Frases de El Golem

El Golem

24 frases de El Golem (Der golem) de Gustav Meyrink, libro de 1913.... Una leyenda asegura que existe un ser artificial fabricado por un rabino que le insuflaba la vida escondiéndole en la boca un pedazo de pergamino con una palabra mágica. Una vertiginosa historia de un sueño.

Frases de Gustav Meyrink Libros de Gustav Meyrink

Frases de El Golem Gustav Meyrink

01. Cuando luego trataba de explicarles que para mí lo importante, lo esencial en la Biblia y en otros escritos sagrados, era el milagro y nada más que el milagro, y no las prescripciones sobre ética y moral que únicamente pueden ser caminos ocultos para llegar al verdadero milagro, no sabían replicar más que con tópicos, pues no se atrevían a confesar abiertamente que de los escritos religiosos solo creían aquello que podía estar también en la legislación civil. Solo con oír la palabra "milagro" se ponían enfermas. Decían que se les desvanecía el suelo bajo los pies. ¡Como si pudiera haber algo más hermoso que perder el suelo bajo los pies!

Libros Sagrados


02. Los estrechos y ocultos escalones son los que nos llevan de vuelta a la patria perdida: lo que está grabado en nuestro cuerpo con letra delicada, apenas perceptible, y no la horrible cicatriz que deja la escofina de la vida externa...

Cicatrices


03. No me he dejado atontar por la ciencia, cuya finalidad primordial es equipar... Una sala de espera que sería mejor destruir.

Ciencia moderna


04. (...) No dejaba de gesticular cuando iba por la calle y hablaba en alto consigo mismo. Algo así es una señal segura de que los pensamientos de un individuo se acumulan hasta formar una tormenta que luego se abatirá sobre su dueño.

Inconsciente


05. El alma no es algo "único", primero tiene que llegar a serlo y eso se llama entonces "inmortalidad"; su alma aún está compuesta de muchos "yoes"...Bueno, igual que un hormiguero de muchas hormigas; usted lleva en su interior los restos del alma de muchos miles de antepasados: los principales de su estirpe. Con todos los seres ocurre lo mismo. ¿Cómo si no podría un pollo salido de un huevo empollado artificialmente buscarse de inmediato el alimento adecuado de no llevar dentro de sí la experiencia de millones de años...? La presencia del instinto delata la presencia de los antepasados en el cuerpo y en el alma...

Instinto


06. Bajo el cielo gris parecía como si estuviesen dormidas, y no se percibía nada de la vida engañosa y hostil que desprendían de vez en cuando, cada vez que la niebla de las tardes otoñales se posaba en las calles, contribuyendo a ocultar su silencioso juego de gestos, apenas perceptible.

Hostil


07. La ausencia de ruido sobre mi cabeza me decía que debía encontrarme aún en la zona de la judería que por la noche está como muerta, aunque ya llevaba caminando una eternidad.

Ruido


08. Mi razón me aconsejaba no mover ni un solo dedo. Aunque la muerte no viniera en toda la eternidad para redimirme de este tormento...

Alma en pena


09. La alegría de vivir que me había invadido en secreto mientras trabajaba despertó de nuevo en toda su reconfortante frescura y dispersó los pensamientos sombríos que querían volver a atacarme a traición.

Secreto de la felicidad


10. Todo aquello era una locura y no tenía sentido, pero ¿Por qué no soñar aunque solo fuera una vez con... La dicha, retener el luminoso presente y juguetear con él como con una pompa de jabón?

Jabón


11. Se dice que su mujer lo quería, tal vez era más compasión que amor, pero en cualquier caso mucha gente lo creía. El único que estaba convencido de lo contrario era él. Por todas partes sospechaba la traición y el odio.

Paranoia


12. La vida es demasiado triste como para amargársela con odios recíprocos.

Indignación


13. De golpe comprendí a esas enigmáticas criaturas que viven a mi alrededor hasta en lo más profundo de su ser: se mueven sin voluntad por la existencia, animadas por una corriente magnética invisible...

Criatura


14. Y, como un hilo rojo, la angustiosa certeza de que algo nos arranca con premeditación y contra nuestra voluntad lo más íntimo de nuestro ser, solo para que la figura del fantasma pueda hacerse plástica, continúa extendiéndose, siempre gracias a estas tentativas fantasmales del tropel de pensamientos unidos para resquebrajar los muros de lo cotidiano, para nosotros lo mismo que un hilo rojo.

Hilo


15. La parte de usurero que hay en su ser se despierta a chillidos en cuanto llega alguien y le compra algo de su chamarilería a cambio de un buen dinero: él solo siente la presión de "tener que entregar algo".

Compra


16. Y así creció entonces en él hasta convertirse en una montaña de miedo: hasta "no estar siquiera seguro de sí mismo"...

Pánico


17. No querer dar algo de amor, sino tener que darlo: intuir en su interior la presencia de algo invisible que encadenara secretamente su voluntad o lo que él quería que fuera su voluntad... Ese fue el principio.

Invisible


18. ¿No nos llevará también de un lado para otro un "viento" invisible, incomprensible, que determina nuestras acciones, mientras nosotros, en nuestra ingenuidad, creemos vivir bajo nuestro propio libre albedrío?

Libre albedrío


19. ¿Y qué si la vida que hay en nuestro interior no fuera otra cosa que un enigmático remolino de aire?

¿De dónde venimos?


20. No estoy dormido ni despierto, y en ese ensueño se mezclan en mi alma lo que he vivido con lo que he leído y escuchado, como corrientes de diferentes colores y luz que confluyeran en él.

Ensueño


21. El terror y el espanto me sacudieron, mi corazón iba tan rápido que parecía estallar, y sentí que los fantasmagóricos dedos, que acababan de estar hurgando en mi cerebro, me habían abandonado.

Espanto


22. A menudo uno aviva sus pensamientos con tanta fuerza que son capaces de saltar a la mente del que está al lado cual centelleantes chispas.

Almas gemelas


23. Se reconoce a los canallas por su sentimentalismo. Miles de pobres diablos pueden morirse de hambre y nadie llora, pero si en el escenario a un idiota pintarrajeado y disfrazado de paleto le dan vueltas los ojos, entonces lloran a moco tendido...

Idiota


24. Mis ojos estaban fijos en su rostro, que, en la penumbra del nicho de la pared, parecía aún más pálido de lo que en realidad debía ser. Su belleza casi me cortaba la respiración y estaba como hechizado.

Hechicería

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