Por qué, sino por dinero? No obstante, se sorprendió dudando. Cada mujer era diferente de todas las demás. Lo sabía; y, sin embargo, ¿Tan diferente era la muchacha que tenía delante que estaba dispuesto a infligirle una herida que no se curaría, una pena que duraría toda su existencia? 5, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de veneno


Detrás de los ojos cerrados surgió y desapareció una interminable sucesión de fantasmas. Al cabo de un rato empezaron a adquirir cierta forma. Una serie de flechas doradas voló muy cerca y se alejó. Había en sus puntas jacintos de un profundo violeta. En los extremos había orquídeas de diversos colores. Era extraño que las flores no se cayeran a semejante velocidad... Había empezado a adormecerse. 3, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de ensueño


(...) Junto a su almohada había de nuevo dos píldoras blancas. Las cogió para contemplarlas. No tenía marcas ni letras que indicasen de qué droga se trataba. Era sin duda una droga diferente a la que había tomado la muchacha. Pensó en pedir la misma droga en su próxima visita. No era probable que accedieran a su petición, pero, ¿Cómo sería un sueño parecido al de la muerte? Le atraía mucha la idea de dormir un sueño semejante a la muerte junto a la muchacha drogada hasta parecer muerta. 3, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de drogas


(...) Y ahora sabía que los ancianos que venían aquí llegaban con una felicidad más melancólica, un anhelo más fuerte y una tristeza mucho más profunda de lo que había imaginado. Aunque la suya era una especie de aventura fácil para ancianos, un modo simple de rejuvenecimiento, en su esencia ocultaba algo que no volvería pese a todas las nostalgias, que no se curaría por muy grandes que fuesen los esfuerzos. El hecho de que la hechicera "experimentada" de esta noche fuera todavía virgen no era tanto la señal del respeto de los ancianos hacia sus promesas sino la triste señal de su decadencia. La pureza de la muchacha era como la fealdad de los ancianos. 2, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de rejuvenecimiento


-Leche. Huele a leche. Huele como un niño de pecho. -Cuando empezaba a doblar el abrigo que él se había quitado, la mujer le dirigió una mirada feroz, con las facciones tensas-. Es de tu niña. La cogiste en brazos al salir de casa, ¿Verdad? ¿Verdad que sí? ¡La odio! ¡La odio! Con un temblor violento en la voz, la mujer se levantó y tiró el abrigo al suelo. -La odio. ¿A quién se le ocurre venir aquí después de tener a un bebé en los brazos? Su voz era dura, pero la mirada de sus ojos era aún peor. Se trataba de una geisha con la que intimaba hacía ya algún tiempo. Sabía desde el principio que él tenía esposa e hijos, pero el olor de la niña provocó su repulsión y unos celos violentos. Eguchi y la geisha nunca volvieron a mantener buenas relaciones. El olor que tanto había disgustado a la geisha era el de su hija menor. 1, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de geisha


Podía imaginárselos como hombres socialmente exitosos. Pero entre ellos debía de haber algunos que habían prosperado practicando el mal y que conservaban sus ganancias con reiteradas malas acciones. No serían hombres en paz con ellos mismos. Estarían entre los derrotados, o más bien entre las víctimas del terror. Mientras yacían al lado de la carne de muchachas desnudas que dormían un sueño inducido, en sus corazones habría algo más que temor a la muerte cercana y nostalgia de su juventud perdida. Podría haber también remordimiento, y hasta inquietud, tan común en las familias de los prósperos. No tendrían ningún buda ante quien arrodillarse. La muchacha desnuda no sabría nada, no abriría los ojos si uno de los ancianos la tomaba con fuerza en sus brazos, no derramaría lágrimas ni sollozaría, ni siquiera gemiría. El anciano no necesitaría sentir vergüenza, su orgullo permanecería intacto. Los remordimientos y la tristeza podrían fluir libremente. ¿Y acaso no podría ser la propia bella durmiente una especie de Buda? Era de carne y hueso, y su piel joven y su fragancia podían significar el perdón para los tristes ancianos. 3, frases La casa de las bellas durmientes

Frases de indefensión

Obras relacionadas

La casa de las bellas durmientes

La casa de las bellas durmientes (1961), Yasunari Kawabata
  • Libro, 1961
  • Original: Nemureru bijo
  • Frases de La casa de las bellas durmientes: Historia de Eguchi, un solitario anciano a quien un amigo le ha recomendado visitar una misteriosa posada atendida por una mujer madura. En ella, los hombres mayores pagan para dormir junto a hermosas jóvenes narcotizadas.
  • Libro esencial

Autor

Yasunari Kawabata (1899-1972): Escritor, periodista y novelista japonés, autor de "País de nieve" (1937), "Mil grullas" (1952), "El maestro de Go" (1954), "La casa de las bellas durmientes" (1961) y "Lo bello y lo triste" (1965).


Palabras clave

Sexualidad Erotismo Uso de drogas Abuso sexual Prostitución Miedo a envejecer Paso del tiempo Sensualidad Pederasta

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