Frases de Cándido o El optimismo - Página 2

21. ¿Hay mayor necedad que empeñarse en llevar continuamente encima una carga que siempre anhela uno tirar por tierra; horrorizarse de su existencia y querer existir, acariciar la serpiente que nos devora hasta que nos haya comido el corazón?

Necedad


22. ¿Y es cierto que en París se ríe la gente de todo? Verdad es, dixo el abate, pero se ríendándose al diablo; se lamentan de todo dando careajadas de risa; y riéndose se cometen las mas detestables acciones.

París


23. No había nada más hermoso, más diestro, más brillante, más bien ordenado que ambos ejércitos: las trompetas, los pífanos, los oboes, los tambores y los cañones formaban tal armonía cual nunca hubo en los infiernos.

Armonía


24. Cuando trabajamos en los ingenios de azúcar y nos coge un dedo la piedra del molino, nos cortan la mano; cuando nos queremos escapar, nos cortan una pierna; yo me he visto en ambos casos, y a ese precio se come azúcar en Europa.

Azúcar


25. He recorrido muchas provincias: en unas la mitad de los habitantes son locos, en otras, demasiado astutos; en éstas, bastante buenazos y bastante tontos; en aquéllas se dan de inteligentes. En todas la ocupación principal es el amor, murmurar la segunda, decir majaderías la tercera.

Habitantes


26. Vaya usted preguntando a cada pasajero, uno por uno, la historia de su vida, y mande que me arrojen de cabeza al mar si encuentra uno solo que no haya maldecido cien veces de la existencia y que no se haya creído el más desventurado de los mortales.

Existencia

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