Frases de Muchedumbre

La multitud ha sido en todas las épocas de la historia arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás.

Frases de Gregorio Marañón


No puede haber semejante cosa, en las leyes o en la moralidad: Acciones prohibidas a un individuo y permitidas a una muchedumbre.

Frases de Ayn Rand


¡Ah! La muchedumbre prefiere lo que se cotiza, las almas serviles sólo respetan lo violento.

Frases de Friedrich Hölderlin


La relación pertenece al espíritu solitario. Ninguna muchedumbre concibe la relación.

Frases de Simone Weil


No me gusta el gentío, el número, las grandes comilonas, huyo de las mundanidades, soy más sociable en los encuentros cara a cara, en pequeños grupos, o bien durante un paseo, en el movimiento de la marcha.

Frases de Delphine De Vigan


Las palabras siempre han matado. - ¿Desde cuándo? -Desde que alguien grita "¡A muerte!" Y la muchedumbre lo cuelga.

Frases de "Huye rápido, vete lejos" (2001) Frases de Fred Vargas


Jamás había querido saber nada de los pobres, ni siquiera conocerlos de nombre. Se había negado siempre a admitir la existencia de las gentes humildes que trabajaban duramente y vivían de un modo miserable. "Viven mejor que nosotros -había dicho siempre-. Nosotros tenemos más sensibilidad y más inteligencia, y por eso sufrimos más que ellos". Y ahora, de pronto, veíase obligada a engrosar la turba de los miserables. La misma sensación de repugnancia, de humillación, de miedo, que había experimentado un día al pasar en un coche por entre una muchedumbre harapienta y amenazadora de huelguistas, oprimíala ahora.

Frases de "Los indiferentes" (1929) Frases de Alberto Moravia


A los humanos los tragaba en dosis pequeñas, más de tres la indigestaban.

Frases de "El amante japonés" (2015) Frases de Isabel Allende


Esta gente es maravillosa cuando es buena. No hay gente como esta cuando es buena, y cuando es mala no hay gente peor en el mundo.

Frases de "Por quién doblan las campanas" (1940) Frases de Ernest Hemingway


Las nubes se amontonaban; El cielo tormentoso calentaba la electricidad de la muchedumbre, que se arremolinaba sobre sí misma, indecisa, con amplio impulso de oleaje, y se sentía en sus profundidades una fuerza incalculable y como la energía de un elemento.

Frases de "La educación sentimental" (1869) Frases de Gustave Flaubert