Frases de Doctor Zhivago


Adiós, mi gran amor, adiós, mi orgullo, adiós, mi rápido, profundo y pequeño río, ¡Cuánto amaba tu incesante rumor, cuánto amaba lanzarme sobre tus frías ondas! Libro Segundo - XV. Conclusión, frases Doctor Zhivago

Frases de gran amor


Todo era bello, todo les sorprendía y, más que nada, aquel viejo cochero un poco ido, con su incansable charloteo, en quien las huellas de antiguos modismos rusos hoy desaparecidos, las aportaciones tártaras y los giros locales se mezclaban con oscuras palabras de su invención. Libro Segundo - VIII. La llegada, frases Doctor Zhivago

Frases de rusos


Y ahora a Moscú. Lo primero que hay que hacer es sobrevivir. No abandonarme al insomnio. No acostarme. Trabajar por la noche. Trabajar por la noche hasta el atontamiento, hasta que me rinda el cansancio. Y otra cosa: encender inmediatamente la estufa en la alcoba para no helarme. Libro Segundo - XIV. De nuevo en Varykino, frases Doctor Zhivago

Frases de insomnio


Aquella estupidez y aquella marrullería estaban a la misma altura. Y ambas se manifestaban a través de un torrente de palabras, con una elocuencia inútil, inconsciente y confusa: precisamente todo eso de lo que la vida tiene tanta necesidad de liberarse. Libro Primero - V. El adiós al pasado, frases Doctor Zhivago

Frases de inútil


La muerte no existe. La muerte no está en nosotros. Has hablado de inteligencia, y esto es otra cosa, una cosa nuestra, accesible para nosotros. La inteligencia, el talento, en el sentido más amplio y lato, es el don de la vida. Libro Primero - III. El árbol de navidad de los Svientitski, frases Doctor Zhivago

Frases de perspicacia


Es como si nos hubieran enseñado a amarnos en el cielo y luego, todavía niños, nos hubiesen enviado a vivir en la tierra durante algún tiempo para que pusiéramos a prueba, uno para con otro, esta capacidad. Libro Segundo - XIV. De nuevo en Varykino, frases Doctor Zhivago

Frases de amor eterno


No me gustan las obras exclusivamente de filosofía. A mi entender la filosofía debe ser un sobrio condimento del arte y de la vida. Ocuparse solamente de filosofía es tan extraño como alimentarse solamente de rábanos. Libro Segundo - XIII. Ante la casa de las estatuas, frases Doctor Zhivago

Frases de filosofía


No volveremos a vernos nunca, nunca más. Ahora acabo de escribir estas palabras, pero... ¿Te das cuenta de su significado? ¿Comprendes, comprendes? Me dan prisa y es como si me dijeran que han venido para conducirme al patíbulo. Libro Segundo - XIII. Ante la casa de las estatuas, frases Doctor Zhivago

Frases de vernos a nosotros mismos


En la plaza desembocaban pequeñas calles oscuras, en cuya profundidad podían descubrirse viejas casas torcidas. Las calles estaban enteramente cubiertas de barro, como en el campo: de él surgían altas cercas hechas con ramas de sauce, parecidas a nasas sumergidas en un estanque, o a cestas para pescar cangrejos. Libro Primero - V. El adiós al pasado, frases Doctor Zhivago

Frases de pescar


No me hagas caso. Quería decir que con respecto a ti estoy celoso de lo que es oscuro e inconsciente, de lo que no se puede explicar ni comprender. Estoy celoso de los objetos de tu tocador, de las gotas de sudor de tu piel, de las enfermedades que están en el aire y pueden atacarte a ti y envenenar tu sangre. Y como si fuera de una infección de esta clase, estoy celoso de Komarovski, que un día te me quitará, del mismo modo que un día tu muerte o la mía habrá de separarnos. Ya sé que todo esto debe parecerte muy complicado. Pero no sé decirlo de una manera más comprensible y clara. Te quiero inconscientemente, hasta enloquecer, sin límites. Libro Segundo - XIII. Ante la casa de las estatuas, frases Doctor Zhivago

Frases de afecto


Es extraño que haya de ser yo, una mujer como tantas, quien te explique a ti, tan inteligente, lo que sucede en la vida en general, en la vida rusa y por qué se vienen abajo las familias, la tuya como la mía. No se trata de las personas, de la afinidad mayor o menos de los caracteres, de amores o desamores, sino que todo lo que se ha construido y organizado, todo lo que se refiere a las costumbres, a las relaciones y al orden humano, todo se ha hecho trizas con el desbarajuste de la sociedad y su reconstrucción. Todo lo que pertenecía a la vida cotidiana se ha conmocionado y destruido. Queda tan sólo la fuerza primitiva, no vinculada a la vida de hoy, de una desnuda existencia espiritual ya completamente despojada, para la que nada ha cambiado, porque en todos los tiempos sintió frío, tembló y tendió hacia otra existencia, la que estaba más cerca, tan desnuda y tan sola como ella. Libro Segundo - XIII. Ante la casa de las estatuas, frases Doctor Zhivago

Frases de rusia


¿Cree usted que las calles Tvierskaia y Iámskaia y los vagos de pantalón ceñido que se paseaban por ellas con muchachas con los más absurdos peinados existían solamente en Moscú, solamente en Rusia? No, la calle de la tarde, la crepuscular calle del siglo, las aceras, los caballos de raza podía usted encontrarlos por todas partes. Pero algo caracterizaba esa época y daba a todo el siglo diecinueve una categoría histórica: el nacimiento del pensamiento socialista. Estallaban las revoluciones y muchachos llenos de abnegación se subían a las barricadas. Los escritores trataban por todos los medios de censurar el bestial apetito de dinero y elevar y defender la dignidad humana de los pobres. Y llegó el marxismo, que vio dónde se hallaba la raíz del mal y dónde estaba el medio de curarlo, y se convirtió en la fuerza motriz del siglo. Eso constituyó la época de las calles Tvierskaia y Iámskaia, la suciedad y el fulgor de santidad, la corrupción y las barriadas obreras, las proclamas y las barricadas. Libro Segundo - XIV. De nuevo en Varykino, frases Doctor Zhivago

Frases de moscú

Obras relacionadas

Doctor Zhivago

Doctor Zhivago (1957), Borís Pasternak
  • Libro, 1957
  • Frases de Doctor Zhivago: Historia de una relación tempestuosa, un amor imposible, trágico y apasionado en el marco de una Rusia desgarrada violentamente por la revolución de 1917 y el advenimiento de un nuevo orden.
  • Libro esencial

Autor

Borís Pasternak (1890-1960): Escritor, novelista, poeta y traductor ruso, autor de "Mi hermana la vida" (1922), "El segundo nacimiento" (1932), "Doctor Zhivago" (1957) y "Memorias" (1957).


Palabras clave

Valorar la vida Ficción histórica Adaptada al cine Primera Guerra Mundial Comunismo Revolución rusa Fuerza de la pasión Ficción médica Guerra civil Ambientada en San Petersburgo (Rusia)

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