Frases de El último catón


Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos sagrados, sufren, como nosotros, los efectos imparables del paso del tiempo. Desde el mismo instante en que su autor humano, consciente o no de su armonía con el infinito, les pone punto y final y las entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a lo largo de los siglos las acerca también a la vejez y a la muerte. Sin embargo, ese tiempo que a nosotros nos marchita y nos destruye, a ellas les confiere una nueva forma de belleza que la vejez humana no podría siquiera soñar en alcanzar.

Frases de paso del tiempo


No, ateo no, me dije mientras encendía la luz de la mesilla y me incorporaba para saltar de la cama. Nadie era ateo, por mucho que presumiera de ello. Todos, de una manera o de otra, creíamos en Dios, al menos eso era lo que me habían enseñado a pensar, y Farag también creería en Él a su manera, dijera lo que dijese. Aunque, a lo peor, esta opinión, tan propia de nosotros los creyentes, no era más que una actitud intolerante y prepotente y, en realidad, sí que había gente que no creía en Dios, por extraño que nos resultase.

Frases de ateo

Obras relacionadas

El último catón

El último catón (2001), Matilde Asensi
  • Libro, 2001
  • Frases de El último catón: Valiosas reliquias están desapareciendo de distintos lugares del mundo. Una paleógrafa, un arqueólogo y del capitán de la Guardia Suiza Vaticana deberán resolver el misterio.
  • Libro esencial

Autor

Matilde Asensi (1962): Escritora, novelista y periodista española, autora de "El salón de ámbar" (1999), "El último catón" (2001), "Todo bajo el cielo" (2006), "Tierra firme" (2007) y "El regreso del catón" (2015).


Palabras clave

Ficción histórica Sociedades Secretas Purgatorio Vaticano Enigmas Reliquias

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