Frases de El juego del ángel

El juego del ángel

27 frases de El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón, libro de 2008.... En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor... ¿De qué se tratará?.

Frases de Carlos Ruiz Zafón Libros de Carlos Ruiz Zafón

Frases de El juego del ángel Carlos Ruiz Zafón

01. Ni quiere ni se deja querer.

Amar y dejarse amar


02. No se aprende nada importante en la vida. Simplemente se recuerda.

Importante


03. Las buenas palabras son bondades vanas que no exigen sacrificio alguno y se agradecen más que las bondades de hecho.

Buena acción


04. A veces hay precios que no se pueden pagar con dinero.

Precio


05. A veces, sentir y pensar es lo mismo.

Sentir


06. El miedo es la pólvora y el odio es la mecha.

Intolerancia


07. Uno acaba convirtiéndose en aquello que ve en los ojos de quienes desea.

Desear


08. Uno no sabe lo que es la sed hasta que bebe por primera vez.

Sed


09. Incluso las peores noticias son un alivio cuando no pasan de ser una confirmación de algo que uno ya sabía sin querer saberlo.

Alivio


10. Me voy y le dejo en paz. O en guerra, porque con usted no se sabe.

Carácter fuerte


11. Hay quien prefiere creer que es el libro el que le escoge a él... El destino, por así decirlo.

Libro


12. Nada es justo. A lo máximo que se puede aspirar es a que sea lógico. La justicia es una rara enfermedad en un mundo por lo demás sano como un roble.

Justo


13. La rutina es el ama de llaves de la inspiración.

Rutina


14. No me puedo morir todavía doctor. Aún no. Tengo cosas que hacer. Después tendré toda la vida para morirme.

Doctor


15. No confío en la gente que cree tener muchos amigos. Es señal de que no conocen a los demás.

Verdadera amistad


16. ¿Sabe lo mejor de los corazones rotos? -Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños.

Corazón roto


17. Para llegar a cualquier cosa que te propongas hace falta primero la ambición y luego el talento, el conocimiento y, finalmente, la oportunidad.

Oportunidades


18. Permítame que le invite a una copa de vino para brindar por nuestros errores.

Copa


19. Confié en que mi ausencia les hiciese felices o que cuando menos les hiciera olvidar que no lo eran ni lo serían jamás.

Ausencia


20. Toda obra de arte es agresiva, Isabella. Y toda vida de artista es una pequeña o gran guerra, empezando con uno mismo y sus limitaciones.

Limitaciones


21. Por norma general, cuanto más talento se tiene, más duda uno de tenerlo... Y a la inversa.

Talento


22. Mi padre solía decir que la vida no da segundas oportunidades. Sólo se las da a aquellos a los que nunca les dio una primera. En realidad son oportunidades de segunda mano que alguien no ha sabido aprovechar, pero son mejores que nada.

Oportunidades


23. La única manera de conocer realmente a un escritor es a través del rastro de tinta que va dejando, que la persona que uno cree ver no es más que un personaje hueco y que la verdad se esconde siempre en la ficción.

Tinta


24. Nada nos hace creer más que el miedo, la certeza de estar amenazados. Cuando nos sentimos víctimas, todas nuestras acciones y creencias quedan legitimadas, por cuestionables que sean. Nuestros oponentes, o simplemente nuestros vecinos, dejan de estar a nuestro nivel y se convierten en enemigos.

Manipulación


25. Echo de menos un villano. La mayoría de nosotros, nos demos cuenta o no, nos definimos por oposición a algo o alguien más que a favor de algo o alguien. Es más fácil reaccionar que accionar, por así decirlo. Nada aviva la fe y el celo del dogma como un buen antagonista. Cuanto más inverosímil, mejor.

Inverosímil


26. Este lugar es un misterio. Un santuario. Cada libro, cada tomo que ves, tiene un alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte. En este lugar los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar a las manos de un nuevo lector, un nuevo espíritu...

Santuario


27. La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños. Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá.

Mediocres

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