Frases de Tadeusz Borowski

Trabajamos bajo tierra y sobre la tierra, bajo techado y a la intemperie, usando palas, picos y palancas. Trabajamos en la plataforma del tren, cargando sacos de cemento, colocando ladrillos o raíles del ferrocarril, vallando fincas, allanando el terreno con nuestros pies... Ponemos los cimientos de una civilización nueva y terrible. Ahora sé qué elevado precio pagaron otros en la Antigüedad. ¡Qué crimen espantoso fueron las pirámides de Egipto, los templos y estatuas griegas!

Frases de Pirámides


En el pasado observaba el mundo con los ojos bien abiertos y llenos de asombro, poniendo los cinco sentidos cuando transitaba por las calles, como un gato joven caminando sobre el antepecho de una ventana. Ahora, sin embargo, puedo dejarme llevar con total indiferencia por la multitud en movimiento y restregarme con cuerpos calientes femeninos sin sentir la más mínima emoción, inmune a la seducción de las muchachas, a la desnudez de sus rodillas y a sus cabellos aceitosos e intrincadamente rizados.

Frases de Indiferencia


¿Cómo es posible que no den un solo grito, que no escupan a la cara a sus verdugos, que no se les tiren al cuello? Nos quitamos la gorra ante los SS que vuelven del bosque; si leen nuestros nombres, iremos con ellos tranquilamente a la muerte. Pasamos hambre, nos mojamos bajo la lluvia, se llevan a nuestros seres cercanos. Lo ves: ¡Es magia! ¿Cuál es el secreto de este poder de unos hombres sobre otros? ¿De dónde procede nuestra pasividad imperturbable? Sólo tenemos un arma: todavía somos muchos y no cabemos todos al mismo tiempo en las cámaras de gas.

Frases de Cámaras de gas


(...) Pero el mejor ejercicio que conozco era el juego en grupo "¡Ataque aéreo, cuerpo a tierra!". Se formaban dos filas y cada equipo tenía que correr llevando una escalera en alto. Los participantes tenían que sujetar la escalera con una sola mano. Cuando el SS que dirigía el juego gritaba: "¡Ataque aéreo, cuerpo a tierra!", todos tenían que tumbarse, unos encima de otros, sin soltar la escalera. Al que la soltaba lo mataban a palos o le azuzaban a los perros para que lo despedazaran. Después el SS empezaba a pasearse por encima de la escalera. Por último, había que levantarse sin salirse de la fila y sin caer al suelo.

Frases de SS


Si te hubiera dicho aquel día cuando bailamos los dos en una habitación pequeña bajo una luz anaranjada: supón que alguien tiene en sus manos la vida de un millón de personas, de dos, de tres millones; que los mata sin que nadie se entere, ni siquiera ellos mismos; que priva de libertad a cientos de miles de seres humanos, corrompe su sentimiento de solidaridad, enfrenta a un hombre con otro y... Si te hubiese dicho estas cosas, me hubieses tomado por loco y, quien sabe, quizá hubieses dejado de bailar conmigo. Pero seguramente no te lo hubiera dicho, incluso de haberlo sabido entonces, con tal de no estropear el momento.

Frases de Corromper


¿Crees que sin la esperanza en que un día se restablezcan los derechos del hombre podríamos aguantar un solo día en el campo? Es precisamente esta esperanza lo que hace que la gente se resigne a ir a la cámara de gas, lo que les impide rebelarse, lo que les sumerge en la inercia. Esta esperanza rompe los lazos familiares, obliga a las madres a renegar de sus hijos, fuerza a las esposas a venderse por una barra de pan y a los maridos a matarse entre sí. Y, en muchos casos, ni siquiera es la esperanza de un mundo mejor, sino simplemente la esperanza de sobrevivir, de tener algún día una vida tranquila y relajada. Nunca en la historia del hombre la esperanza fue tan grande, ni fue nunca tan negativa como en esta guerra, como en este campo. No nos enseñaron a librarnos de la esperanza, y por eso nos matan en las cámaras de gas.

