Frases de El olor de la noche

El olor de la noche

15 frases de El olor de la noche (L'odore della notte) de Andrea Camilleri, libro de 2001.... Un financiero y su ayudante, tras estafar a medio pueblo y alrededores, han desaparecido. Aunque todo apunta a una fuga con el botín, nuestro policía tiene una hipótesis bastante más atroz que debe investigar.

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Frases de El olor de la noche Andrea Camilleri

01. No hay telediario que no te bombardee con la Bolsa, el Nasdaq, el Dow Jones, el Mibtel, la Pollatel... La gente se impresiona, no entiende ni torta, sabe que se corren riesgos pero que se puede ganar, y se arroja en brazos del primer estafador que pasa.

Estafador


02. El sistema italiano para agilizar la burocracia. Por suerte, siempre hay alguien que conoce a alguien que conoce a un tercero.

Burocracia


03. Hasta el momento en que yo me encargué del caso, no lograban comprender qué camino había seguido. Tú ya sabes cómo actúan estos personajes: mueven el dinero de un país a otro, de un banco a otro, crean unas sociedades que son como cajas chinas, off shore, cosas de este tipo, y llega un momento en que hasta empiezas a dudar de la existencia del dinero.

Banco


04. - ¿Sabes qué teoría se ha sacado de la manga el fiscal Tommaseo en una entrevista que le he hecho? Que no ha sido la mafia la que se ha cargado a esos dos, tal como afirma Guarnotta. - ¿Pues quién ha sido? -Según Tommaseo, un tercer hombre celoso que los sorprendió en plena faena. ¿Qué te parece? -A Tommaseo, en cuanto hay de por medio una pizca de sexo, se le dispara la fantasía. ¿Cuándo la pondrás en antena? -Jamás.

Fiscales


05. Cuando se dispara a alguien en el rostro, casi siempre es por odio, porque se quiere destruir ese rostro.

Gatillo


06. En pocas palabras, de mí se dice que estoy loco. Un loco tranquilo, un ciudadano que paga sus impuestos, respeta las leyes, no comete actos obscenos o violentos, no amenaza, no maltrata a su mujer, va a misa, ha criado hijos y nietos, pero está loco. Ha dicho usted bien: de vez en cuando me ocurre que veo cosas inexistentes.

Ciudadano


07. Estaba claro que el verano, agonizante desde hacía varios días, había decidido durante la noche darse definitivamente por muerto para dejar paso a la estación que lo seguiría y que habría tenido que ser el otoño.

Estación


08. El hecho de tener a mano a una mujer enamorada siempre le resulta útil a un hombre, tanto si es un estafador como si no.

Estafador


09. Menos mal que no soy un cocodrilo; de lo contrario, me ahogaría en mis propias lágrimas.

Cocodrilo


10. (...) Era una especie de vagabundo o, en la mejor de las hipótesis, un campesino, una raza en vías de extinción y merecedora de protección.

Campesino


11. Y tras numerosos y turbulentos asaltos a las agencias por parte de los inversores, surgieron, a propósito de esta misteriosa desaparición, dos escuelas de pensamiento. La primera de ellas sostenía que Emanuele Gargano había cambiado de nombre y se había trasladado a una isla de la Polinesia, donde se lo estaba pasando en grande con bellísimas mujeres medio desnudas, burlándose de quienes habían depositado en él su confianza y sus ahorros. La segunda opinaba que el contable se había aprovechado imprudentemente del dinero de algún mafioso y estaba criando malvas un par de metros bajo tierra o bien sirviendo de alimento a los peces del mar.

Estafador


12. Abandonó la sala antes de que volvieran a encenderse las luces, temiendo que alguien se diera cuenta de que tenía los ojos humedecidos por las lágrimas. ¿Por qué le había ocurrido esta vez? ¿Por la edad? ¿Era un signo de vejez? Lo que ocurre es que, cuando uno envejece, empieza a enternecerse con cierta facilidad.

Anciano


13. ¿Cuánto puede valer una investigación para un policía que ya se está encaminando hacia el ocaso?

Investigador


14. La enumeración de las cualidades de una mujer de la cual un hombre se ha enamorado podía ser tan infinita como los nombres del Señor.

Cualidades


15. Y recordó haber leído en un libro de viajes que existen unos minúsculos pajarillos capaces de emitir un sonido semejante al silbido de una sirena de barco. La señora debía de pertenecer a aquella especie.

Señora

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