Frases de El domador de leones

El domador de leones

19 frases de El domador de leones (Lejontämjaren) de Camilla Läckberg, libro de 2015.... Una tragedia familiar no resuelta reabre varios casos en el presente... Un sádico agresor está suelto y debe ser atrapado. En ocasiones, el mal puede ser aún más poderoso que el amor.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Camilla Läckberg son: asesinato, conflictos familiares, esposo asesinado, misterio, muerte por accidente, tortura.

Frases de Camilla Läckberg

Frases de El domador de leones Camilla Läckberg

01. (...) Volvió a pensar en lo mucho que quería a su mujer. Tanto más en momentos como aquel, en que irradiaba entusiasmo y pasión por su trabajo.

Entusiasmo


02. El subconsciente desempeña un papel más importante de lo que muchos creen. Dicen que solo utilizamos un porcentaje ridículo de nuestra capacidad cerebral, y puede que sea verdad.

Inconsciencia


03. (...) Gracias a ella he comprendido que tengo que hacer algo si no quiero perderte. No te prometo que vaya a ser fácil ni que todo se pase de golpe, pero no puedo imaginarme la vida sin ti. Y quiero que tengamos una buena vida. Creo que los dos perdimos pie un tiempo, pero aquí estamos, nos tenemos el uno al otro, y yo quiero que siga siendo así.

Perderte


04. La gente exagera con eso de hablar. Van a terapeutas y psicólogos, machacan a los amigos, tienen que analizar cualquier cosa que pase. Hay cosas que puede que estén mejor encerradas.

Psicólogos


05. ¿Cómo podía uno transgredir ese límite invisible pero incuestionable de lo que era o no permisible hacer? ¿No era esa la esencia del ser humano, la capacidad de contener los instintos más primitivos y hacer lo correcto y lo socialmente aceptado por el grupo? ¿Seguir las leyes y las normas de la existencia humana gracias a las cuales funcionaba la sociedad?

Normas


06. Una gruesa capa de nieve cubría la arena, y vio que el hielo se extendía mar adentro. Al final del embarcadero, alrededor de las escalerillas, habían hecho un agujero para los chiflados que se empeñaban en tirarse al agua en invierno.

Hielo


07. Uno es capaz de soportar más de lo que cree. Si no le queda otro remedio. No soy creyente, pero dicen que Dios no nos pone sobre los hombros más carga de la que podemos soportar. Seguramente, sabrá que yo aguanto mucho.

Carga


08. Después de intercambiar tan solo una mirada, supieron que eran el uno para el otro. Cada uno se había visto a sí mismo en el otro, y aún se veían reflejados y así sería siempre.

Amor a primera vista


09. Habría podido contarle cómo el mal podía ser vecino del bien en una sociedad en que los hombres vivían con una venda en los ojos y se negaban a ver lo que tenían delante de las narices. Quien veía el mal de cerca una sola vez quedaba incapacitado para cerrar los ojos en lo sucesivo. Aquella era su maldición, su responsabilidad.

Hipocresía


10. Había tantos cabos sueltos..., pero, al mismo tiempo, ella tenía el presentimiento de que la respuesta estaba allí mismo, delante de sus narices, solo que no era capaz de verla.

Presentimiento


11. Un comentario irreflexivo ante los medios de comunicación podría causar estragos; al mismo tiempo, ellos eran el vínculo con uno de los principales recursos de toda investigación policial: la opinión pública. Se trataba de darles información adecuada y suficiente, capaz de originar la onda expansiva que eran los soplos de la gente de la calle. Era algo que había aprendido a lo largo de los años en la Policía: siempre había alguien que había visto u oído algo que podía ser relevante sin que ese alguien fuera consciente de ello. En cambio, facilitar demasiada información o algún dato que no debieran revelar podía darle ventaja al autor de los hechos. Si estaba sobre aviso de las pistas de las que disponía la policía, podía borrarlas o, sencillamente, no cometer los mismos errores la próxima vez. Porque, a aquellas alturas, eso era lo que más miedo les daba: que volviera a ocurrir.

Opinión pública


12. Un porcentaje de la población normal encaja a la perfección en los criterios de las psicopatías. Y aunque, por lo general, asociamos la palabra psicópata a un asesino o, al menos, a un delincuente, esa creencia está lejos de ajustarse a la verdad. La mayoría lleva una vida normal de cara a la galería. Aprenden a comportarse para adaptarse a la norma social y pueden incluso ser miembros destacados de la sociedad. No sienten empatía y son incapaces de comprender los sentimientos de los demás. Todo su mundo y su pensamiento gira en torno a su persona, y lo bien que sea capaz de interactuar con el entorno depende de lo bien que aprenda a imitar los sentimientos que se esperan en diversas situaciones. Pero, de todos modos, nunca lo consiguen por completo. Siempre hay un toque falso en ellos, y les cuesta entablar relaciones íntimas duraderas con otras personas. Con frecuencia, utilizan para sus propios fines a las personas de su entorno, y cuando deja de funcionar, pasan a la siguiente víctima sin sentir el menor arrepentimiento, la menor culpa o el más mínimo remordimiento. Y, en respuesta a tu pregunta, Martin: hay estudios que respaldan la idea de que el porcentaje de psicópatas es muy superior en las altas esferas empresariales que entre el resto de la población. Muchas de las características que acabo de exponer pueden resultar ventajosas en las posiciones de poder, donde la falta de consideración y de empatía cumple una función.

Hombres de negocios


13. La preocupación lo devoraba por dentro como un animal salvaje.

Preocupación


14. (...) Notó la fuerza que irradiaba, la misma fuerza salvaje e indómita que, instintivamente, supo que poseía desde el día que lo conoció.

Salvaje


15. Los psicópatas pueden ser encantadores. Pero quien mantenga con ellos una relación más o menos prolongada notará tarde o temprano que algo falla.

Psicópata


16. La vida no siempre resulta como uno la había imaginado.

Libre albedrío


17. Es más fácil conseguir que vuelen los cerdos que una madre cuelgue el teléfono.

Amor de madre


18. Le sonrió a Jonas, que iba conduciendo aquel coche robado. Eran libres y valientes, eran fuertes. Eran leones imposibles de domar.

Rebeldía


19. Había un toque de locura en su amor. Tenía los bordes carbonizados por aquel fuego siempre ardiente, y los dos sabían cómo mantenerlo con vida.

Ardiente

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