Frases de Yukio Mishima - Página 6

01. A partir de aquel día, me sentí enamorado de Omi... "Confesiones de una máscara" (1948)

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02. Cuando la ola retrocedió, quedé lavado de mi corrupción. Juntamente con las aguas en retirada, juntamente con los incontables organismos vivos que en ellas había -microbios, semillas de plantas marinas, huevos de peces- mis millares de espermatozoides habían sido absorbidos por el mar espumeante y arrastrados lejos de mi. "Confesiones de una máscara" (1948)

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03. El arma que era mi imaginación dio muerte a gran número de soldados griegos, a muchos esclavos blancos de Arabia, príncipes de tribus salvajes, ascensoristas de hotel, camareros, chulos, oficiales del ejército, trapecistas de circo...Era yo como uno de esos salvajes merodeadores que, al no saber la manera de expresar su amor, cometen la equivocación de matar a las personas que aman. Y yo besaba los labios de aquellos que se habían desplomado y que, en el suelo, aún se convulsionaban espasmódicamente. "Confesiones de una máscara" (1948)

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04. Cuando un muchacho de catorce o quince años descubre que es más dado a la introspección y a la conciencia de sí mismo que la mayoría de chicos de su misma edad, incurre fácilmente en el error de creer que ello se debe a que ha alcanzado una madurez superior a la de sus compañeros. Ciertamente, yo cometí ese error. "Confesiones de una máscara" (1948)

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05. Durante este periodo, la atracción que anteriormente solo había sentido hacia muchachos mayores que yo se fue ampliando poco a poco hasta alcanzar también a muchachos más jóvenes. Eso no dejaba de ser natural, ya que, en aquellos tiempos, esos muchachos más jóvenes que yo tenían la misma edad en que Ofi se hallaba en los tiempos en que estaba enamorado de él. "Confesiones de una máscara" (1948)

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06. Un hermoso muchacho, que aún no había cumplido los diecisiete años, acababa de ingresar en la escuela. Tenía pálida la piel, los labios dulces y cejas de curva perfecta. "Confesiones de una máscara" (1948)

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07. Mi padre no me permitió elegir carrera tuve que ingresar en la facultad de Derecho. Pero eso no me molestó gran cosa por cuanto estaba convencido de que pronto sería llamado a filas y moriría en batalla. También estaba convencido de que mi familia hallaría piadosa muerte en un bombardeo aéreo, con lo que no quedaría ni un solo superviviente. "Confesiones de una máscara" (1948)

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08. Los bombardeos aéreos comenzaron a ser más y más frecuentes. Me daban un miedo insólito, pero, al mismo tiempo, sin que supiera por qué, esperaba la muerte con impaciencia. A pesar del pavor que me provocaban los ataques aéreos, estaba al mismo tiempo ansioso de morir. "Confesiones de una máscara" (1948)

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09. (...) Sin embargo, sería un error creer que las piernas de la hermana de Kusano me producían excitación sexual. Como he dicho antes, carecía totalmente de deseos sexuales centrados en personas del sexo opuesto. Eso queda plenamente demostrado por el hecho de no haber sentido el menor deseo de ver un cuerpo desnudo de mujer. "Confesiones de una máscara" (1948)

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10. Había llegado a la conclusión de que yo podía amar a una muchacha sin sentir el más leve deseo. Eso constituía probablemente la más insensata pretensión que se haya dado en la historia de la humanidad. Sin darme cuenta, pretendía ser -y pido perdón, amparándome en mi natural tendencia a la hipérbole- el Copérnico de la teoría del amor. "Confesiones de una máscara" (1948)

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11. La fábrica de aviones, situada en una zona desolada y polvorienta, era tan grande que se tardaba treinta minutos en cruzarla de un extremo a otro. Varios millares de obreros producían en ella un constante zumbido. Yo era uno de ellos, con la identificación de empleado temporal 953, Identidad N4409. "Confesiones de una máscara" (1948)

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12. En mi vida he visto fábrica tan extraña. En ella, todas las técnicas de la ciencia y de la dirección de empresas, aunadas al pensamiento de excelsos cerebros exactos y racionales, estaban consagradas a una sola finalidad: la Muerte. "Confesiones de una máscara" (1948)

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Influencias

Autores relacionados

Kenzaburo Oe Natsume Soseki Osamu Dazai

Yukio Mishima


Escritor, novelista, dramaturgo, poeta, ensayista, crítico y actor japonés de nombre Kimitake Hiraoka, considerado uno de los más grandes escritores de la historia del Japón.

Sobre Yukio Mishima

Yukio Mishima nace en el seno de una familia de clase alta y fue criado por su abuela Natsu, de aspiraciones aristocráticas y proveniente de una familia vinculada a los samurái de la era Tokugawa.

Estudió en la exclusiva escuela Gakushüim, donde escribió su primer cuento en 1938 y en 1941 su primer libro de relatos.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1938-1945) no pudo cumplir el servicio militar por estar enfermo de tuberculosis, suceso que él mismo entendió como una humillación y que se convirtió un trauma lacerante e imborrable y en su lugar trabajó en una fábrica aeronáutica.

En 1947 Yukio Mishima obtuvo un doctorado en Derecho por la Universidad de Tokio y comenzó a trabajar como funcionario en el Ministerio de Finanzas japonés, pero tras un breve tiempo abandonó el empleo para dedicarse por entero a la actividad literaria.

En junio de 1949 publicó "Confesiones de una máscara", obra que cosechó un inmediato éxito y que supuso su definitiva consagración en el mundo literario.

Desde 1955 emprendió un intenso programa de actividad física que incluía levantamiento de pesas y artes marciales y tiempo después realizó adiestramiento militar en la base de Sietai, junto con un grupo de estudiantes universitarios.

Después de una breve relación con Michiko Shoda (quien tiempo después se convertiría en esposa del Emperador Akihito), se casó con Yoko Sugiyama en 1958 y tiempo después la pareja tuvo dos hijos.

Entre 1966 y 1970 publica su obra cumbre, la tetralogía "El mar de la fertilidad", compuesta por las novelas "Nieve de primavera" (1966), "Caballos desbocados" (1968), "El templo de la aurora" (1970) y "La corrupción de un ángel" (1970), completada esta última el mismo día de su muerte.

Tras ocupar la sede del estado mayor nipón en un intento de forzar la recuperación de los ideales heroicos de preguerra, se quitó la vida mediante el rito del seppuku al grito de "Larga vida al emperador".

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