Frases de Diario de una camarera

Diario de una camarera

26 frases de Diario de una camarera (Le journal d'une femme de chambre) de Octave Mirbeau, libro de 1900.... Diario personal de una sirvienta, que supo estar en las el París de los palacetes lujosos y terminó en una residencia de provincia... Una crítica despiadada a la sociedad burguesa de la "Belle Époque".

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Frases de Diario de una camarera Octave Mirbeau

01. Deseábamos vivir sin descanso aquel amor...

Locura de amor


02. ¡Ah, los burgueses! ¡Toda su vida es una eterna comedia!

Burguesía


03. Es bien sabido que las apariencias siempre engañan.

Engañar


04. El hombre es un compendio de sorpresas, contradicciones, incoherencias y locura.

Compendio


05. El hacer el amor es para mí un acto normal, natural y necesario..., que deja de serlo si se hace inconscientemente.

Hacer el amor


06. Si las almas puestas al desnudo exhalan tan fuerte hedor a podredumbre, no es por mi culpa.

Desnudo


07. Cuando se despertaba, era terrible, pues la invadía una inexplicable locura de destrucción...

Destrucción


08. ¡Todos los burgueses son unos hipócritas, unos cobardes y unos asquerosos, cada cual en su género y a su estilo!

Burgués


09. Al parecer, la idea y la presencia de la muerte constituyen, en el lecho de la lujuria, una terrible y misteriosa excitación de la voluptuosidad.

Voluptuosidad


10. ¿El amor? ¡En el fondo no hay nada más triste! Porque, después de todo, ¿Qué queda, al final del amor? ¡Nada!

Fin del amor


11. Los pobres somos el prado humano donde crecen las cosechas de la vida y de la alegría que recogen los ricos...A fuerza de abusar de nosotros.

Pobres


12. Parece que el sufrimiento es un lujo que sólo pueden permitirse los señores. La servidumbre, aunque esté a punto de desfallecer, debe mantenerse constantemente en pie...

Servidumbre


13. Las gentes que no perciben más que las apariencias y que se dejan deslumbrar por ellas, no pueden imaginar lo que la alta sociedad tiene de sucio y podrido.

Suciedad


14. Los sirvientes tienden, sobre todo, a instruirse según el modelo de sus señores y lo único que hacen es adquirir todos sus vicios...Pero sin tener nunca su dinero.

Sirviente


15. Lo que ella busca es que se acueste con su hijo, para retenerlo más en casa..., y que cueste menos dinero a la pareja de miserables que tiene como padres.

Miserable


16. Nadie ha sido capaz de sentir mejor que usted, ni más profundamente, la tristeza y la comicidad que habitan tras la máscara del ser humano...Una tristeza que hace reír y una comicidad que hace llorar.

Máscara


17. Por lo menos el pasado tiene la virtud de devolverme la esperanza y pienso entonces que no ha terminado todo para mí en la vida y que no es cierto que una caída circunstancial signifique un derrumbamiento definitivo.

Caída


18. Lo que me ha llevado a acostarme con los hombres ha sido el amor o el placer, y también el deseo, la piedad, la vanidad o el interés...En cualquier caso, siempre he encontrado un aliciente para ello.

Acostarse


19. En mi sensibilidad, todo delito, y principalmente el asesinato, tiene una secreta correspondencia con el amor...Un gran delito o un crimen pueden arrebatarme y seducirme de la misma forma que el más apuesto y varonil de los hombres.

Crimen


20. La soledad no siempre consiste en vivir sola. Yo diría que la verdadera soledad consiste en vivir con otros y ver que los demás no se interesan por una...O que hacen patente en todo momento que eres una persona "diferente".

Vivir solo


21. Todo lo que un interior de apariencia respetuosa, todo lo que de sucio puede ocultar cualquier familia de las llamadas honestas, todos los vicios vergonzosos, todas las bajezas simuladas bajo la máscara de la virtud, todo ese mundo podrido me es perfectamente familiar.

Máscara


22. Observé cómo se operaba en mí un cambio total: no sólo había dejado de tener remordimientos, sino que procuraba ingeniármelas para improvisar nuevas y agudas caricias...Hasta el punto de que mis besos tenían la virtud de una vivificante llama.

Caricia


23. Durante los quince días que siguieron a aquella memorable noche, tan deliciosa como trágica, se apoderó de nosotros una especie de furia salvaje, que nos impulsaba a mezclar nuestros besos, nuestros cuerpos y nuestras almas en un abrazo y una posesión sin fin.

Furia


24. La señora Lanlaire disfruta enormemente con este tipo de órdenes sin lógica...Hoy es uno de esos días. No puedo más...Pero estoy segura de que a esa puerca la satisface verme en este estado. ¡Y pensar que existen sociedades dedicadas a la protección de los animales!

Señora


25. (...) Es un ambiente en el que sólo se advierte un único y sincero deseo: el del dinero, que añade un rasgo aún más odioso y bestial a todo lo que de ridículo tienen los fantoches que se codean con esa fauna. Es como si todos esos pobres fantasmas quisieran hacer creer que viven...

Odioso


26. Los sirvientes no somos unos rebeldes en potencia, dispuestos a aniquilar a nuestros amos, sino que somos en el fondo unos simples parásitos de ellos, unos esclavos con todo lo que la esclavitud implica de vileza moral, de inevitable corrupción y de esa rebeldía que en vez de liberarnos, lo único que hace es engendrar odios.

Parásitos

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