Frases de El precio de la sal

El precio de la sal

36 frases de El precio de la sal (The price of salt) de Patricia Highsmith, libro de 1952.... Therese Belivet, una solitaria y melancólica escenógrafa conoce a Carol Aird, una elegante mujer recién divorciada. A partir de ese encuentro casual se desarrolla una compleja historia de amor.

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Frases de El precio de la sal Patricia Highsmith

01. ¿La gente siempre se enamora de cosas que no puede comprar? Siempre.

comprar


02. Yo sé lo que les gustarla, un vacío que ellos pudieran llenar. Una persona con ideas propias les molesta terriblemente.

ser uno mismo


03. Su risa era un sonido más hermoso que la música.

risa


04. ¿Hay algo más aburrido que la historia del pasado? Quizá un futuro sin historia.

aburrido


05. Una ansiedad abstracta, un deseo de saber, saber algo con certeza, le había hecho un nudo en la garganta hasta tal punto que por un momento pensó que no podría respirar. "¿Tú crees? ¿Tú crees?", empezó la voz en su interior. "¿Tú crees que las dos moriréis violentamente algún día, que os matarán de pronto?" Pero ni siquiera aquella pregunta era suficientemente clara. Quizá después de todo fuese una declaración: no quiero morir todavía sin conocerte. "¿Sientes lo mismo que yo, Carol?" Podría haber expresado esta última pregunta, pero no podía explicar todo lo anterior.

conocerte


06. Siento que estoy en un desierto con las manos extendidas y tú estás lloviendo sobre mí.

desierto


07. Intentó mantener un tono firme, pero era fingido, como fingir autocontrol cuando alguien que quieres está muerto ante tus ojos.

fingir


08. Lo que ella sentía por Carol era casi amor, pero Carol era una mujer. No es que fuera una locura, era felicidad.

locura de amor


09. Las oscuras y lisas calles de Nueva York aquella tarde, la mañana siguiente de trabajo, la botella de leche que había dejado caer y se había roto en el fregadero, nada tenía importancia. Se echó en la cama y, con un papel y un lápiz, dibujó una línea. Y otra y otra, cuidadosamente. Nacía un mundo ante ella, como un bosque radiante con miles de hojas trémulas.

radiante


10. Las amistades son el resultado de ciertas necesidades que pueden estar completamente ocultas para las dos personas, a veces incluso para siempre.

hermandad


11. La gente a veces intenta encontrar a través del sexo cosas que son más fáciles de encontrar de otras maneras.

encontrar


12. Aquel enero hubo de todo. Y hubo algo casi sólido, como una puerta. El frío encerraba la ciudad en una cápsula gris. Enero era todos aquellos momentos, y también era todo un año. Enero dejaba caer los momentos y los congelaba en su memoria... Cualquier acto humano parecía desvelar algo mágico. Enero era un mes de dos caras, campanilleando como los cascabeles de un bufón, crujiendo como una capa de nieve, puro como los comienzos y sombrío como un viejo, misteriosamente familiar y desconocido al mismo tiempo, como una palabra que uno está a punto de definir, pero no puede.

mágico


13. ¿Era amor o no era amor lo que sentía por Carol? Y qué absurdo era que ella misma no lo supiese. Había oído hablar de chicas que se enamoraban las unas de las otras y sabía qué tipo de gente eran y el aspecto que tenían. Ni Carol ni ella eran así. Pero sus sentimientos hacia Carol coincidían con todas las descripciones.

homosexual


14. Pero ni siquiera aquella pregunta era suficientemente clara. Quizá después de todo fuese una declaración: no quiero morir todavía sin conocerte.

antes de ti


15. La felicidad era como una hiedra verde que se extendía por su piel, alargando delicados zarcillos, llevando flores a través de su cuerpo.

ser feliz


16. Therese sonrió: aquel gesto era Carol. Era la Carol que siempre había amado y a la que siempre amaría. Oh, y ahora de una manera distinta, porque ella era distinta. Era como volver a conocerla, aunque seguía siendo Carol y nadie más. Sería Carol en miles de ciudades y en miles de casas, en países extranjeros a los que irían juntas, y lo sería en el cielo y en el infierno.

gesto


17. ¿Qué era querer a alguien, qué era exactamente el amor, y cuándo terminaba o no terminaba? Esas eran las verdaderas preguntas y ¿Quién podía responderlas?

