Frases de El reino del dragón de oro


Lo hacían sin pensar, con la mente en blanco, confiando en la habilidad de sus cuerpos, el instinto y la buena suerte, porque, si se detenían a calcular los movimientos, no podían hacerlo. El valle de los yetis

Frases de buena suerte


Cien años, mil años, no importa, de todos modos la vida del espíritu es una sola. La vida del cuerpo, en cambio, transcurre como un sueño efímero, es pura ilusión. La batalla

Frases de efímero


Sabía que nada en el mundo es permanente, todo cambia, se descompone, muere y se renueva en otra forma; por lo tanto aferrarse a las cosas de este mundo es inútil y causa sufrimiento. Borobá

Frases de aferrarse


El afecto es como la luz del mediodía y no necesita la presencia del otro para manifestarse. La separación entre los seres también es ilusoria, puesto que todo está unido en el universo. El coleccionista

Frases de interdependencia


También existía un dibujo en un antiguo pergamino, descubierto por un general en un monasterio, cuando China invadió Tíbet. Esa brutal ocupación militar forzó a más de un millón de tibetanos a huir hacia Nepal e India, entre ellos el Dalai Lama, la más alta figura espiritual del budismo. El coleccionista

Frases de tíbet


(...) Era un santuario ecológico, donde existían muchas especies exterminadas en el resto del mundo, pero presumir se consideraba una muestra imperdonable de mala educación; ni el rey, que era la máxima autoridad en materia de flora y fauna, lo hacía. En el Reino Prohibido

Frases de santuario


En su práctica budista, el maestro y el estudiante se sentaban en absoluta relajación, pero alertas. Se desprendían de las distracciones y los valores del mundo, aunque no olvidaban el sufrimiento, que existe en todas partes. El valle de los yetis

Frases de relajación


Todos hablaban con vaguedad. Las palabras más frecuentes eran "tal vez" y "posiblemente", con lo cual se evitaban opiniones fuertes y confrontación. Eso dejaba una salida honorable, en caso que las partes no estuvieran de acuerdo. En el Reino Prohibido

Frases de negociación


Las trompetas, tambores y gongs de los monasterios sonaron desde muy temprano. Los fieles y los peregrinos llegados de lejos se aglomeraban en los templos para hacer sus ofrendas, girar las ruedas de oración, y encender velas de manteca de yak. El olor rancio de la grasa y el humo del incienso flotaba por la ciudad. Secuestradas

Frases de incienso


La base del budismo es la compasión hacia todo lo que vive o existe. Dijo que cada uno debe buscar la verdad o la iluminación dentro de sí mismo, no en otros o en cosas externas. Por eso los monjes budistas no andan predicando, como nuestros misioneros, sino que pasan la mayor parte de sus vidas en serena meditación, buscando su propia verdad. Secuestradas

Frases de iluminación


Con ella en su poder, nada podría detenerlo, sería inmensamente rico, podría cumplir todos sus sueños, incluso tener su propia organización, mucho más fuerte incluso que la del Especialista. Por unos instantes se abandonó al placer de esa idea, como quien se regocija en una ensoñación, pero enseguida volvió a la realidad. "Ésta debe ser la maldición de la estatua: provoca una codicia irresistible", pensó. El Dragón de Oro

Frases de maldición


Buda era sólo un ser humano que había alcanzado la "iluminación" o suprema comprensión; enviaban sus oraciones como rayos de energía positiva al espacio infinito y al espíritu que reina en todo lo que existe. A Alexander, quien había crecido en una familia de agnósticos, donde no se practicaba ninguna religión, le maravillaba que en el Reino Prohibido hasta los actos más cotidianos estaban impregnados de un sentido divino. La religión en ese país era una forma de vida; cada persona cuidaba al Buda que llevaba dentro. El acantilado

Frases de buda

Obras relacionadas

El reino del dragón de oro

El reino del dragón de oro (2003), Isabel Allende
  • Libro, 2003
  • Frases de El reino del dragón de oro: La estatua del Dragón de Oro permanece oculta en un reino pequeño y misterioso, enclavado en la cordillera del Himalaya... Una aventura fantástica y un recorrido por las enseñanzas budistas.

El reino del dragón de oro

Autor

Isabel Allende (1942): Escritora, dramaturga y periodista chilena, autora de "La casa de los espíritus" (1982), "De amor y de sombra" (1984), "Eva Luna" (1987), "El plan infinito" (1991), "Paula" (1994) y "Retrato en sepia" (2000).


Palabras clave

Suspenso Aventura Amor por la naturaleza Guía espiritual Codicia Ambición Adolescentes Himalaya Yeti Budismo Valor de la amistad Guerreros Antigua leyenda Realidad y fantasía Ambientada en el Tíbet Predicciones

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