Frases de El enigma del cuatro - Página 2

17. Los médicos son como la gente que hace apuestas: siempre andan buscando la combinación correcta. Los pacientes son como las máquinas tragaperras: si les tuerces el brazo lo suficiente, acaban dando el premio gordo.

Pacientes


18. Tú que tan lejos has llegado estás en compañía de los filósofos de mi época, que en tu época son quizás polvo del tiempo, pero en la mía fueron gigantes de la humanidad.

Época


19. A medida que lo alimentaba, el fuego crecía y no dejaba nada a su paso. Cuando hubo quemado todo lo que encontró a su paso, sólo le quedaba una cosa por hacer. Con el tiempo, acabaría por consumirse a sí mismo.

Fuego


20. (...) Pocos meses después de comenzar el primer curso, decidió concentrarse en un raro texto renacentista titulado Hypnerotomachia Poliphili, un nombre laberíntico que sé pronunciar porque mi padre se dedicó a estudiarlo durante la mayor parte de su carrera como historiador del renacimiento.

Texto


21. El amor perdido es un tipo especial de fracaso, me parece. Es un recordatorio de que algunos logros nunca llegan, no importa con qué devoción los hayamos deseado; de que algunos monos jamás serán hombres, aunque pasen todas las edades del mundo.

Fin del amor


22. No hay manera de huir de la gravedad... No importa a qué velocidad vayas, sigues cayendo como una piedra. Eso te hace preguntarte si el movimiento horizontal no será una ilusión. Si no nos movemos sólo para convencernos de que no nos estamos cayendo.

Gravedad


23. Los hijos son la promesa que el tiempo hace a los hombres, la garantía que cada padre recibe de que todo lo que estima será algún día considerado banal, y de que la persona que más ama en el mundo será incapaz de comprenderlo.

Hijos


24. "Contar cien millones de estrellas -me dijo una vez-, a un ritmo de una por segundo, parece una labor que nadie podría realizar en el transcurso de una vida". En realidad, llevaría sólo tres años. La clave está en concentrarse, en tener voluntad para no distraerse.

Concentrarse


25. La aventura de nuestros primeros días juntos floreció poco a poco hasta convertirse en algo muy distinto..., y que sólo podía comparar con la de regresar a casa y unirme a un equilibrio que no necesita ningún ajuste, como si la balanza de mi vida hubiera estado esperando a Katie desde siempre.

Vida de pareja


26. (...) Empecé a darme cuenta de que entre la gente de cultura libresca hay un prejuicio tácito, una convicción secreta que todos parecen compartir: que la vida, tal y como la conocemos, es apenas una visión imperfecta de la realidad, y sólo el arte -como si fuera unas gafas de lectura- puede corregirla.

Prejuicio


27. Su inteligencia era implacable y salvaje, un fuego que ni él mismo llegaba a controlar. Ese fuego consumía libros enteros de una sentada y encontraba flaquezas en los argumentos, lagunas en las pruebas, errores en la interpretación, todo en disciplinas muy alejadas de la suya. Según Paul, no tenía una personalidad destructiva, sino una mente destructiva.

Implacable


28. La gente se pasa la vida deseando las cosas equivocadas. El mundo confunde a la gente, y la gente ama y desea lo que no debería...Lo único que se necesita para ser feliz es desear lo adecuado en la medida adecuada. No el dinero, ni los libros, sino la gente. Los adultos que no comprenden esto nunca logran sentirse satisfechos.

Desear

Obras similares

Obras que comparten tramas, ideas o sucesos históricos con "El enigma del cuatro" de Dustin Thomason, Ian Caldwell.

Libros parecidos

Síguenos