Frases de El talento de Mr. Ripley

El talento de Mr. Ripley

18 frases de El talento de Mr. Ripley (The talented mr. ripley) de Patricia Highsmith, libro de 1955.... Mr. Greenleaf, un millonario americano, le pide al amoral Tom Ripley que intente convencer a su bohemio hijo Dickie de que regrese al hogar. Tom acepta y comienza una turbia y compleja relación con Dickie y su amiga Marge.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Patricia Highsmith son: ambientada en venecia (italia), asesinato, codicia, manipulación, misterio, suplantación de identidad.

Frases de Patricia Highsmith Libros de Patricia Highsmith

Frases de El talento de Mr. Ripley Patricia Highsmith

01. Tom le envidió intensamente, con un sentimiento mezcla de envidia y de piedad por sí mismo.

Piedad


02. La ausencia de noticias le producía una extraña sensación de felicidad y seguridad, una sensación en la que había algo de irreal.

Irreal


03. La gustaba que en Venecia no hubiese automóviles. Eso daba a la ciudad un aire más humano. Las calles eran sus venas y la gente que iba y venía constantemente era la sangre.

Venecia


04. Tom se echó a reír al pensar en aquellas palabras: desviación sexual. "¿Dónde está el sexo?" Se preguntó. "¿Y dónde está la desviación?" Bajó la vista hacia Freddie y con voz baja y llena de resentimiento dijo: -Freddie Miles, has sido víctima de tu propia mente retorcida.

Homosexualidad


05. - ¡Esto es lo que me gusta! -dijo expansivamente Dickie, ya en el Gallería-. Sentarme a una mesa y ver cómo pasa la gente. Te ayuda a ver la vida con distintos ojos. Los anglosajones estamos muy equivocados al no practicar la costumbre de ver pasar a la gente desde la mesa de un café.

Inglés


06. Entonces sacó la conclusión de que el mundo estaba lleno de gentes como Simon Legree [Personaje de La cabaña del tío Tom, de H. B. Stowe, que destaca por su crueldad], y que uno tenía que convertirse en un animal, duro como los gorilas que trabajaban con él en el almacén, si no quería morirse de hambre.

Crueldad


07. Amaba poseer cosas, no en gran cantidad, sino unas pocas y escogidas, de las que no quería desprenderse, pensando que eran ellas lo que infundía respeto hacia uno mismo. Sus bienes le recordaban que existía y le hacían disfrutar de esa existencia. No había que darle más vueltas. ¿Y acaso eso no valía mucho? Existía. No había en el mundo mucha gente que supiera hacerlo, aun contando con el dinero necesario. En realidad no hacía falta disponer de grandes sumas de dinero, bastaba con cierta seguridad.

Bienes


08. Ya no eran amigos. Ni siquiera se conocían. Era como una verdad, una horrible verdad, que le golpeaba como un mazazo y que no quedaba allí, sino que se extendía hacia toda la gente que había conocido en su vida y la que conocería: todos habían pasado y pasarían ante él y, una y otra vez, él sabría que no lograría llegar a conocerles jamás y lo peor de todo era que siempre, invariablemente, experimentaría una breve ilusión de que sí les conocía, de que él y ellos se hallaban en completa armonía, que eran iguales. Durante unos instantes, la conmoción que sentía al darse cuenta de aquello le pareció más de lo que podía soportar.

Horrible


09. Le consideraba un individuo cicatero y mezquino, que debiera haber nacido mujer para acabar sus días de solterona al frente de una escuela de niñas.

Mezquindad


10. El detective tenía todo el aspecto de un típico vendedor de coches americano, o vendedor de cualquier otra cosa; era alegre, presentable, de mediana inteligencia, capaz de charlar de béisbol con un hombre o de hacer algún cumplido tonto a una mujer.

Detective


11. La versatilidad era lo suyo, y el mundo era muy ancho. Se juró a sí mismo que, tan pronto pescase un empleo, lo conservaría. ¡Paciencia y perseverancia! ¡Hacia arriba y adelante!

Empleo


12. (...) Le envidió intensamente, con un sentimiento mezcla de envidia y de piedad por sí mismo.

Envidia


13. Si uno deseaba ser alegre, melancólico, pensativo, cortés, bastaba con actuar como tal en todo momento.

Melancólico


14. (...) Era tan buena persona que daba por sentado que todos los demás seres humanos lo eran también. Tom casi se había olvidado de que existiera gente así.

Decente


15. He tomado una decisión: disfrutar de lo que tengo hasta que se me termine.

Disfrutar


16. ¡Esto es lo que me gusta! Sentarme a una mesa y ver cómo pasa la gente. Te ayuda a ver la vida con distintos ojos. Los delicatessen estamos muy equivocados al no practicar la costumbre de ver pasar a la gente desde la mesa de un café.

Café


17. Ya sé que como pintor nunca causaré sensación..., pero la pintura me produce un gran placer.

Pintor


18. No quería ser un asesino. A veces llegaba a olvidarse por completo de que había asesinado. Pero a veces, como le estaba sucediendo en aquellos momentos, le resultaba imposible olvidar. Sin duda, aquella noche lo había conseguido durante un rato, al pensar sobre el significado de las posesiones y sobre por qué le gustaba vivir en Europa.

Posesiones

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