Frases de Sobrevivir


Un cuerpo que ellos supieron aprovechar al máximo: le tatuaron un número para ahorrarse el collar; le permitieron dormir por la noche el tiempo preciso para que pudiera seguir trabajando y comer durante el día; le dieron comida, la porción exacta para que su muerte no fuera improductiva. El camastro es el único espacio propio; el resto pertenece al campo de concentración, al Estado. Pero ni siquiera el lugar donde duerme, ni la camisa o la pala son suyas. Si se pone enfermo, se lo quitarán todo: la ropa, la gorra, la bufanda que ha comprado en el mercado negro, el pañuelo. Cuando muera le arrancarán los dientes de oro, cuya existencia ya conocían por los reconocimientos médicos. Quemarán su cuerpo, esparcirán sus cenizas sobre el campo para desecar los pantanos. A decir verdad, cuando los queman desperdician mucha grasa, muchos huesos, carne, energía. Y eso que hacen jabón con su carne, pantallas de lámparas con su piel y adornos con sus huesos.

Frases de Cenizas


La historia de una empresa local, Lenz, es extraña. La empresa construyó nuestro campo, levantó las barracas, las naves, los almacenes, los búnkeres, las chimeneas. El campo le cedió los prisioneros y la SS puso los materiales. Ganó tantos millones que no sólo en Auschwitz, sino también en Berlín se echaron las manos a la cabeza. ¡Señores, es imposible, habéis ganado demasiado! La empresa explicó que todo era legal. Sí, dijo Berlín, pero nosotros no podemos permitirlo. Ganaremos la mitad, propuso esa empresa patriótica. El treinta por ciento, regateó Berlín, y ahí acabó la negociación. A partir de entonces, la empresa Lenz sólo se queda con el treinta por ciento. Sin embargo, eso a Lenz no le preocupa: ha hecho un buen negocio con Auschwitz, ha aumentado su capital y ahora espera tranquila a que acabe la guerra. (...) Aquel de nosotros que sobreviva tendrá que exigir un día una contraprestación por su trabajo. No en dinero ni en mercancía, sino en trabajo duro y pesado de quienes nos esclavizaron.

Frases de Auschwitz


En fin, cuando ya estábamos en el vagón, sacamos todos los clavos de una pared, arrancamos las tablas y nos preparamos para la huída. Pero en el tejado había una ametralladora; mataron en el acto a los tres primeros que saltaron. Un cuarto asomó la cabeza y le metieron una bala en la nuca. Detuvieron el tren inmediatamente. Nosotros nos escondimos en un rincón. ¡Se oyeron chillidos, gritos, un infierno! Nos gritaron: "¡No huyáis!¡Cobardes!¡Nos matarán a todos!". Y todo tipo de insultos. (...) Yo estaba sentado entre un montón de personas, al fondo del vagón. Pensé: bien, si me disparan no seré el primero en caer. Hice bien, porque al final nos dispararon. Lanzaron una ráfaga contra la multitud: mataron a dos e hirieron a un tercero en un costado. Después nos ordenaron bajar del vagón sin nuestro equipaje. Pensé: ahora sí que hay que despedirse. (...) Pero allí estaban los SS, apuntándonos con las ametralladoras. Al final seleccionaron a cuatro y al resto nos llevaron a otro vagón. Ahora éramos ciento veinte en el nuevo vagón, incluidos tres muertos y un herido.

Frases de Vagón

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Tadeusz Borowski

Frases de Tadeusz Borowski

Escritor, poeta y periodista polaco, dueño de una de las obras más importantes y representativas de lo que fueron los campos de concentración nazis y autor de "Nuestro hogar es Auschwitz" (1947) y "Al gas señoras y señores" (1947).

Libros destacados

  • Nuestro hogar es Auschwitz (1947)
  • Al gas señoras y señores (1947)
  • Correspondencia (2007)

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