Frases de Infame

Es un infame el que quiere ver a sus enemigos arrodillados en desfortuna.

Frases de Nicolae Iorga


E incluso si tu enemigo sufriera como deseas, ¿Cómo te beneficiaría a ti? Si me respondes: "por lo menos, me sentiría satisfecho", ¿Existe, acaso, mente más infame que esta?

Frases de Shantideva


Clara, bella y perfumada, era una tarde serena, de esas tardes en que el cielo todas sus galas ostenta, en que la brisa y la flor nos hablan con voz secreta, en que las bellas inspiran, en que medita el poeta, en que el infame se esconde, en que el pueblo se recrea.

Frases de Bartolomé Mitre


El mundo nunca supo tanto de sí mismo y de su naturaleza como ahora, pero no le sirve de nada. Siempre hubo maremotos, fíjese. Lo que pasa es que antes no pretendíamos tener hoteles de lujo en primera línea de playa...El hombre crea eufemismos y cortinas de humo para negar las leyes de la naturaleza. También para negar la infame condición que le es propia. Y cada despertar le cesta los doscientos muertos de un avión que se cae, los doscientos mil de un tsunami o el millón de una guerra civil.

Frases de Arturo Pérez-Reverte


Salvo morirse, todo en la vejez es impropio: matar, reírse, el sexo y sobre todo seguir viviendo. Salvo morirse, todo en la vejez es impropio. La vejez es indigna, indecente, repulsiva, infame, asquerosa, y los viejos no tienen más derecho que el de la muerte.

Frases de Fernando Vallejo


Uno puede sonreír y sonreír, siendo un infame.

Frases de "Hamlet" (1601) Frases de William Shakespeare


En la jaula infame de nuestros vicios, ¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo!

Frases de "Las flores del mal" (1857) Frases de Charles Baudelaire


La costumbre es la más infame de las enfermedades porque te hace aceptar cualquier desgracia, cualquier dolor, cualquier muerte.

Frases de "Un hombre" (1979) Frases de Oriana Fallaci


Y el dinero iba cayendo a puñados a los bolsillos de las dos avariciosas tías. Pero mientras todo este bullicio tenía lugar, el pobre James había sido obligado a quedarse encerrado en su habitación, mirando a través de los cristales de la ventana a la multitud de gente que hormigueaba abajo en el jardín. Ese bruto infame no haría más que estorbar a todo el mundo si lo dejáramos andar suelto por ahí, había dicho la Tía Spiker por la mañana. ¡Oh, por favor! , les había rogado. Hace años y años que no veo a otros niños, y habrá montones de ellos con los que podría jugar. Y además puedo ayudaros en lo de las entradas. ¡Cállate la boca! , había cortado la Tía Sponge. Tu Tía Spiker y yo estamos a punto de hacernos millonarias, y lo último que se nos ocurriría sería dejar mezclarse a un gusano como tú en nuestros asuntos para estropearlo todo. A última hora, al anochecer del primer día y cuando ya toda la gente se había marchado, las tías abrieron la habitación de James y le mandaron afuera a recoger las cáscaras de plátano y naranja, y los papeles que la multitud había tirado por el suelo. -Por favor, ¿Podría comer algo antes? -rogó-. No he comido nada en todo el día. - ¡No! -le gritaron, echándole fuera-. Estamos demasiado ocupadas para cocinar. ¡Tenemos que contar nuestro dinero!

Frases de "James y el melocotón gigante" (1961) Frases de Roald Dahl