Frases de Cumbres borrascosas

Cumbres borrascosas

32 frases de Cumbres borrascosas (Wuthering heights) de Emily Brontë, libro de 1847.... Una historia de venganza y odio, de pasiones desatadas y amores desesperados que van más allá de la muerte. Cuando Heathcliff llega al hogar de los Earnshaw, su familia adoptiva, todo cambia.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Emily Brontë son: ambientada en la época victoriana, clases sociales, desigualdades sociales, fuerza de la pasión, hipocresía, huérfanos, matrimonio sin amor, moral burguesa, odio, pasión prohibida, poder del amor, traición, venganza.

Frases de Emily Brontë Libros de Emily Brontë

Frases de Cumbres borrascosas Emily Brontë

01. Estás perdido -pensé-. Te precipitas tú mismo hacia tu destino...

Destino


02. Mi existencia se resumiría en dos frases: condenación y muerte.

Existencia


03. (...) Era un ángel entonces. Verdaderamente, era imposible no desear proporcionarle todas las alegrías que fuera posible.

Desear


04. Perdone que la moleste. Una mujer con una cara como la de usted tiene necesariamente que ser buena.

Cara


05. (...) Lo que pasa es que he perdido el gusto de destruirles, y me siento con muy pocas ganas de destruir.

Ganas


06. Vamos. Un paseíto a caballo en una mañana tan hermosa es preferible a dormir una hora más.

Caballo


07. ¡A cada momento necesito recordarme a mí mismo que he de respirar, que ha de seguir palpitándome el corazón...!

Respirar


08. (...) Yo creo que los muertos reposan en sus tumbas, pero, sin embargo, no se debe hablar de ellos con esa frivolidad.

Frívolo


09. El tirano oprime a sus esclavos, y éstos, en lugar de volverse contra él, se vengan en los que están debajo.

Oprime


10. ¡Que te he tratado horriblemente y vas a vengarte! ¿Cómo vas a vengarte, torpe ingrato? ¿Cuándo te he tratado horriblemente yo?

Ingrato


11. (...) Seguramente los ladrones se proponian hacerles entrar por la ventana para que abriesen la puerta cuando estuviéramos dormidos, y poder así asesinarnos impunemente.

Ladrones


12. Te consta que mientes al decir que yo te he matado, y te consta también que tanto podré olvidarte como olvidar mi propia existencia.

Olvidarte


13. La traición y la violencia es exponerse a emplear un arma de dos filos con la que puede herirse el mismo que las maneja.

Traición


14. (...) La bestia ya se había convertido en carroña. Estaba muerto, rígido y helado, y no se podía hacer nada por él.

Bestia


15. Da gracias a que estás lejos de mi alcance -dijo él-. ¿Qué demonio te aconseja mirarme con esos infernales ojos? Bájalos y procura no recordarme que existes.

Alcance


16. Era un cuadro agradable. El cabello era rubio y levemente rizado en las sienes, los ojos grandes y reflexivos, y en conjunto una figura que resultaba incluso demasiado graciosa.

Cabello


17. La muestra de hoy me ha quitado las ganas de buscar amigos, ni en el campo ni en la ciudad. Un hombre sensato debe tener bastante compañía consigo mismo.

Compañía


18. Tú no perderás tu sangre fría, porque por tus venas no corre más que agua helada, pero mi sangre está hirviendo y tu frialdad me excita hasta lo inconcebible.

A sangre fría


19. Pero te advierto que el dios que invocaba es sólo polvo y ceniza, y al invocarle lo confundía de extraña manera con el propio demonio que le engendró a él.

Demonio


20. El pensar en él llena toda mi vida. Si el mundo desapareciera y él se salvara, yo seguiría viviendo, pero si desapareciera él y lo demás continuara igual, yo no podría vivir.

Mi vida


21. ¡Perdonarte cuando veo esos ojos y toco esas manos enflaquecidas! Bésame, pero no me mires. Sí; te perdono. ¡Amo a quien me mata! Pero ¿Cómo puedo perdonar a quien te mata a ti?

Perdonar


22. En ocasiones he soñado cosas que no he olvidado nunca y que han cambiado mi modo de pensar. Han pasado por mi alma y le han dado un color nuevo, como cuando al agua se le agrega vino.

Pensar


23. Ésta es de pavo -murmuraba para sí- y ésta de pato silvestre y ésta de pichón. ¡Claro: cómo voy a morirme si me ponen plumas de pichón en las almohadas! Pero cuando me acueste, las tiraré.

Almohadas


24. ¡Creo verla en las más vulgares facciones de cada hombre y cada mujer, y hasta en mi propio rostro! El mundo es para mi una horrenda colección de recuerdos diciéndome que ella vivió y que la he perdido.

Rostro

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