Frases de Taylor Caldwell

(...) Y entonces la gente pregunta: ¿Dónde está nuestra policía? Todo lo que saben hacer es poner multas de tráfico. Le diré dónde están los policías -prosiguió-. Están haciendo sus rondas de día y de noche, aunque saben que es inútil. La gente no va a apoyarles.

Frases de Policía


Los tiranos sienten un particular cariño por la guerra, pues distrae al pueblo de toda justa queja contra ellos. También acrecienta el poder de los tiranos, porque éstos, alegando que la patria está en peligro, pueden imponer aún más onerosas restricciones a la libertad.

Frases de Tiranos


El caos reinaba en todas partes porque los proscritos y los psicópatas ya no eran lo que eran realmente: criminales. Ahora eran "perturbados mentales", "víctimas de hogares destrozados" o "individuos privados de cultura y de las ventajas y privilegios que les correspondían".

Frases de Psicópata


Esos hombres, si son hombres verdaderamente, parecen bestias. De hecho son bestias, ay, y carecen por completo de sensibilidad. No crean belleza ni esplendor; graznan como los cuervos, y sus almas están enroscadas en el error. Vagan como ovejas sin mente, pero ovejas violentas.

Frases de Ovejas


Los jardines se extendían oscuros bajo la noche, pero los ruiseñores ya habían empezado a cantar. Vasijas con incienso, ardían en todos los rincones de los salones y el aire cálido estaba cargado con un aroma que vencía incluso al de las flores que se alzaban en los grandes jarrones chinos.

Frases de Incienso


(...) Lo que él no sabía es que las naciones nunca se apartan de los abismos, porque todavía se aferraba a sus ilusiones y seguía creyendo que una nación corrompida podía volver a ser pía y virtuosa sólo con que "el pueblo lo quisiera". (...) La corrupción es irreversible cuando ha llegado a pudrir el alma de una nación.

Frases de Corrupción


Una mariposa roja como la sangre se le posó, cual un pétalo de rosa, sobre las rodillas y, mientras la miraba, sus ojos se llenaron de lágrimas. No era sólo la belleza del insecto lo que aceleraba los latidos de su corazón. Era su misma existencia, y el enigma de su existencia. La dominaba un ansia de adoración, pero no sabía por qué.

Frases de Latidos


¡Que los hombres sigan protegiéndonos y nosotras continuaremos gobernándolos desde el lecho con nuestras zalamerías! El que ocupa un trono jamás disfruta de paz y calma. Pero la que es la voz tras el trono, por oculta que esté, disfruta de todas las ventajas y todas las prerrogativas del poder y puede dormir tranquilamente toda la noche.

Frases de Trono


Los hombres jóvenes son como toros -decía Targelia con severidad-, por tanto, a menos que sean extraordinariamente ricos e importantes, jamás les entrego a una de mis doncellas. Una prostituta y una de mis cortesanas delicadas serían lo mismo para ellos en la cama; puesto que ambas están igualmente equipadas, ellos no saben distinguirlas.

Frases de Doncella


Los acontecimientos no caen sobre los hombres; éstos los crean a través de sus gobiernos y sus políticas. El terror no desciende sobre ellos desde el cielo, de la nada; lo traman ellos mismos. ¿No se conspiran siempre en secreto las guerras y se sueltan sobre los ciudadanos con lemas nobles, para que éstos acepten luchar y morir sin lamentarse?

Frases de Luchar


¿Quiere un canto anticuado y sentimental en el que no creo, y que resulta absurdo en estos días ilustrados y sofisticados? Yo no soy un párroco, mi querida señora, lleno de consoladores tópicos y suaves aforismos. Soy un profesor, un líder, un guía para mi congregación. ¿Acaso espera que la tranquilice con alguna historia evangélica, o que invoque a algún dios tribal?

Frases de Sentimental


Fue fácil pronosticar el fracaso absoluto de tan sabio gobierno, porque los hombres son estúpidos y prefieren cobijarse en los brazos de la esclavitud a pararse ante los vientos de la libertad y vivir de acuerdo con este difícil camino, y por su naturaleza prefieren robar que trabajar, dormir que vivir, comer que pensar, traicionar que ser fieles, deshonrar en lugar de honrar.

Frases de Libertad

Contexto histórico

Feminismo

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Taylor Caldwell

Frases de Taylor Caldwell

Frases de Taylor Caldwell: Escritora, periodista y novelista inglesa que desarrolló toda su obra en Estados Unidos, siendo una de las escritoras más famosas y leídas del siglo XX en su país y consagrándose con la publicación de la novela histórica "La columna de hierro" (1965), dónde recrea la vida de Marco Tulio Cicerón en la Roma imperial.

Nombres

RealJanet Miriam Holland Taylor Caldwel
SeudónimoJ. Miriam Reback, Marcus Holland, Max Reiner

Biografía Taylor Caldwell

Taylor Caldwell nació en el seno de una familia con ascendencia escocesa, de padre dibujante y madre ama de casa.

En 1907 emigró a los Estados Unidos con su familia y poco tiempo después falleció el padre, teniendo una infancia difícil con muchos apremios económicos.

En 1918 Taylor Caldwell contrajo matrimonio con William Fairfax Combs y trabajó como periodista de la corte del Departamento del Trabajo del estado de Nueva York en Buffalo en 1923 y como empleada en las oficinas de Buffalo del Departamento del Trabajo y en las de Inmigración, llegando a ser miembro del Consejo de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia en 1924.

En 1931 obtuvo tres certificados que llamó "mis pasaportes a la libertad": Su certificado de bachiller en arte de la Universidad de Buffalo a la que había asistido a sus cursos nocturnos, el decreto de divorcio de Combs y tercero su certificado de matrimonio con Marcus Reback, quien había sido su jefe en el Departamento de Inmigración en Buffalo.

A partir de 1938 dejó su trabajo de oficina y comenzó a dedicarse a la escritura a tiempo completo, usando numerosos seudónimos como "Marcus Holland" y "Max Reiner".

En 1967 Taylor Caldwell perdió casi por completo su capacidad auditiva y en 1970 su segundo matrimonio terminó con la muerte de Reback.

En 1972 contrajo matrimonio con William E.

Stancell de quien se divorció al año siguiente y en 1978 se casó con Robert Prestie.

Tras sufrir un derrame cerebral en 1974, se trasladó junto a su esposo a Greenwich, donde continuó escribiendo hasta 1980 cuando un segundo derrame cerebral la dejó incapacitada de hablar y con numerosas complicaciones.

Falleció a los 84 años de edad víctima de un cáncer de pulmón que la aquejaba hacía varios años.

Libros destacados

  • La columna de hierro (1965)
  • Gloria y esplendor (1974)
  • La dinastía de muerte (1938)
  • Médico de cuerpos y almas (1958)
  • Sólo Él sabe escuchar (1966)
  • Diálogos con el diablo (1967)

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