Frases de Juegos de la edad tardía

Juegos de la edad tardía

24 frases de Juegos de la edad tardía de Luis Landero, libro de 1989.... Historia de Faroni, quien crea un doble mediante el cual se procura lo que la vida le ha negado o, mejor dicho, lo que se ha negado a sí mismo al haberse asentado en la mediocridad de una existencia rutinaria.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Luis Landero son: ansiedad, deseo, destino, doble personalidad, hacerse cargo de uno mismo, luchar por un sueño, mediocridad, orden, rutina, saber lo que quieres.

Frases de Luis Landero

Frases de Juegos de la edad tardía Luis Landero

01. El amor lo hizo sabio. Adquirió conocimientos imprevistos.

Sabio


02. (...) Porque la verdad nunca se da pura y necesita siempre de las apariencias, como el ciego del perro.

Verdad absoluta


03. Y sobre todo aprendió a leer su destino en las cosas...

Destino


04. (...) Tú eres un buen hombre, honrado y formal...Lo que pasa es que no sabes lo que quieres.

Saber lo que quieres


05. Entre desesperación y desesperanza había un trecho que sólo la sabiduría estaba llamada a recorrer.

Desesperanza


06. La superstición lo defendía de los enemigos que ella misma creaba. Aquélla fue, desde luego, una primavera de melancólicos hallazgos.

Superstición


07. Objetos neutrales no había: todos venían a ser confidentes o enemigos de su ansiedad, y los que no anunciaban su amor postulaban su muerte.

Ansiedad


08. A veces un presagio contenía dos vaticinios contradictorios, y entonces quería decir (pues en la naturaleza el caos es siempre precursor del orden) que la próxima señal sería la definitiva.

Caos


09. Fue hasta la ventana y miró a la calle. "La vida es hermosa", pensó sin querer, en el tono rutinario y eficaz con que un funcionario hubiera dicho: "Vaya usted a la ventanilla número 5".

Funcionario


10. Para ser feliz, unas cuantas mentiras es un precio barato (...) Por eso, cuando afirmas que has mentido por una buena causa, debes de tener razón, porque las mentiras sirven precisamente para eso, para tener razón.

Mentiroso


11. ¿Qué es el afán, abuelo? -El afán es el deseo de ser un gran hombre y de hacer grandes cosas, y la pena y la gloria que todo eso produce. Eso es el afán.

Afán


12. (...) Sin anuncio previo, apareció vestido, radiante, parado al óleo bajo el dintel del dormitorio e iluminado por una sonrisa en la que el orgullo, la esperanza, el vértigo, la inocencia se azabucaban para componer un borroso signo de locura.

Radiante


13. Y no te quedes corto en el pedir. Cuanto más difícil sea el plan, más orgulloso estarás de él, y si es imposible, mejor aún, porque en el fracaso tendrás también la gloria.

Plan


14. No era valiente pero tampoco se resignaba a ser cobarde, así que pedía que aquel parapeto de humo y letra impresa no resultase ni demasiado frágil ni demasiado seguro: que fuese al mismo tiempo una defensa y un acceso.

Acceso


15. Apenas sonaba el teléfono, se recostaba en el sillón, encendía un cigarrillo y cruzaba las piernas: "Olías al habla", y aprovechaba la presentación para expulsar artísticamente el humo, como sus viejos héroes policíacos.

Humo


16. Cuando entrevió la hondura abismal del deseo y tuvo la certeza de que sólo por un milagro conseguiría el amor de Alicia, apeló al único remedio de urgencia que le quedaba: desempolvar su fervor religioso y pedir a Dios que hiciese aquel milagro.

Urgencia


17. (...) Porque ella era hija legítima de la rutina. Lo blanco era blanco para siempre. Ella era fiel a un solo color. Porque, ¿Cuándo había tenido ella una crisis como la que él tuvo, que no quería hablar y apenas comía? Nunca.

Rutina


18. (...) Oscuramente supo que el temor había previsto aquel desenlace. No sintió vértigo ni asombro. No miró afuera ni encendió un cigarrillo. No se concedió un solo instante de pánico o duda. Al contrario: una suerte de lúcida fatalidad lo dispuso a la acción.

Pánico

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