Frases de El arte de conducir bajo la lluvia - Página 2

33. (...) Éramos tan ingenuos. No sabíamos adónde nos llevaría el camino, no teníamos ni idea de que nos separaríamos. Playa, mar, cielo. Estaban ahí para nosotros y nada más que para nosotros. Un mundo sin fin.

Playa


34. (...) Hace que nos demos cuenta de que el aspecto físico del mundo sólo es un límite si nuestra voluntad es débil. Un verdadero campeón puede lograr cosas que le parecerían imposibles a una persona normal.

Campeón


35. Los conductores le temen a la lluvia... La lluvia amplifica tus errores y una pista mojada puede hacer que tu coche reaccione de forma inesperada. Cuando ocurre algo inesperado, debes reaccionar. Y reaccionar a esa velocidad, siempre es reaccionar demasiado tarde.

Velocidad


36. El sol sale todos los días. ¿Cómo vamos a admirarlo? En cambio, si encierras el sol en una caja y cada día se ve forzado a derrotar a la adversidad para salir... ¡En ese caso sí que lo vitorearé!

Adversidad


37. (...) Enfadarse con el otro conductor por un accidente en la pista no tiene sentido. Debes estar atento a los competidores que te rodean, comprender sus habilidades, confianza y niveles de agresividad, y actuar en consecuencia. Debes saber a quién tienes a tu vera.

Conductor


38. La gente siempre se preocupa por lo que va a pasar. Suelen encontrar difícil quedarse inmóviles, ocupando el ahora sin preocuparse por el después. Por lo general, las personas no están conformes con lo que tienen. Les preocupa mucho qué van a tener.

Consumismo


39. Vivir cada día como si se lo hubiésemos arrebatado a la muerte. Así quisiera vivir siempre. Sentir el gozo de estar vivo... Tomar distancia de las cargas, angustias y temores que encontramos a diario. Decir estoy vivo, soy maravilloso, estoy, soy. Existo. Es algo a lo que hay que aspirar.

Gozo


40. El aroma y el calor del día me amodorraron. Creo que dormía cuando sentí sus manos, acariciándome el flanco primero, rascándome la barriga después. Me puse panza arriba para reconocer su dominio y me recompensó con más cariñosas caricias. -Perro bueno -me dijo-. Perro bueno.

Perro


41. La cebra está en todas partes. De repente, me di cuenta de algo. La cebra. No es algo que está fuera de nosotros. La cebra es algo que está dentro. La cebra es lo peor de nosotros, cuando nos encontramos en el peor de los momentos. ¡El demonio que llevamos en nuestro interior!

Demonio


42. El piloto debe aceptar su destino. Debe aceptar el hecho de que se equivocó. Cometió errores de cálculo. Tomó malas decisiones. Una suma de circunstancias lo ha puesto en esta situación. El piloto debe aceptarlas y estar dispuesto a pagar el precio que corresponda. Debe salir de la terrible situación.

Piloto


43. No entiendo por qué la gente insiste en enfrentar el concepto de evolución con el de creación. ¿Cómo no se dan cuenta de que espiritualidad y ciencia son una misma cosa? Los cuerpos evolucionan, las almas evolucionan, y el universo es un lugar fluido que une ambos fenómenos en un maravilloso paquete que se llama ser humano. ¿Qué tiene de malo esa idea?

Enfrentar


44. En las carreras, dicen que tu coche va a donde van tus ojos. El conductor que no puede despegar sus ojos del muro hacia el que se precipita se estrellará contra él; el que mira la pista cuando siente que las ruedas pierden adherencia, recuperará el control del vehículo. Tu coche va a donde van tus ojos. Es otra manera de decir que tienes ante ti lo que preguntas.

Carreras


45. Cuando yo regrese a este mundo voy a volver como un hombre, y voy a caminar entre vosotros. Voy a estrechar vuestras manos. Y cuando vea a un hombre, o a una mujer, o a un niño en problemas, voy a ofrecerle mi mano, a él, a ella, a ti. Al mundo. Voy a ser un buen ciudadano, un buen amigo en el camino de la vida que todos compartimos.

Ciudadano

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