Frases de Gueto

(...) Transcurridos los tres días, un nuevo decreto: cada judío debía llevar la estrella amarilla. Los notables de la comunidad vinieron a ver a mi padre –que tenía relaciones en las altas esferas de la policía húngara- para preguntarle qué pensaba de la situación. Mi padre no la veía demasiado negra, o tal vez no quería desalentar a los otros y echar sal en sus heridas: - ¿La estrella amarilla? De eso no se muere... ( ¡Pobre padre! ¿De qué has muerto entonces? ) Pero ya se proclamaban nuevos edictos. Ya no teníamos derecho a entrar en los restaurantes, en los cafés, a viajar en tren, a ir a la sinagoga, a salir a la calle después de las dieciocho horas. Después fue el ghetto.

Frases de Elie Wiesel


Ahora los informes dicen que se está vaciando el gueto de Varsovia de la misma forma. Hay cerca de cuatrocientas mil personas en él, y se usan para ese propósito batallones de policía ucranianos y lituanos, en lugar de policía alemana. Cuesta creer todo esto e intento no hacerlo, no tanto porque me preocupe el futuro de nuestra nación, que tendrá que pagar algún día esas monstruosidades, sino porque no puedo creer que Hitler quiera una cosa semejante y que haya alemanes que puedan dar órdenes así. Pero, en tal caso, sólo puede haber una explicación: son enfermos o anormales, o están locos.

Frases de Wladyslaw Szpilman


El quinto día por la tarde Ziszás [un SS] nos informó de que la operación para "limpiar el gueto de elementos no trabajadores" había concluido y podíamos volver a entrar en él. El corazón nos saltaba en el pecho. Las calles del gueto eran un espectáculo de devastación. Las aceras estaban cubiertas de cristales rotos procedentes de las ventanas. (...) cada pocos pasos veíamos cuerpos de personas asesinadas. Era tal el silencio, que las paredes de los edificios nos devolvían el eco de nuestros pasos, como si estuviéramos atravesando una garganta rocosa en las montañas. No encontramos a nadie en nuestra habitación, que no había sido saqueada.

Frases de Wladyslaw Szpilman


(...) Muy pronto comenzaron las primeras represalias armadas en el gueto, en primer lugar contra los elementos corruptos que había entre nosotros. Fue asesinado uno de los peores policías judíos: Lejkin, célebre por su diligencia para cazar gente y entregar sus cuotas en el Umschlagplatz. Al poco tiempo murió a manos de asesinos judíos un hombre conocido como Primero, que actuaba de enlace entre la Gestapo y el Consejo Judío. Por primera vez los espías del gueto empezaban a tener miedo.

Frases de Wladyslaw Szpilman


Había otra cosa que interesaba a la gente en esa época: entres sus restantes actividades cotidianas, los alemanes se habían aficionado a hacer películas. Nos preguntábamos por qué. Irrumpían en un restaurante y les decían a los camareros que preparan una mesa con la mejor comida y la mejor bebida. Luego ordenaban a los clientes que rieran, comieran y bebieran, y los tomaban en celuloide divirtiéndose así. Los alemanes filmaban las representaciones de opereta en el cine Femina de la calle Leszno y los conciertos sinfónicos dirigidos por Marian Neuteich que se ofrecían allí miso una vez por semana. Insistían en que el presidente del Consejo Judío celebrara una lujosa recepción e invitara a todas las personas destacadas del gueto, y también filmaban la recepción. Por último, un día agruparon a cierto número de hombres y mujeres en los baños públicos, les dijeron que se desnudaran y se bañaran en la misma sala, y filmaron la curiosa escena con todo detalle. Sólo mucho más tarde descubrí que esas películas estaban pensadas para la población del Reich y del extranjero. Los alemanes hacían las películas antes de acabar con el gueto, para desmentir posibles rumores en caso de que llegaran al mundo exterior noticias de lo ocurrido. Mostraban lo bien que vivían los judíos de Varsovia, y también lo inmorales y despreciables que eran: para eso servían las escenas de hombres y mujeres judíos compartiendo el baño, desnudándose sin pudor unos delante de los otros.

Frases de Wladyslaw Szpilman


(...) Sólo cuando me encontraba a salvo al otro lado de la calle Chlodna veía yo el gueto como era en realidad. Sus gentes no tenían capital ni objetos de valor ocultos; se ganaban el pan comerciando. Cuanto más se internaba uno en el laberinto de callejuelas, más vivaz y urgente era el comercio. Mujeres con niños agarrados a la falda abordaban a los viandantes ofreciéndoles su mercancía: unos pocos pasteles sobre un trozo de cartón. Constituían toda la fortuna de esas mujeres, y que sus hijos tuvieran un trocito de pan negro para comer esa noche dependía de que se vendieran.

Frases de Wladyslaw Szpilman


La realidad del gueto era peor precisamente porque guardaba la apariencia de libertad. Uno podía salir a la calle a pasear y mantener la ilusión de que estaba en una ciudad por completo normal. Los brazaletes que nos señalaban como judíos no nos molestaban porque todos los llevábamos y, después de cierto tiempo de vivir en el gueto, me di cuenta de que me había acostumbrado del todo a ellos; (...) Sin embargo, las calles del gueto –y sólo ellas- terminaban en muros. (...) Entonces la parte de la calle que estaba al otro lado del muro se convertía de golpe en el lugar que más me gustaba y más necesitaba de todo el mundo. (...) Volvía sobre mis pasos, anonadado, y seguía así día tras día, siempre con la misma desesperación.

Frases de Wladyslaw Szpilman


(...) Se colocaron carteles a la entrada de las calles que más tarde señalarían el límite del gueto judío, en los que se informaba a los viandantes de que esas calles estaban infectadas de tifus y era mejor evitarlas. Un poco después el único periódico de Varsovia que publicaban en polaco los alemanes ofreció un comentario oficial sobre el asunto: los judíos no sólo eran parásitos sociales, sino que además contagiaban la infección. No se trataba, decía el reportaje, de encerrarlos en un gueto, palabra que, por otra parte, no había que utilizar. Los alemanes eran una raza demasiado culta y magnánima, decía el periódico, para confinar, ni siquiera a parásitos como los judíos, en guetos, residuo medieval indigno del nuevo orden de Europa. En lugar de ello, tenía que haber un barrio judío en la ciudad en el que vivieran sólo judíos, para que allí gozaran de libertad total y pudieran continuar practicando sus costumbres y su cultura racial. Por razones de mera higiene, ese barrio tenía que estar rodeado por un muro, de modo que el tifus y las demás enfermedades judías no se extendieran a otras zonas de la ciudad. Este reportaje humanitario se ilustraba con un pequeño mapa en el que aparecían las fronteras exactas del gueto.

Frases de Wladyslaw Szpilman


[Tras la visita al gueto de Lodz] Estos ya no son hombres, son animales. Por eso, no se trata de una tarea humanitaria, sino quirúrgica. Hay que hacer incisiones aquí, y enteramente radicales.

Frases de Joseph Goebbels


El hogar era el hogar, aunque ese hogar fuera el gueto.

Frases de "28 días" (2014) Frases de David Safier

Gueto

Área separada para la vivienda de un determinado origen étnico, cultural o religioso, voluntaria o involuntariamente, en mayor o menor reclusión: el primer gueto fue instituido en Venecia en 1516.

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