Frases de Buenos días, tristeza


Me daba cuenta de que la despreocupación es el único sentimiento que puede inspirar nuestra vida sin darnos argumentos para defendernos.

Frases de serenidad


Permanecí inmóvil junto a la portezuela, mientras se me atropellaban mil pensamientos en la cabeza. Las actitudes nobles se me ocurren siempre demasiado tarde.

Frases de inmóvil


La vi adoptar su hermosa máscara de desprecio, esa cara de hastío y desaprobación que la favorecía admirablemente y que me asustaba un tanto.

Frases de desprecio


Ciertas frases desprenden para mí un aura intelectual, sutil, que me subyuga, por más que no las comprenda del todo. Sentí no tener una agenda y un lápiz para anotar aquélla.

Frases de lápiz


Te haces una idea un poco simplista del amor. No consiste en una serie de sensaciones independientes entre sí... Pensé que así habían sido todos mis amores. Una emoción súbita ante un rostro, un gesto, un beso... Instantes plenos, sin coherencia, a eso se reducía todo mi recuerdo. -Es otra cosa... Un cariño constante, la dulzura, la añoranza... Cosas que tú no puedes entender.

Frases de ¿qué es el amor?


Si llegaba al corazón de una persona era por descuido. De pronto entreveía todo ese mecanismo de los reflejos humanos, todo ese poder del lenguaje...Lástima que fuese a través de la mentira. Un día amaría a alguien apasionadamente y buscaría un camino hacia él, con precaución, con dulzura, temblándome la mano...

Frases de descuido


Me tumbaba después en la arena, cogía un puñado, lo dejaba escurrir entre los dedos y la arena caía en una lluvia amarillenta y suave. Pensaba que se escapaba como el tiempo, que eso era una idea fácil y que resultaba grato tener ideas fáciles. Era el verano.

Frases de verano


La suya era una mano fuerte y reconfortante: me había secado las lágrimas cuando sufrí mis primeras penas de amor, había cogido la mía en los momentos de tranquilidad y de felicidad perfecta, la había apretado furtivamente en los momentos de complicidad y de risa desatada.

Frases de complicidad


La libertad de pensar, y de mal pensar y de pensar poco, la libertad de elegir yo misma mi vida, de elegirme a mí misma. No puedo decir "de ser yo misma" puesto que no era más que un barro moldeable, pero sí la libertad de rechazar los moldes.

Frases de rechazar


Al margen del placer físico y muy real que me procuraba el amor, experimentaba una especie de placer intelectual pensando en él. Las palabras "hacer el amor" poseen una seducción propia, muy verbal, abstrayéndolas de su sentido. El término "hacer", material y positivo, unido a esa abstracción poética de la palabra "amor", me fascinaba. Había hablado de ello antes sin el menor pudor, sin el menor apuro, pero también sin percibir su encanto.

Frases de seducción


Me acariciaba el pelo y la nuca, cariñosamente. Yo no me movía. Tenía la misma sensación que cuando la arena se me escurría a los pies al retirarse una ola. Me invadía un deseo de derrota, de dulzura, y jamás otro sentimiento, ni la ira ni el deseo, se habían apoderado de mí con tal fuerza. Renunciar a la comedia, confiarle mi vida, ponerme en sus manos hasta el fin de mis días. Nunca había sentido una debilidad tan violenta y total. Cerré los ojos. Me dio la impresión de que mi corazón había dejado de latir.

Frases de debilidad


Corrí hacia el mar, y me zambullí gimiendo sobre las vacaciones que hubiéramos podido tener, que no tendríamos. Teníamos todos los elementos de un drama: un seductor, una mujer galante y una mujer juiciosa. Divisé en el fondo del mar una preciosa concha, una piedra rosada y azul. Hundí el brazo para cogerla, la conservé, suavecita y pulida, en la mano hasta la hora de comer. Decidí que era un talismán, que no me separaría de ella en todo el verano. No sé por qué no la he perdido, yo, que lo pierdo todo. Hoy la tengo en la mano, rosada y tibia, y me entran ganas de llorar.

Frases de vacaciones

Obras relacionadas

Buenos días, tristeza

Buenos días, tristeza (1954), Françoise Sagan
  • Libro, 1954
  • Original: Bonjour tristesse
  • Frases de Buenos días, tristeza: Una joven de diecisiete años y su padre viven felices, despreocupados, entregados a la vida fácil y placentera... Pero la aparición de Anne cambiará esta relación para siempre.
  • Libro esencial

Autor

Françoise Sagan (1935-2004): Escritora, novelista, dramaturga y guionista francesa, autora de "Buenos días, tristeza" (1954), "Una cierta sonrisa" (1956), "¿Le gusta Brahms?" (1959), "Golpes en el alma" (1972) y "Con mi mejor recuerdo" (1984).


Palabras clave

Volver a enamorarse Celos Adaptada al cine Adolescencia Manipulación Libertinaje Tristeza Relación padre-hija Complicidad Mayoría de edad

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