Frases de El centinela

El centinela

11 frases de El centinela (The sentry) de Robert Crais, libro de 2011.... Dru Rayne y su tío huyeron a Los Ángeles tras el desastre causado por el huracán Katrina. Un violento grupo los persigue. Cuando Joe Pike y Elvis Cole comienzan a investigar, nada es lo que parece.

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Frases de El centinela Robert Crais

01. -Es duro ser buen amigo...-Si fuese fácil, cualquiera podría serlo.

Buen amigo


02. Llevaba el pelo corto, al dos; la piel muy bronceada, y tenía los nudillos ásperos y llenos de cicatrices.

Marca


03. Los cárteles contrataban mercenarios de vez en cuando, y también los gobiernos que combatían a esos cárteles.

Mercenarios


04. Si era mercenario significaba que estaba en esto por el dinero, cosa que significaba que se le podría comprar llegado el momento.

Mercenarios


05. Cole buscó en el asiento de atrás las bolsas y las puso en el regazo de Chen. No había mucho espacio. Este era alto, delgado, y parecía una mantis religiosa doblada en el asiento del pasajero.

Asiento


06. - ¿Y si estos restos fueran de personas? -No, no lo son. -Ya sé que son cabezas de animales, pero la sangre podría ser humana. Los órganos podrían ser de personas. -No lo son. La gente descuartizada huele distinto.

Sangre


07. Si aparecía un zombi, pensaba saltar de la ventana, ir tras él y hacer pedazos su carne putrefacta y antinatural con los dientes. Después de todo era un hombre lobo, y por eso era tan buen cazador y asesino. Los hombres lobo no le temen a nada.

Hombre lobo


08. Eres una cabra atada a una estaca. Esos suajilis de África atan una cabra a una estaca debajo de un árbol como cebo para un león. La cortan toda, para que sangre, y luego esperan arriba, en el árbol. El león lo único que huele es la sangre. Y esa es una forma bastante buena de cazar a un zombi también.

Zombis


09. Creía que la respuesta a todo ello se encontraba en aquel lugar, de modo que debía reconocer las señales. Si las encontraba sería capaz de recrear los acontecimientos y sabría lo que había ocurrido. Era como leer las palabras en un libro. Leer cada palabra y añadirla a las demás para construir una frase, y luego unir las frases y conocer la historia. Su tarea era encontrar las palabras suficientes.

Señales


10. La violencia formaba parte de él. Elvis Cole no la quería, ni la buscaba, ni disfrutaba de ella, pero quizás eso era lo que se decía a sí mismo en momentos como aquel. Su estilo de vida le había costado la mujer que amaba y el niñito al que había llegado a querer también, y le había dejado solo en aquella casa sin otra compañía que un gato furibundo y una pistola que no necesitaba guardar.

Pistola


11. Le encantaban esos condenados huracanes. Volvió a cerrar los postigos y abrió la ventana. La lluvia le dio de lleno. Sabía a sal y olía a peces muertos y a algas. El viento de nivel cinco clavaba sus garras en Nueva Orleans a más de ciento sesenta kilómetros por hora, pero allí, en aquel callejón, en un apartamento barato de una sola habitación encima de un local donde vendían los típicos bocadillos po'boys criollos, el viento no era más fuerte que una brisa arrogante.

Huracanes

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