Frases de Zyklon B

Entonces se echaba rápidamente el cerrojo a la puerta y los enfermeros "desinfectadores", ya preparados, dejaban entrar de inmediato el gas por agujeros practicados en el techo. Los recipientes que contenían el gas se arrojaban al suelo y los gases se expandían rápidamente. Por el agujero de la cerradura de la puerta se podía ver que quienes se encontraban más cerca del recipiente caían muertos al instante. Se puede afirmar que, para un tercio del total, la muerte era inmediata. Los demás temblequeaban, se ponían a gritar cuando les faltaba el aire. Pero sus gritos pronto se transformaban en estertores y, en cuestión de minutos, todos caían estirados. Al cabo de veinte minutos a lo sumo, nadie se movía ya. El gas tardaba entre cinco y diez minutos en actuar; la duración dependía de las condiciones del tiempo –seco o húmedo, calor o frío-, de la composición del gas –que no era siempre la misma- y de cómo estaba formado el convoy –mayor o menor cantidad de sanos o enfermos, jóvenes o ancianos-. Las víctimas perdían el conocimiento al cabo de unos minutos, antes o después según la distancia que las separaba del recipiente. Los que gritaban, los viejos, los enfermos, los débiles y los niños caían antes que los sanos y jóvenes.

Frases de Rudolf Hoess


Durante mi ausencia por un viaje de servicio, mi sustituto, el Standartenführer Fritzsch, empleó por su cuenta y riesgo gases para exterminar a esos prisioneros de guerra (se refiere a los soviéticos). Procedió de la siguiente manera: las diversas celdas y sótanos rellenaba hasta el tope de prisioneros rusos. Protegiéndose con máscaras de gas, se hacía entrar en las celdas el Ciclón B, que producía la muerte inmediata. El Zyklon B era comúnmente empleado como insecticida por los oficiales Tesch y Stabinow. Siempre había una cantidad de gas a disposición de la administración. En los primeros tiempos, ese gas venenoso –un preparado de cianuro- era utilizado con la mayor precaución sólo por los empleados subalternos de Tesch y Stabinow. Más tarde, ciertos enfermeros graduados recibieron de esos oficiales la instrucción necesaria para utilizar el gas en la lucha contra parásitos y epidemias. Cuando Eichmann regresó a Auschwitz, le informé sobre el uso del Zyklon B y decidimos emplearlo en los futuros exterminios masivos.

Frases de Rudolf Hoess


Se mataba a los prisioneros con gas en las celdas del bloque 11. Yo asistí a la escena, protegido con una máscara antigás. El hacinamiento en las celdas era tal que las víctimas morían apenas entraba el Zyklon B. Un breve grito, casi ahogado, y todo había terminado.

Frases de Rudolf Hoess


El animal encargado de controlar todo el proceso se complacía, a menudo, haciendo sufrir algo más a aquella gente, a punto de morir. Aguardando la llegada del SS que debía introducir el gas, se divertía encendiendo y, luego, apagando la luz para asustarles un poco más. Cuando apagaba la luz, se escuchaba un ruido distinto saliendo de la cámara de gas; la gente parecía asfixiarse de angustia, comprendían que iban a morir. Luego volvía a encender la luz y se escuchaba una especie de suspiro de alivio, como si la gente creyera que la operación se había anulado. Luego, por fin, llegaba el alemán que traía el gas. Tomaba dos prisioneros del Sonderkommando para que le levantaran la trampilla desde el exterior, sobre la cámara de gas, luego introducía el Zyklon B por la abertura. La cubierta era de cemento muy pesado. El alemán nunca se hubiera tomado el trabajo de levantarla personalmente, teníamos que ser dos para ello. A veces yo, a veces otros. Nunca lo había dicho hasta hoy, pues me duele tener que admitir que debíamos levantar y volver a poner la tapa, una vez arrojado el gas. Pero así fue. (...) Una vez que había sido vertido el gas, la cosa duraba entre diez y doce minutos. Luego, finalmente, no se oía ya ruido alguno, ni alma viviente.

Frases de Shlomo Venezia


A continuación, después de coger las toallas que les entregan los prisioneros judíos empleados en el Sonderkommando, recorren tranquilos el largo pasillo que conduce al "baño y desinfección de ropa". Entran en una sala enorme en la que sólo hay uno agujeros, ahora cerrados, que parecen destinados a la ventilación del lugar. Las lámparas eléctricas están empotradas en el techo. Cuando se cierra la puerta detrás de la última persona del grupo, caen de los agujeros de arriba unos terroncillos azules. Es el gas, el zyklon b. No, no es tan fácil morir a causa del gas, no es una muerte rápida. Se sabe que debido al gran número de judíos que los alemanes panean gasificar, o quizá también por otros motivos, ahorran con el gas. Con una dosis suficiente de Blaugas (gas azul o zyklon b) la muerte es instantánea; pero la que se suministra aquí causa una lenta agonía.

Frases de Seweryna Szmaglewska


El silencio reina en los alrededores de los crematorios, el silencio reina en el campo. En medio de ese silencio, una muchedumbre de judíos avanza despacio a lo largo de la rampa. El gas zyklon b que los mata es invisible, sólo se manifiesta en forma de unas columnas de humo que salen de las chimeneas de los crematorios y se elevan despacio, densas y enmarañadas, hacia el cielo.

Frases de Seweryna Szmaglewska

Zyklon B

Frases de zyklon b - Seweryna Szmaglewska, Rudolf Hoess, Shlomo Venezia

Frases de zyklon b: Marca registrada de un pesticida a base de cianuro que se usó en la Alemania Nazi durante el Holocausto para asesinar a millones de personas: también conocido como "Cyclon B", consistía en ácido cianhídrico, junto con un estabilizador y un aditivo odorante e irritante de advertencia.

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