Frases de Correr

Correr

15 frases de Correr (Courir) de Jean Echenoz, libro de 2008.... Historia de Emil Zátopek, un corredor checo que deslumbra en los Juegos Interaliados de Berlín en 1946. Un muchachote rubio que siempre sonríe, motor excepcional sobre el que se han olvidado de montar la carrocería. Un hombre imparable.

Los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de Jean Echenoz son: carrera a pie, censura, comunismo, correr, deportes, guerra fría, juegos olímpicos, limitaciones, opresión, primavera de praga, sociedad del espectáculo.

Frases de Jean Echenoz

Frases de Correr Jean Echenoz

01. Yo soy mi propio médico.

Médico


02. Siempre quiere saber hasta dónde puede llegar.

Limitaciones


03. Corres raro pero no corres nada mal, le dice.

Correr


04. Mientras corre parece un boxeador luchando contra su sombra.

Boxeo


05. (...) Los monos parecen malos, atormentados, amargados, perpetuamente ofendidos, resentidos por haber dejado escapar la humanidad por un pelín.

Humanidad


06. Algún día se calculará que, sólo entrenándose, Emil habría dado tres veces la vuelta a la Tierra.

Entrenamiento


07. Estoy contento, declara Emil, pero siento que un joven no me haya vencido. Los jóvenes aman más que yo la victoria.

Jóvenes


08. Viljo Heino, a quien llaman el prestigioso corredor de los bosques profundos (...), el hombre silencioso y relajado que revolucionó el arte de la carrera rechazando las florituras de estilo para buscar sistemáticamente el menor esfuerzo.

Estilo


09. No le gusta el deporte, máxime porque su padre le transmitió su propia antipatía por el ejercicio físico, el cual no es a sus ojos sino una pura pérdida de tiempo y sobre todo de dinero.

Pérdida de tiempo


10. Emil podría estar satisfecho de sí mismo pero, como siempre, no lo está. Todo eso le ha recordado que debe correr más rápido, organizar mejor sus fuerzas, reservar la energía para el final y, sobre todo, estudiar con atención la táctica de sus adversarios para mejorar la suya.

Correr


11. No tengo suficiente talento para correr y sonreír a la vez, reconoce Emil. Correré con un estilo perfecto cuando se valore la belleza de una carrera según un baremo, como en el patinaje artístico. Pero yo, de momento, lo que tengo que hacer es correr lo más rápido posible.

Correr


12. El estadio de Zlin, situado en la zona industrial y feísimo, se halla enfrente de la central eléctrica: el viento barre el humo de las chimeneas, el hollín y el polvo, que caen en los ojos de los deportistas. Pese a tales inconvenientes, a Emil comienza a gustarle ese estadio, el aire pesado que se respira en él es bastante más puro que el del taller.

Chimenea


13. El apellido Zátopek (...) comienza a restallar universalmente con sus tres sílabas ligeras y mecánicas, despiadado vals de tres tiempos, ruido de galope, zumbido de turbina, repiqueteo de bielas o de válvulas acompasado por la k final, precedido por la z inicial que ya corre mucho: hace uno zzz y todo corre mucho, como si esa consonante fuera un juez de salida. Por otro lado, esa máquina está lubricada con un nombre fluido: la lata de aceite Emil engrasa el motor Zátopek.

Mecánica


14. El mecanismo falla primero en los detalles, una rodilla que afloja un poco a la izquierda, una punzada en el hombro, un inicio de calambre en la pantorrilla derecho, y rápidamente se cruzan los dolores y los problemas, se conectan en una red hasta que todo el cuerpo se descompone (...), el espectáculo de una zancada rota, mal escuadrada, inconexa, y pasa a ser un autómata lívido y desarticulado, cuyos ojos de hunden y se orlan de círculos cada vez más profundos.

Espectáculo


15. Hay corredores que parecen volar, otros bailar, otros desfilar, otros parecen avanzar como sentados sobre las piernas (...) Emil, nada de todo eso. Emil parece que se encoja y se desencoja como si cavara, como en trance (...) rostro crispado, tetanizado, gesticulante (...) un rictus que resulta ingrato a la vista (...) la lengua fuera intermitentemente, como si tuviera un escorpión alojado en cada zapatilla de deporte (...) todo su cuerpo se asemeja a un mecanismo descompuesto, dislocado, salvo al armonía de sus piernas, que muerden y mastican la pista con voracidad.

Zapatillas

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