Frases de Fiebre en las gradas


Quejarse de que el fútbol sea aburrido es como quejarse de que El rey Lear tenga un final tan triste: es no haber entendido nada

Frases de fútbol


La vida no es, no ha sido nunca un triunfo por 2-0, en casa, contra los líderes de la Liga, y menos después de almorzar Fish and Chips estupendamente.

Frases de triunfo


Al cabo de un tiempo, cuando una victoria pareció haberse convertido no se sabía cómo en una opción inviable, fuimos adaptándonos a un orden diferente, y aspiramos a momentos que sustituyeran el placer del triunfo: goles, empates, muestras de valentía a despecho de una suerte que nos era abrumadoramente hostil.

Frases de resignación


Por eso, pido tolerancia para quienes describimos un logro puramente deportivo como el mejor momento de nuestras vidas. No es que nos falte imaginación, ni tampoco llevamos una vida triste y yerma; lo único que sucede es que la vida real es más tenue, más apagada, y contiene un potencial menor para entrar en un delirio inesperado.

Frases de delirio


(...) No era muy distinto del Londres que ya conocíamos por otras excursiones, cuando íbamos a ver las pantomimas, las películas y los museos: un Londres ajetreado, muy de luces brillantes y de gran ciudad, con una suprema conciencia de estar en el centro mismo del universo. La gente que se veía por Chelsea en aquellos tiempos era gente muy consciente de estar en el centro del universo. El fútbol era un deporte de moda, y los jóvenes ejecutivos que animaban a los azules eran gratos de ver, aparte de dar a Stamford Bridge (a las localidades de asiento, vaya) el aire de un lugar de exótica exquisitez.

Frases de equipo de fútbol


Hubo cosas mejores y cosas bastante peores, y la única forma que uno tiene de aprender a asimilar la propia juventud consiste en aceptar las dos partes de la proposición.

Frases de adolescencia


A principio de los setenta me había convertido en un inglés de pies a cabeza; dicho de otro modo, odiaba a Inglaterra tanto como la mitad de mis compatriotas.

Frases de inglés


Siempre me han acusado de tomarme demasiado en serio las cosas que más amo -el fútbol, por supuesto, pero también los libros y los discos-, y es cierto que me invade una especie de ira cuando oigo un mal disco o cuando alguien se muestra tibio ante un libro que significa mucho para mí.

Frases de fanatismo


De todos modos, no fue la nutrida multitud lo que más me impresionó, ni tampoco fue que los adultos gozasen de absoluta libertad para gritar insultos como "¡Soplapollas!" a voz en cuello y sin llamar demasiado la atención de los demás. Lo que más me impresionó fue sin duda que muchos de los hombres que estaban a mi alrededor detestaban, odiaban de veras estar allí. Por lo que yo sé, nadie parecía disfrutar, al menos en el sentido en que yo entendía ese término, nada de lo que allí ocurrió en toda la tarde. Pocos minutos después del pitido inicial se hizo patente la ira ("eres un desgraciado, gould. ¡Es un mierda!" "¿Cien libras por semana? ¡Cien libras por semana! ¡Eso mismo tendrían que pagarme a mí por venir a verte jugar!"). A medida que fue pasando el tiempo de juego, la ira se convirtió en una generalizada sensación de atropello, para helarse después en un descontento malhumorado y silencioso. Ya, ya me sé todos los chistes al respecto. ¿Qué otra cosa podía esperar en Highbury? Lo cierto es que también fui a los campos del Chelsea, del Tottenham y de los Rangers, y en todos ellos vi lo mismo: que el estado natural del hincha futbolero es de una amarga desilusión, al margen del resultado del marcador.

Frases de hincha


No fue sólo por la calidad del fútbol que desplegaban, sino por cómo consideraban cualquier embellecimiento ingenioso y alucinante como si fuese algo tan funcional y tan imprescindible como un simple saque de esquina o un fuera de banda. La única comparación que se me pudo ocurrir entonces fue la de los coches de juguete: aunque a mí no me interesaban para nada los Dinky, los Corgi o los Matchbox en miniatura, me entusiasmaba el Rolls Royce rosa de Lady Penelope y el Aston Martin de James Bond, coches que llevaban un equipamiento tan sofisticado como los asientos de eyección automática o las ametralladoras ocultas, que los elevaba muy por encima de la aburrida normalidad. El intento que hizo Pelé de marcar un gol desde su propio campo, el engaño que le hizo al portero de Perú, cuando amagó a un lado y la bola salió por el otro..., ésos sí eran los equivalentes futbolísticos de los asientos de eyección automática, al lado de los cuales las demás jugadas parecían meros utilitarios como los que Vauxhall empezaba a fabricar en cadena. Hasta la forma que tenían los brasileños de celebrar los goles -daban cuatro pasos en carrera, saltaban, agitaban el puño; daban otros cuatro pasos a la carrera, saltaban otra vez, agitaban el puño- era desconocida, divertida y envidiable al mismo tiempo.

Frases de equipo de fútbol


Puede que sea absurdo, pero aún no me he animado a decir que el fútbol sea un deporte maravilloso, y por supuesto que lo es. Los goles tienen el valor de lo raro, sin punto de comparación por ejemplo con las canastas en baloncesto, las carreras en béisbol, los sets en tenis, y siempre quedará el suspense y la emoción de ver a alguien cuando consigue hacer algo que sólo se suele hacer tres, cuatro veces a lo sumo en todo un partido si tienes suerte, y si no, ni una. Me encanta el ritmo que tiene, la inexistencia de fórmulas preconcebidas; me encanta cómo pueden los bajos con los altos, los enclenques con los fuertes (véase a Beardsley contra Adams), cosa que no ocurre en ningún otro deporte de contacto; me encanta que el mejor equipo no siempre sea el que gana. Tiene lo mejor del atletismo (con el debido respeto por Ian Botham y la delantera de la selección inglesa, son poquísimos los jugadores gordos que destaquen por su calidad); es sensacional la forma en que combina la fuerza con la inteligencia. Permite que los jugadores parezcan realmente estéticos, y lo hace de una forma que en casi todos los deportes resultaría imposible: un cabezazo en plancha perfectamente coordinado, una volea perfectamente conectada, permiten que el cuerpo alcance una postura y una elegancia que muchos deportistas jamás podrían exhibir.

Frases de selección

Obras relacionadas

Fiebre en las gradas

Fiebre en las gradas (1992), Nick Hornby
  • Libro, 1992
  • Original: Fever pitch
  • Frases de Fiebre en las gradas: Relato autobiográfico de la tumultuosa relación del autor con el fútbol y con su equipo, el Arsenal Football Club. Con su fina ironía, nos cuenta lo que ocurre cuando el fútbol ocupa todo en nuestra vida.
  • Libro esencial

Autor

Nick Hornby (1957): Escritor, novelista, ensayista y guionista inglés, autor de "Fiebre en las gradas" (1992), "Alta fidelidad" (1995), "31 canciones" (2003) y "Todo por una chica" (2007).


Palabras clave

Autobiografía Memorias Obsesión Deportes Fuerza de la pasión Humor Fútbol Ambientada en Inglaterra Pasión por el fútbol

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