Frases de Yasunari Kawabata

El camino estaba congelado. La aldea estaba en silencio, inmóvil bajo el cielo estrellado. Komako alzó los faldones de su kimono y los acomodó en el obi. La luna parecía cortada a cuchillo contra el hielo espectralmente azul. Primera parte, País de nieve

Frases de "País de nieve" (1937) Frases de Cielo estrellado


Por muy confusas que sean las palabras, ciertamente son más fáciles de entender que un gesto torpe. Sin palabras, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Gesto


¡Qué extraño! Supongo que lo del retrovisor es porque los fantasmas no se reflejan en los espejos. -Eso es lo que dicen, que los fantasmas no producen reflejo aunque puedan ser vistos por ojos humanos...-Sí, pero me imagino que los ojos de las personas sí la ven. Los espejos no son tan impresionables -quise explicar. Pero no continué porque advertí que son humanos los ojos que miran los espejos. -Sin embargo, sólo dos o tres personas la han visto -dijo el conductor. Sin palabras, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Fantasma


He oído que no habla. Sería bueno que al menos diera las gracias, ¿No? Pero claro, cuando los fantasmas hablan no hacen otra cosa que quejarse. Sin palabras, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Queja


Por muy desencantado que se pueda estar del mundo, el suicidio no es una forma de iluminación; por muy admirable que sea, el hombre que se suicida está lejos del reino de la santidad. Yo no admiro ni estoy de acuerdo con el suicidio.

Frases de Suicidio


La sirena de una ambulancia se fue acercando por entre las calles oscuras. Producía una opresiva sensación de angustia. - ¡Odio ese sonido! Hoy ya lo he oído tres veces... Hay numerosos accidentes por ser final de año. Los transeúntes van deprisa y los autos volando. Es peligroso. Me dijeron que casi siempre que salen las ambulancias es porque hay personas heridas. No tanto por enfermos. Gotas de lluvia, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Calamidades


Los postigos exteriores de las ventanas no tenían rendijas. Sólo había una débil claridad en la habitación. Jiro se quedó mirando la cara de Utako y sintió revivir el amor que en otro tiempo había sentido por ella. Tuvo la impresión de que su rostro no había cambiado. Primera nieve en el monte Fuji, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Amor de mi vida


(...) Es como el balbuceo de un niño, ¿Verdad? El amor materno lo comprende... El balbuceo de un niño es el principio de la palabra, por lo tanto el amor es el principio de la palabra. Sin palabras, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Amor de madre


El telón de hojas amarillas, al tener delante esos árboles despojados de hojas, parecía ascender hacia lo alto del camino en capas sucesivas de un color cada vez más intenso. Tanto en los árboles desnudos como en los cubiertos de hojas era impresionante esa sensación de inmensidad que hace notables a los árboles ginkgo. Por un lado, la figura apretada de los árboles desnudos se levantaba hacia el cielo como abrazando los troncos con innumerables ramitas pequeñas. Por otro, el esplendor de los colores del otoño reunido en el volumen de capas de hojas espesas, al absorber la luz de la mañana, aquietaba la soledad del paisaje. Una hilera de ginkgo, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Paisaje


Me sorprendió la hermosura de su cuello alargado visto de perfil. Aun en una mujer hubiese sido un cuello largo y delgado. Pero sus dimensiones no daban la sensación de ser exageradas. Poseía una hermosa forma natural. La exquisitez de su curvatura era indecible. Con naturalidad, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Sensualidad


¡Suéltame! ¡Suéltame!... ¿Qué mal te he hecho? Perdóname... Ay, te odio a ti y a todo lo que tenga que ver contigo -dijo entrecortadamente. Su rostro había perdido el color. En aquel país. En este país, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Menospreciar


El espectro de la cabeza de la mujer se desvaneció. La flor de un crisantemo quedó flotando como una ilusión. La nieve comenzó a caer sobre la roca. La roca y el crisantemo se tiñeron de la misma blancura. Se hizo imposible percibir la flor. Después, el gris ceniza del crepúsculo lo envolvió todo: la nieve, la roca, el crisantemo. El crisantemo en la roca, Primera nieve en el monte Fuji

Frases de "Primera nieve en el monte Fuji" (1958) Frases de Crepúsculo

Contexto histórico

Cubismo Dadaísmo Expresionismo Período Edo Premio Nobel de Literatura Realismo mágico Segunda Guerra Mundial Suicidio

Influencia en las frases de Yasunari Kawabata

Autores relacionados

Junichiro Tanizaki Kenzaburo Oe Natsume Soseki Osamu Dazai Yukio Mishima

Ocupación

Escritores » Escritores siglo XIX » Escritores de Japón

Novelistas » Novelistas siglo XIX » Novelistas de Japón

Periodistas » Periodistas siglo XIX » Periodistas de Japón

Yasunari Kawabata

Frases de Yasunari Kawabata

Frases de Yasunari Kawabata: Escritor, periodista y novelista japonés, autor de "País de nieve" (1937), "Mil grullas" (1952), "El maestro de Go" (1954), "La casa de las bellas durmientes" (1961) y "Lo bello y lo triste" (1965).

Biografía Yasunari Kawabata

Yasunari Kawabata nace en el seno de una familia de clase media integrada por los padres y una hermana mayor, y sus primeros años transcurren en Osaka, la tercera ciudad más grande de Japón.

En 1903 los hermanos Kawabata quedan huérfanos, siendo Yasunari criado por sus abuelos y su hermana por una tía, a quien sólo volvería a ver diez años después, en 1906.

Ese mismo año moriría su abuela (1906), un año después su hermana (1907) y su abuelo en mayo de 1914, quedándose sin parientes a los 15 años de edad, hecho que marcó profundamente su personalidad y lo hizo un solitario empedernido.

Tras finalizar sus estudios secundarios en 1907, se trasladó a Tokio para ingresar en la Universidad Imperial de Tokio, cursando la carrera de Literatura en Lengua Inglesa, y un año después cambia a la de Literatura del Japón.

En 1924 finaliza sus estudios universitarios y participa de varias revistas literarias de la época, entre ellas "Shinjicho" y "Bungei-jidai", debutando como escritor en 1926 con la publicación de "La bailarina de Izu".

Durante la década de 1920, Yasunari Kawabata vivió en el distrito de Asakusa (Taito, Tokio), experimentando con diferentes estilos de escritura hasta 1934, cuando se traslada a Kamakura (prefectura de Kanagawa, región de Kanto sobre la isla de Honshu), donde tras un periodo de vida social muy activa, se volvió extremadamente solitario.

Trabajó como periodista para el periódico "Mainichi Shimbun", uno de los más importantes de Japón durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), aunque se negó a participar en el fervor militarista que abundaba en esa época.

En el periodo de posguerra publicó varias de sus mejores obras, "Mil grullas" (1952), "El rumor de la montaña" (1954), "El maestro de Go" (1954) y "La casa de las bellas durmientes" (1961).

Golpeado por la muerte de su amigo y discípulo Yukio Mishima en 1970 y afectado por la enfermedad de Parkinson, Yasunari Kawabata se suicida en circunstancias que aún no están totalmente claras.

Libros destacados

  • País de nieve (1937)
  • Mil grullas (1952)
  • El maestro de Go (1954)
  • La casa de las bellas durmientes (1961)
  • Lo bello y lo triste (1965)
  • La bailarina de Izu (1926)

Enlaces

Síguenos en