Frases de El cielo protector - Página 2

33. La muerte siempre está en camino, pero el hecho de que no sepamos cuándo llegará parece restarle finitud a la vida. Lo que odiamos tanto es esa terrible precisión. Pero como no sabemos, nos toca creer que la vida es un pozo sin fondo. Sin embargo, las cosas ocurren solo un determinado número de veces, en realidad, muy pocas. ¿Cuántas veces más recordarás cierta tarde de tu infancia, una tarde que forma una parte tan entrañable de tu ser que ni siquiera puedes imaginar la vida sin ella? Quizá cuatro o cinco veces más. Quizás ni eso. ¿Cuántas veces más verás salir la luna llena? Quizás veinte. Y sin embargo todo parece ilimitado.

Razones para vivir


34. Dondequiera que mirara, el paisaje nocturno le sugería una sola cosa: la negación del movimiento, la suspensión de la continuidad. Pero mientras estaba allí, momentáneamente integrada al vacío que había creado, una duda se insinuó poco a poco en su espíritu, la sensación, primero débil, después más firme, de que parte de ese paisaje se movía delante de sus propios ojos. Los volvió hacia arriba y su rostro se contrajo. El cielo monstruoso, lleno de estrellas, el cielo entero giraba de costado. Parecía quieto como la muerte y, sin embargo, se movía. A cada instante una estrella, hasta entonces invisible, surgía de un lado del horizonte, mientras otra caía en el lado opuesto.

Cielo estrellado

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