¿qué es el amor?


18. Por ejemplo, un beso no debe minimizarse, ni una tercera persona debería juzgar su valor. Me pregunto si esos hombres miden su placer en función de que produzca hijos o no, y si lo consideran más intenso cuando es así. Después de todo, es una cuestión de placer, y qué sentido tendría discutir si da más placer un helado o un partido de fútbol, o un cuarteto de Beethoven contra la Mona Lisa. Dejo eso para los filósofos.

intenso


19. Incluso la perla que pendía del lóbulo de su oreja parecía algo vivo, como una gota de agua capaz de desvanecerse con un leve roce.

orejas


20. Quiero que el sol caiga sobre mi cabeza como coros musicales. Imagino un sol como Beethoven, un viento como Debussy, y cantos de pájaros como Stravinski. Pero el ritmo es totalmente mío.

ritmo


21. Otra vez le llegó a Therese el levemente dulce olor de su perfume, un olor que le sugería una seda verde oscuro, que parecía propio de ella, como el aroma de una flor especial.

seda


22. Hacía calor. La estufa siseaba. La habitación olía a ajo y a la ranciedad típica de la vejez, a medicinas y al peculiar olor metálico de la propia señora Robichek....

vejez


23. Creo que hay una razón determinada para cada amistad igual que hay una razón para que ciertos átomos se unan y otros no, en un caso faltan unos factores que en el otro están presentes.

mejor amigo


24. Pero en la cama, cuando se dieron un beso de buenas noches, Therese sintió la repentina liberación de las dos, aquella respuesta saltarina en cada una de ellas, como si sus cuerpos estuvieran hechos de una materia que iba unida al deseo.

liberación


25. Era consciente con horror de los momentos que pasaban, como si formaran parte de un tiempo irrevocable, una felicidad irrevocable, porque en aquellos últimos segundos ella podía volverse y ver una vez más la cara que nunca volvería a ver.

consciente


26. No me pongo melancólica -protestó, pero otra vez había una fina capa de hielo bajo sus pies, hecha de incertidumbres. ¿O acaso era que ella siempre quería un poco más de lo que tenía, por mucho que tuviera?

melancólico


27. La sensación de que todo el mundo estaba incomunicado con los demás y de estar viviendo en un nivel totalmente equivocado, de manera que el sentido, el mensaje, el amor o lo que contuviera cada vida, nunca encontraba su expresión verdadera.

aislamiento


28. Sentía que ella no fuera y nunca pudiera ser la chica que él habría deseado, una chica que le amara apasionadamente y quisiera ir a Europa con él. Una chica tal como era ella, con su cara, sus ambiciones, pero que le adorase.

europa


29. La felicidad era un poco como volar, pensó, como ser una cometa. Dependía de cuánta cuerda se le soltara...

cometas


30. (...) Carol parecía conocer Chicago tan bien como Manhattan. Le enseñó el famoso barrio del Loop, y se pararon un rato a mirar los trenes y el atasco de tráfico de las cinco y media de la tarde. No se podía comparar a la locura que era Nueva York a la misma hora.

barrio


31. Era extraño y bastante terrible ahondar en algo que quizá fuera fruto de su imaginación y trasladarlo a una situación real.

invención


32. Ella se daba cuenta de que la suya era una relación muy extraña, ¿Pero quién se lo habría creído? Por lo que había visto en Nueva York, todo el mundo se acostaba con todo el mundo y todos salían con dos o tres personas a la vez.

nueva york

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