Frases de Fiesta en el jardín

21 frases de Fiesta en el jardín (The garden party and other stories) de Katherine Mansfield, libro de 1922... Quince cuentos costumbristas, con una prosa descriptiva y un lenguaje muy rico. Familias acomodadas, sentimientos ambiguos, soledades y pequeñas reflexiones entre los temas

También puedes leer todas las frases de Katherine Mansfield que tenemos.

Fiesta en el jardín

01.(...) Y tan increíblemente apuesto que parecía una escultura o una ilustración impecable de alguna novela americana, y no un hombre de carne y hueso.

Frases de escultura


02.A pesar de todo, querida -dijo inesperadamente-, ¡Lo mejor es la libertad! -Y soltó una risita dulce, gruesa, que parecía un ronroneo-. ¡Lo mejor es la libertad! -replicó.

Frases de libertad personal


03.¡Ah! Era demasiado hermoso, le sobraba belleza; y esa había sido la causa de todos sus problemas. Ningún hombre tenía derecho a aquellos ojos, aquellas pestañas y aquellos labios; resultaba peligroso.

Frases de hermoso


04.El agua estaba bastante caliente. Y era de un azul maravilloso, transparente, salpicado de plata, aunque la arena del fondo parecía dorada; cuando se movían los pies se levantaba una nubecilla de polvo dorado.

Frases de transparente


05.La señorita Meadows se acercó al piano. Y Mary Beazley, que había estado esperando aquel instante, hizo una inclinación; sus rizos le cayeron sobre las mejillas mientras susurraba: —Buenos días, señorita Meadows —y, más que darle, le ofrendaba un maravilloso crisantemo amarillo. Aquel pequeño rito de la flor se repetía desde hacía mucho tiempo, al menos un trimestre y medio. Yya formaba parte de la lección con la misma entidad, por ejemplo, que abrir el piano.

Frases de piano


06.El corazón le latió con fuerza. ¿Quién era? ¿Quién podía ser? No podía tratarse de un ladrón, desde luego no era un ladrón, porque iba fumando y caminaba tranquilamente. (...) Tenía el corazón desbocado; Le pareció que le daba un brinco, y luego que se le paraba en seco. Le había reconocido.

Frases de latidos


07.La gente que regresaba a sus casas cruzó apresuradamente junto a él, los tranvías tintinearon, traquetearon las carretas, y los grandes coches de alquiler se deslizaban por las calles con la indiferencia desafiante y temeraria que encontramos en los sueños...

Frases de coche


08.Nunca he conocido a nadie que me agrade tanto como tú. Nunca me había sentido feliz con nadie. Pero estoy segura de que no es lo que la gente y los libros describen cuando hablan de amor.

Frases de ¿qué es el amor?


09.El jardinero andaba atareado desde muy temprano, segando el césped y rastrillándolo bien, hasta dejar la hierba y los oscuros y llanos rosetones en los que crecían las margaritas que parecían recién bruñidos. Y uno tenía también la sensación de que las rosas habían comprendido que eran las únicas flores que realmente impresionan a la gente que acude a un garden party; las únicas flores que todo el mundo reconoce sin miedo a una equivocación.

Frases de rosas


10.La marea había bajado; la playa estaba desierta; el mar aún tibio batía perezosamente. El sol caía implacable, ardiente e impetuoso sobre la fina arena, caldeando los guijarros veteados de grises y azules y negros y blancos. Evaporó las gotitas de agua depositadas en el cuenco de las conchas; y amarilleó las sonrosadas cuscutas que serpenteaban por los montículos arenosos. Nada parecía moverse excepto las pequeñas pulgas de mar. ¡Pit, pit, pit! Nunca estaban quietas. Más allá, sobre las rocas cubiertas de algas que, durante la marea baja, semejaban animales velludos que hubiesen bajado a saciar su sed a la orilla, el sol parecía relucir como un doblón de plata oculto en cada agujerito de la roca. Bailaban y se estremecían, y olas insignificantes bañaban las porosas orillas.

Frases de marea


11.A medida que la mañana fue avanzando fueron llegando distintos grupos de gente que aparecían por las colinas arenosas y bajaban a bañarse a la playa. Se daba por sobrentendido que a partir de las once las mujeres y niños de la colonia veraniega se convertían en los amos de la playa. En primer lugar las mujeres se desvestían, se ponían los trajes de baño y se cubrían la cabeza con horrorosos gorritos de baño; luego desabrochaban a los niños. La playa quedaba sembrada de pequeños montoncitos de vestidos y zapatos; los grandes sombreros veraniegos, sujetos con piedras para impedir que el viento se los llevase, parecían enormes pechinas. Era curioso, pero incluso el mar parecía adoptar un sonido distinto cuando todas aquellas figuras saltarinas y risueñas se adentraban en las olas.

Frases de playa


12.Aún no había salido el sol y toda la bahía de Crescent estaba oculta bajo la neblina blancuzca del mar. Las colinas cubiertas de maleza, en la parte de atrás, quedaban difuminadas. No se podía ver dónde terminaban y dónde empezaban los campos y los bungalows. La arenosa carretera había desaparecido y con ella los campos y bungalows del otro lado; a sus espaldas no se veían las blancas dunas cubiertas de matojos rojizos; no había nada que sirviese para distinguir lo que era la playa y dónde empezaba el mar. Había caído un fuerte rocío. La hierba era azulada. Gruesas gotas colgaban de la maleza, sin acabar de caer: el toi-toi, esponjoso y plateado, colgaba fláccido de sus largos tallos, y las caléndulas y claveles de los jardines de los bungalows se doblaban hacia el suelo rezumando humedad.

Frases de jardines


13.No es culpa tuya. No lo creas. Es el destino.

Frases de culpa


14.(...) Su último descubrimiento era dormir. -Es maravilloso. No hay más que cerrar los ojos y..., ya está. Es lo más delicioso del mundo.

Frases de dormir


15.¡Oh, cuán rápidamente mudaba todo! ¿Por qué no había de durar siempre la felicidad? Aunque siempre quizá fuese un poco demasiado largo.

Frases de felicidad compartida


16.Grandes salpicaduras de lluvia cayeron contra los cristales, y se oía el murmullo de los sauces, "y no es que no te quiera".

Frases de murmullo


17.¡Ah, qué felicidad hallarse con gente que rebosa felicidad, estrechar la mano, rozar las mejillas, sonreír a los ojos!

Frases de sonreír


18.La felicidad de aquel gesto era tanta que no pudo seguir soñando.

Frases de gesto


19.Así era como había que vivir -despreocupadamente, temerariamente, entregándose del todo.

Frases de profundos sentimientos


20.Y aquella tarde perfecta fue avanzando lentamente, difuminándose lentamente, cerrando lentamente sus pétalos.

Frases de pétalos


21.Y le pareció que todos los besos, las voces, el tintineo de las cucharillas, las risas, el aroma del césped pisoteado, reverberaban en su interior.

Frases de voces

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