Frases de El sueño del celta

El sueño del celta

39 frases de El sueño del celta de Mario Vargas Llosa, libro de 2010.... Historia recrea la vida de Roger Casement, cónsul británico que se hizo famoso por sus denuncias contra las atrocidades y abusos del sistema colonial existente en el Congo Belga, administrado por Leopoldo II, rey de Bélgica.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Mario Vargas Llosa son: abuso de poder, aventuras amorosas, codicia, colonialismo, conspiración, corrupción, dios, esclavitud, exposición de la vida privada, falsa acusación, ficción histórica, genocidio, héroe, homosexualidad, nacionalismo, patriotismo, tortura, traición.

Frases de Mario Vargas Llosa Libros de Mario Vargas Llosa

Frases de El sueño del celta Mario Vargas Llosa

01. El patriotismo cegaba la lucidez.

Patriotismo


02. Lo principal no es la tumba sino la memoria.

Tumba


03. Suspiró, abrumado por los niveles de imbecilidad que padecía el mundo.

Idiotez


04. No era indispensable ser patriota y nacionalista para ser generoso y valiente.

Nacionalista


05. Se puede ser un gran escritor y un timorato en asuntos políticos.

Ser escritor


06. La razón no convence a los místicos ni a los mártires.

Misticismo


07. Basta un poco de sensibilidad para que nos sintamos a veces impotentes y atemorizados.

Sensibilidad


08. Eso era la historia, una rama de la fabulación que pretendía ser ciencia.

Fábula


09. La impopularidad no es siempre un buen indicio para decidir la justicia de una causa.

Decidir


10. En lo que se refiere a Dios hay que creer, no razonar... Si razonas, Dios se esfuma como una bocanada de humo.

Dogma


11. Cuando creí que iba a perder la razón ante tanto sufrimiento. Así descubrí que un ser humano no puede vivir sin creer.

Creer


12. "En lo que se refiere a Dios hay que creer, no razonar", decía Herbert. "Si razonas, Dios se esfuma como una bocanada de humo".

Creencia


13. Comenzaba a presentir que la realidad no se iba a plegar a sus planes, que, más bien, se empeñaría en hacerlos fracasar.

Práctica


14. Todos llevamos adentro a uno de estos ancestros... ¿La prueba? Los símbolos a los que rendimos culto con respeto reverencial. Los escudos, las banderas, las cruces.

Escudo


15. Escribir lo que no se había vivido, lo que sólo se había querido vivir, era también una manera -cobarde y tímida- de vivirlo...

Escribir


16. (...) El primer día que pudo ponerse de pie a los pocos pasos se desplomó al suelo, exhausto, en un estado de debilidad que no recordaba haber sentido antes.

Debilidad


17. Lo entiendo perfectamente... Dios tiene sus procedimientos. Desasosiega, inquieta, nos empuja a buscar. Hasta que un día todo se ilumina y ahí está Él. Le ocurrirá, ya verá.

Iluminación


18. Cuando las cosas no tenían marcha atrás, no valía la pena perder el tiempo preguntándose si hubiera sido preferible que no ocurrieran. Mejor tratar de enrumbarlas por el buen camino.

Perder


19. No tengo gran admiración por los mártires... Ni por los héroes. Esas gentes que se inmolan por la verdad o la justicia a menudo hacen más daño del que quieren remediar.

Mártir


20. La incredulidad. Así se defendía el ser humano contra todo aquello que mostraba las indescriptibles crueldades a las que podía llegar azuzado por la codicia y sus malos instintos en un mundo sin ley.

Incredulidad


21. Todo eso era verdad, pero también lo era que la idea de Dios no cabía en el limitado recinto de la razón humana. Había que meterla allí con calzador porque nunca encajaba del todo.

Dios


22. Qué suerte tenían aquellos para quienes la existencia del Ser Supremo no había sido nunca un problema, sino una certeza gracias a la cual el mundo se les ordenaba y todo encontraba su explicación y razón de ser.

Dios existe


23. La política, como todo lo que se vincula al poder, saca a veces a la luz lo mejor del ser humano -el idealismo, el heroísmo, el sacrificio, la generosidad-, pero, también, lo peor, la crueldad, la envidia, el resentimiento, la soberbia.

Acción política


24. (...) Éste era uno de los muy escasos políticos que conocía a los que la política no los había privado del humor y a que su acción cívica era totalmente principista y desinteresada: le importaban las ideas y despreciaba el poder.

Empleos públicos

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